Magazín cultural
Miércoles 09 de septiembre de 2026 - 10:19 AM

Mulett, el santandereano que convirtió al acordeón en una revolución sonora

Desde Barrancabermeja, Mulett convirtió su pasión infantil por el acordeón en una búsqueda sonora que hoy mezcla vallenato, electrónica y cultura pop.

Mulett creció entre vallenatos, cumbias y boleros, pero también escuchando rock, pop y electrónica. Hoy convierte esa mezcla en Vallenatronic y lleva el acordeón colombiano hacia nuevos territorios sonoros.
Mulett creció entre vallenatos, cumbias y boleros, pero también escuchando rock, pop y electrónica. Hoy convierte esa mezcla en Vallenatronic y lleva el acordeón colombiano hacia nuevos territorios sonoros.

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Publicado por: John Arias

A los seis años, Mulett descubrió que un acordeón podía ser mucho más que un instrumento musical. En su casa, los vallenatos, las cumbias, los porros y los boleros convivían con los sonidos de Michael Jackson, el rock, el pop y la música electrónica que despertaban su curiosidad. Sin saberlo, entre esas dos orillas comenzaba a construirse el artista que años después bautizaría su propuesta como Vallenatronic.

La historia comenzó de la mano de su abuelo, Julio Méndez, quien fue la primera persona que lo acercó al acordeón y despertó en él una pasión que permanece intacta. A los nueve años llegó una formación más rigurosa en una escuela de música vallenata junto al maestro Fermín Acosta. Allí empezó a comprender que el acordeón no era únicamente un instrumento: también era memoria, tradición, cultura y una manera de contar historias.

Su formación continuó de la mano de músicos como Wilferson Arévalo, Jairo de la Ossa, Omar Matallana, Miguel Ulloa y Sammy Ariza, quienes contribuyeron a su preparación para los festivales vallenatos. Sin embargo, mientras profundizaba en las raíces del género, Mulett también miraba hacia otros universos musicales. Lea también: El corazón alegre que seguirá marcando el pulso: homenaje a Josuecito

Primero fueron Justin Bieber y Michael Jackson. Ahora es Vallenatronic. Mulett ha encontrado en el acordeón una manera de conectar las raíces del vallenato con los sonidos que dominan el mundo.
Primero fueron Justin Bieber y Michael Jackson. Ahora es Vallenatronic. Mulett ha encontrado en el acordeón una manera de conectar las raíces del vallenato con los sonidos que dominan el mundo.

Diferentes génersos entraron en su exploración. “Aunque en ese momento no lo sabía, probablemente empezó a construirse la mezcla que hoy existe en Mulett. Con los años empecé a interesarme muchísimo por la producción musical, por la tecnología, por los sintetizadores, por la música electrónica y por entender cómo se construía una canción desde el estudio. Empecé a sacar canciones de electronica, rock, pop e incluso reggaetón en el acordeón”, recuerda.

Estudió Comunicación Social y Periodismo, trabajó en medios y, paralelamente, construyó una carrera como músico, productor y músico de sesión. Ese recorrido le permitió conocer distintos escenarios y proyectos, pero también entender que su búsqueda artística no estaba limitada a reproducir lo que tradicionalmente se esperaba de un acordeonero. “Eso me permitió trabajar con artistas y proyectos muy diferentes y estar en escenarios importantes tanto en Colombia como fuera del país”, comenta.

Entonces apareció una pregunta que terminaría convirtiéndose en el motor de su carrera: ¿qué más puede hacer este instrumento?

¿Qué pasa cuando un acordeón vallenato se encuentra con la electrónica? Mulett responde con Vallenatronic, una propuesta que busca llevar este instrumento colombiano a la escena musical global.
¿Qué pasa cuando un acordeón vallenato se encuentra con la electrónica? Mulett responde con Vallenatronic, una propuesta que busca llevar este instrumento colombiano a la escena musical global.

Cuando el acordeón salió de su zona conocida

Una de las primeras respuestas llegó en 2016. Mulett publicó una versión de una canción de Justin Bieber interpretada en acordeón y el video se convirtió en un fenómeno viral a nivel mundial. Más que una anécdota en redes sociales, aquel episodio le confirmó que existía un público dispuesto a escuchar el instrumento colombiano en contextos inesperados.

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“Ese tipo de experiencias me fueron dando confianza para experimentar cada vez más. Yo no quería quedarme solamente en tocar lo que tradicionalmente se esperaba de un acordeonero”, asegura.

La experiencia abrió una puerta que no volvería a cerrar. Durante los años siguientes continuó experimentando, llevando canciones de diferentes géneros al acordeón y profundizando en la producción musical y las posibilidades que ofrecía la tecnología. El objetivo no era abandonar el vallenato, sino ampliar el territorio en el que podía vivir el acordeón.

