El escritor Sebastián Camelo grabará en Ulibro un episodio de Serialmente sobre el Vampiro del 55, el crimen que se convirtió en leyenda en Bucaramanga.

Publicado por: John Arias
En la historia criminal de Bucaramanga hay un personaje que, más de siete décadas después, todavía permanece en la memoria colectiva. Es conocido como el Vampiro del 55, un hombre cuyos crímenes no solo estremecieron a la ciudad, sino que terminaron alimentando una leyenda alrededor de su figura.
Ahora, esa historia vuelve a escucharse desde Bucaramanga, pero con una mirada que busca ir más allá del crimen. El escritor y creador del pódcast Serialmente, Sebastián Camelo, llegó a la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2025, para grabar un episodio especial sobre este caso, justamente en la ciudad donde ocurrieron los hechos.
La grabación será este miércoles 2 de septiembre, a las 7:00 p. m., en Neomundo, con público en vivo. Para Camelo, el encuentro tiene un significado particular: será la primera vez que Serialmente grabe un capítulo en la ciudad donde ocurrió una de las historias que aborda.
“Es la primera vez que grabamos un capítulo de Serialmente en la ciudad donde ocurrió”, explica el escritor. La experiencia, además, le permitirá incorporar al relato de una ciudad que, según señala, ha cambiado profundamente desde los años cincuenta. Lea también: La santandereana Yolanda Reyes vuelve a Bucaramanga: “Lo que está en disputa es la atención de la mente humana”

Una Bucaramanga que ya era ciudad
Uno de los elementos que más llamó la atención de Camelo al investigar al Vampiro del 55 fue precisamente encontrar una Bucaramanga distinta a la que muchas veces se reconstruye desde los relatos del pasado.
“Encontré una Bucaramanga incipiente, una Bucaramanga que estaba creciendo, que ya se estaba transformando en la urbe que es hoy en día”, cuenta.
Para el escritor, imaginar la ciudad de aquella época únicamente como un pueblo es una simplificación. Durante los años cincuenta, Bucaramanga ya experimentaba un proceso de crecimiento y transformación urbana que ayuda a comprender mejor el contexto en el que ocurrieron los hechos.
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Pero la historia del Vampiro del 55 también revela una sociedad que enfrentaba un crimen que rompía con aquello que consideraba conocido. La figura del “vampiro” terminó mezclándose con las creencias populares, lo paranormal y el miedo. “Era una sociedad choqueada por algo que no era común”, señala Camelo.
La construcción de esa figura resulta particularmente interesante porque, de acuerdo con su investigación, el criminal no parecía conformarse únicamente con cometer los asesinatos. También buscaba que su presencia fuera reconocida.
El nombre “Vampiro del 55” aparecía marcado en las víctimas, una especie de firma que permitía identificar al responsable y que terminó contribuyendo a convertirlo en una figura de la cultura popular.
Para Camelo, esa necesidad de reconocimiento aparece también en otros casos criminales que ha estudiado. No significa que todos los asesinos tengan esa característica, pero sí existe, en algunos de ellos, un interés por controlar la manera en que sus crímenes son conocidos y recordados.

Del bus intermunicipal a los libros
El interés de Sebastián Camelo por estas historias comenzó mucho antes de Serialmente. En 2015, mientras viajaba en un bus intermunicipal, estaba leyendo un libro cuando tuvo una idea que terminaría cambiando su vida. “Yo puedo escribir. Yo debería escribir”, pensó.
Tenía 24 años y comenzó a escribir cuentos y relatos cortos. Aunque había estudiado Artes Visuales, decidió que quería profesionalizarse como escritor y durante tres años ahorró para poder viajar a España y cursar una maestría en Escritura Creativa.
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Fue allí donde una experiencia con una editora de Penguin Random House también le permitió entender que el mundo editorial estaba cambiando. Los escritores ya no dependían exclusivamente de entregar un manuscrito y esperar a ser descubiertos: construir una comunidad y encontrar un público también podía ser parte del camino.
Camelo decidió entonces comenzar a contar en Instagram historias sobre asesinos seriales. Tenía unos 300 seguidores. Con el tiempo, ese contenido comenzó a crecer hasta alcanzar miles de personas.
Al regresar a Colombia, una productora se interesó por su trabajo y le propuso crear un podcast. Así nació Serialmente, un proyecto que inicialmente abordó casos de algunos de los criminales más conocidos del mundo y que posteriormente fue encontrando su propia voz.
Garavito, Jeffrey Dahmer, Edmund Kemper, Ted Bundy, Eileen Wuornos y el Monstruo de Monserrate fueron algunos de los primeros protagonistas.
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Pero Serialmente terminó convirtiéndose en algo más que un espacio para contar crímenes.

Los asesinos como espejo
Para Camelo, estudiar a los asesinos seriales también implica estudiar a la sociedad que los produce.
En su investigación ha encontrado patrones relacionados con crianzas disfuncionales, ausencia de afecto, violencia, abuso y otros factores sociales y familiares. Sin embargo, advierte que no existe una relación automática entre una infancia problemática y la criminalidad.
Su interés está precisamente en comprender el contexto.
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“Los asesinos están inmersos en la sociedad y, si están inmersos en la sociedad, es porque son producto de la sociedad”, plantea.
Esa mirada atraviesa su más reciente libro, Serialmente, una antología que reúne diez historias reales de asesinos seriales. Ocho de los casos están relacionados con Latinoamérica y cada uno funciona como punto de partida para hablar de fenómenos sociales, culturales y políticos.
La historia de Luis Alfredo Garavito, por ejemplo, es utilizada para hablar también del conflicto armado colombiano. El caso de Andrés Mendoza, conocido como el Carnicero de Atizapán, permite reflexionar sobre las relaciones entre poder, política y comportamiento social. Otros capítulos abordan la cultura popular, el machismo y las estructuras patriarcales.
La intención, explica el autor, es que el lector no observe al asesino únicamente como un monstruo ajeno, sino que se pregunte qué circunstancias sociales pueden contribuir a la construcción de ese tipo de personajes.
Por eso, define al asesino serial como “un espejo roto por cuyas grietas se asoma el reflejo deforme de nosotros mismos”.
Un escritor que convirtió el crimen en literatura
Serialmente se suma a una obra en la que el crimen y los lados más oscuros de la condición humana han sido una constante.
Camelo es autor de Descenso, su primer libro, en el que sigue la transformación progresiva de un personaje hacia la maldad; Carne, un compendio de relatos sobre el canibalismo; Letargo, una novela negra ambientada en la Segunda Guerra Mundial, y Fuego, una novela negra situada en el contexto de la toma del Bronx en Bogotá y relacionada con la toma y retoma del Palacio de Justicia.















