De las 53 personas que murieron en siniestros viales durante el primer semestre de 2026, 17 eran peatones. Los recientes casos de adultos mayores arrollados vuelven a poner el foco sobre la vulnerabilidad de quienes se movilizan a pie por las calles de la ciudad.
El pasado 23 de agosto, una mujer de 64 años que intentaba cruzar la calle fue arrollada por un motociclista y murió en el lugar. El accidente ocurrió a las 8:00 de la noche, en una zona tan concurrida como la carrera 27 con calle 51, en inmediaciones del Parque Turbay, en Bucaramanga.
Según se conoció, la mujer se disponía a cruzar la vía para dirigirse a un supermercado a realizar sus compras, cuando fue embestida por la motocicleta.
El siniestro fue tan violento que, tras el atropellamiento, la motocicleta quedó tendida debajo de otra camioneta que se encontraba estacionada en el sector.
Lo más doloroso de este caso es que no se trata de una situación única. En Bucaramanga, varias personas mueren cada año en accidentes viales sin siquiera ocupar un vehículo como conductores o pasajeros. Son personas que se desplazan sin ningún tipo de protección y que, ante un impacto con un vehículo, pueden sufrir lesiones graves o perder la vida.
Las cifras del primer semestre de 2026 dan cuenta de esta problemática. De las 53 víctimas registradas en accidentes de tránsito durante los primeros seis meses del año, 17 eran peatones. Esto significa que aproximadamente una de cada tres personas que murió en un siniestro vial se movilizaba a pie.
Detrás de cada una de estas cifras hay personas que fueron víctimas mientras realizaban actividades cotidianas: cruzar una calle, dirigirse a un establecimiento comercial, atravesar una intersección, esperar en una parada o simplemente desplazarse por la ciudad.
Muchos de estos casos involucran motocicletas, que, a su vez, son los vehículos que más participan en accidentes de tránsito, según las estadísticas.
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En mayo pasado, por ejemplo, se conoció otro caso en el que una adulta mayor fue arrollada por una motocicleta poco antes de llegar al andén, mientras cruzaba la carrera 45, en el sector de Campo Hermoso.
Otro caso similar ocurrió en marzo, cuando una adulta mayor fue arrollada, esta vez por un vehículo que daba reversa, sobre la carrera 21 con avenida Rosita.
Según estas estadísticas, los peatones representan uno de los grupos más vulnerables y expuestos en la movilidad de Bucaramanga. Así lo confirma el informe de siniestralidad de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga. Después de los motociclistas, los peatones son el segundo grupo más afectado.

La situación cobra mayor relevancia en medio del incremento general de las muertes por accidentes de tránsito. Como ya ha contado Vanguardia, durante el primer semestre de este año se registró un aumento del 26 % en las víctimas mortales frente al mismo periodo de 2025. En total, fueron 11 vidas más las que se perdieron en siniestros viales.
Y eso solo si hablamos de las personas que fallecen. Las cifras son aún mayores si se tienen en cuenta los peatones que resultan lesionados en accidentes de tránsito. Durante los primeros seis meses del año, 59 personas sufrieron alguna afectación a su salud como consecuencia de estos siniestros.
El informe de calidad de vida de Bucaramanga Cómo Vamos evidencia la necesidad de implementar estrategias enfocadas en los motociclistas. “Este patrón evidencia cómo la motocicleta sigue siendo el medio de transporte con mayor incidencia en la siniestralidad vial, lo que plantea la necesidad de reforzar campañas de prevención, control y educación vial, así como de repensar las estrategias de movilidad que reduzcan el riesgo de quienes dependen de este medio de transporte”, sostiene.
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Infraestructura para el peatón y estrategias con los motociclistas
Sin embargo, el foco no debe estar centrado únicamente en los motociclistas, sino también en la protección de los peatones. Como han denunciado las comunidades a través de Vanguardia, en la ciudad existen numerosas zonas residenciales donde los andenes se han ido perdiendo y los vecinos deben caminar por las calles, compartiendo el espacio con los vehículos, en sectores como Alfonso López y la Concordia.
Sobre este aspecto, el informe de Bucaramanga Cómo Vamos también enfatiza en la necesidad de repensar estos espacios para los peatones. “A pesar de los progresos, persisten desafíos estructurales en la seguridad vial del área metropolitana. Esto plantea la urgencia de reforzar las estrategias dirigidas a motociclistas y de fortalecer la infraestructura peatonal y los entornos seguros para el desplazamiento a pie”, indica el informe.

El director de Tránsito de Bucaramanga, Jhair Manrique, ha insistido en que la intención de las autoridades no es estigmatizar a quienes utilizan este medio de transporte, sino reducir los riesgos y proteger la vida de todos los actores viales.
“Sabemos que la motocicleta es la herramienta de trabajo con la que muchos se ganan la vida y llevan el sustento a sus hogares. No queremos estigmatizarlos, queremos protegerlos”, aseguró Manrique en recientes declaraciones sobre este tema.
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La preocupación de las autoridades está relacionada especialmente con conductas como exceder los límites de velocidad, realizar maniobras peligrosas, no respetar las señales de tránsito o ignorar los semáforos. Comportamientos que, en una ciudad con un alto flujo de motocicletas, pueden terminar afectando no solo a los conductores, sino también a peatones y demás usuarios de las vías.
A raíz de estas preocupantes cifras, la Dirección de Tránsito aseguró que realizará actividades de prevención en las comunas de Bucaramanga, con el propósito de promover el respeto por los límites de velocidad y las normas de tránsito, evitar maniobras peligrosas y respetar los semáforos.
“Si seguimos con esta tendencia, en noviembre podríamos superar las 80 muertes en accidentes en la ciudad. Tenemos que hacer algo urgente para cambiar esa historia y reducir las víctimas fatales”, aseguró el director de Tránsito de Bucaramanga en recientes declaraciones sobre los accidentes viales.