Entre la tradición de su abuelo y la fascinación por los sintetizadores nació una pregunta que todavía guía su música: ¿qué más puede hacer un acordeón? Mulett lleva años buscando la respuesta.
Entre la tradición de su abuelo y la fascinación por los sintetizadores nació una pregunta que todavía guía su música: ¿qué más puede hacer un acordeón? Mulett lleva años buscando la respuesta.

Ese proceso tuvo un nuevo punto de inflexión en 2025. Mulett comenzó a publicar videos en los que combinaba el acordeón con música electrónica. Las publicaciones empezaron a viralizarse y fue la propia audiencia la que comenzó a llamar Vallenatronic a esa mezcla.

El nombre terminó convirtiéndose en la identidad de un proyecto. En septiembre de 2025 llegó “Makondo”, el primer sencillo oficial de esta propuesta. La canción marcó el paso de los experimentos y las versiones virales hacia la construcción de un universo musical propio, en el que el vallenato dialoga con la electrónica y, particularmente, con sonidos cercanos al Melodic House.

La fórmula conserva elementos esenciales de la tradición: acordeón, caja y guacharaca. A ellos se suman sintetizadores, pads y texturas electrónicas que transforman la atmósfera sin quitarle protagonismo al instrumento.

Porque si hay una regla que Mulett no quiere romper es precisamente esa: el acordeón debe seguir siendo el protagonista. “Puede cambiar el género, puede cambiar la producción, puede cambiar la estética, pero quiero que el instrumento siga siendo el elemento que identifica mi propuesta”, resalta.

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El acordeón fue su punto de partida, no su límite. Desde Barrancabermeja, Mulett empezó a construir sonidos en el que la tradición vallenata dialoga con la electrónica y otros géneros contemporáneos.
El acordeón fue su punto de partida, no su límite. Desde Barrancabermeja, Mulett empezó a construir sonidos en el que la tradición vallenata dialoga con la electrónica y otros géneros contemporáneos.

Del vallenato al mainstream

La propuesta de Mulett no busca convertirse en una simple mezcla de géneros. Su intención es más ambiciosa: demostrar que un instrumento profundamente asociado con una tradición regional colombiana puede tener un lugar en la conversación musical global.

Para él, el acordeón puede aparecer en un festival de música electrónica, acompañar a un artista pop o urbano, integrarse en una producción cinematográfica o compartir escenario con sonidos que, a primera vista, parecen alejados del vallenato.

Su apuesta consiste en llevarlo al futuro sin quitarle su identidad: “No quiero que el acordeón tenga que adaptarse para dejar de ser acordeón. Quiero llevarlo al futuro, hacer que suene contemporáneo y demostrar que puede ser un instrumento protagonista de la música global”.

“Más que pertenecer a un género, quiero que mi género sea la capacidad de hacer que el acordeón pueda vivir dentro de muchos géneros”, agrega.

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Entre la tradición de su abuelo y la fascinación por los sintetizadores nació una pregunta que todavía guía su música: ¿qué más puede hacer un acordeón? Mulett lleva años buscando la respuesta.
Entre la tradición de su abuelo y la fascinación por los sintetizadores nació una pregunta que todavía guía su música: ¿qué más puede hacer un acordeón? Mulett lleva años buscando la respuesta.

Ese propósito volvió a tomar fuerza este año con una versión de Michael Jackson interpretada en acordeón. El video se convirtió en su contenido más viral hasta el momento y superó los dos millones de reproducciones entre Instagram y TikTok.

La elección de Michael Jackson tiene un transfondo. Es uno de los artistas globales que acompañaron la infancia de Mulett y representa precisamente ese universo musical internacional que siempre despertó su curiosidad. “Para mí ha sido muy especial porque Michael Jackson representa precisamente esa música global que siempre me ha influenciado, y verla reinterpretada desde un acordeón colombiano genera una especie de choque cultural que llama mucho la atención”.

El resultado vuelve a producir el mismo choque que años atrás generó su versión de Justin Bieber: una canción reconocible para millones de personas reinterpretada desde un instrumento que inmediatamente remite a Colombia.

Cada viralidad, dice, ha abierto una puerta diferente. Primero fue Justin Bieber. Después llegó la electrónica. Luego apareció Vallenatronic y ahora Michael Jackson. “Cada vez que el acordeón aparece en un contexto inesperado, la gente vuelve a preguntarse qué más puede hacer este instrumento”, recalca.

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De las parrandas vallenatas de su infancia a los millones de reproducciones en redes sociales, Mulett ha convertido el acordeón en el vehículo de una búsqueda sonora que mira directamente hacia el futuro.
De las parrandas vallenatas de su infancia a los millones de reproducciones en redes sociales, Mulett ha convertido el acordeón en el vehículo de una búsqueda sonora que mira directamente hacia el futuro.

Drama, caos y búsqueda de equilibrio

La respuesta continúa construyéndose con su nuevo lanzamiento: “Drama/Darma”, una canción que resume buena parte de la búsqueda actual de Mulett.

El título juega con dos conceptos. “Drama” representa el conflicto, el caos y esos momentos de la vida en los que todo parece estar en movimiento. “Darma”, por su parte, se relaciona con la búsqueda de un camino, el equilibrio y la resolución.

Musicalmente, la canción transita entre dos mundos. Por un lado están los sintetizadores, pads y atmósferas propias del Melodic House; por otro, aparecen el acordeón, la caja y la guacharaca, elementos que mantienen el vínculo con la tradición vallenata.

La intención es generar la sensación de un viaje entre lo electrónico y futurista y aquello profundamente colombiano que forma parte de su historia.

“Drama/Darma” representa, así, una nueva etapa. “Esta canción hace parte de una etapa en la que estoy tratando de llevar el proyecto mucho más allá de la idea de ‘el acordeonero que toca canciones conocidas’. Quiero que la gente empiece a reconocer a Mulett por una propuesta, por un sonido y por una identidad. No quiero simplemente fusionar dos géneros, quiero crear un universo sonoro propio”.

De las parrandas vallenatas de su infancia a los millones de reproducciones en redes sociales, Mulett ha convertido el acordeón en el vehículo de una búsqueda sonora que mira directamente hacia el futuro.
De las parrandas vallenatas de su infancia a los millones de reproducciones en redes sociales, Mulett ha convertido el acordeón en el vehículo de una búsqueda sonora que mira directamente hacia el futuro.

Un acordeón con pasaporte global

La meta de Mulett no se limita a llenar grandes escenarios. Su proyecto también tiene una dimensión personal. Para él, hacer música es una forma de expresarse, procesar experiencias y convertir emociones en creación. El artista confiesa que tiene varias metas, pero incluso más allá de llegar a escenarios grandes o tener reconocimiento internacional, su motivación es “seguir haciendo música que me salga del corazón, que realmente me transmita algo y que incluso pueda transformarme a mí mismo”.

Por eso quiere que el crecimiento no le quite algo esencial: la posibilidad de jugar con los sonidos, equivocarse, experimentar y disfrutar.

Su ambición internacional convive con una convicción íntima: la música debe seguir siendo una forma de catarsis. “La música siempre ha sido una forma de expresarme, pero también de procesar lo que vivo, de convertir emociones, experiencias y momentos de mi vida en algo creativo. El arte es una especie de lenguaje para mi propia catarsis, y quiero conservar eso independientemente de hasta dónde llegue el proyecto”.

Mulett tampoco quiere encerrarse en el Vallenatronic como un género rígido. La electrónica es hoy el territorio principal de su exploración, pero mantiene abiertas las puertas del pop, el rock, la música urbana y otros sonidos latinoamericanos y globales.

Más que crear una frontera, Vallenatronic es para él un punto de partida. “Quiero seguir llevando el acordeón a lugares nuevos. Quiero explorar diferentes géneros, hacer colaboraciones, llevar el Vallenatronic a nuevos públicos y llegar a escenarios internacionales cada vez más grandes. Si la música logra hacerme sentir algo a mí y, al mismo tiempo, consigue transformar o hacer sentir algo a otra persona, para mí ya está cumpliendo su propósito”.

Su propósito final podría resumirse en una idea sencilla: que el acordeón pueda entrar en la música mainstream mundial sin tener que dejar de ser acordeón.

Desde aquella primera aproximación de la mano de su abuelo en Barrancabermeja hasta los millones de reproducciones que hoy alcanzan sus videos, el instrumento ha sido el hilo conductor de una historia de búsqueda permanente. Mulett no pretende que el acordeón abandone sus raíces. Quiere que las lleve consigo a lugares donde todavía nadie imagina encontrarlo.

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Mulett quiere que el acordeón deje de ser asociado únicamente con el vallenato. Su apuesta: llevarlo a la electrónica, el pop, el rock y la música global sin que pierda su esencia colombiana.
Mulett quiere que el acordeón deje de ser asociado únicamente con el vallenato. Su apuesta: llevarlo a la electrónica, el pop, el rock y la música global sin que pierda su esencia colombiana.

Publicado por: John Arias

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