El argentino impone su sello goleador en el conjunto santandereano.

Luciano Pons va camino de convertirse en un ídolo de la afición del Atlético Bucaramanga.
El atacante argentino, a punta de goles, asistencias y amor por la camiseta, se ha ganado el corazón de los seguidores del conjunto bumangués.
Luciano ha estado intratable con el elenco ‘auriverde’, con números impresionantes en materia ofensiva.
En su acumulado, registra 16 anotaciones, en 30 partidos, distribuidas en 11 por Liga BetPlay, 3 por Copa Libertadores y 2 por Copa BetPlay.
Por si fuera poco, acumula 3 asistencias.
El delantero es pieza vital del club que orienta Leonel Álvarez, no solo por los goles, sino por lo que fabrica ofensivamente, asociándose con sus compañeros y, así mismo, colaborando en funciones defensivas.

Además, su sentido de pertenencia y ganas de quedarse le dan un plus especial.
“Me encontré en una ciudad muy hermosa, muy fanática, la verdad que algo que me extrañó muchísimo porque desde que arranca el día que juega el Bucaramanga, vas por la calle y te encuentras con toda la gente vestida de amarillo y es algo muy hermoso, muy importante y te da muchas ganas de que sea el partido urgente, Entonces son cositas que a uno lo enamoran y nos dejan estar feliz acá en Colombia”, sostuvo el goleador del Bucaramanga, en diálogo con el Blog Deportivo.
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No cabe duda de que Pons le sigue la huella a otros grandes futbolistas argentinos, que quedaron grabados en la historia del club bumangués.
En Vanguardia repasamos la historia de algunos de los ‘gauchos’ que se ganaron el cariño de los hinchas de Atlético Bucaramanga.
Fabián Sambueza, el ídolo de la primera estrella
Es difícil imaginarse al actual Atlético Bucaramanga sin Fabián Sambueza. El ‘10′ fue clave en la primera ‘estrella’ que ganó el elenco ‘Leopardo’ en su historia, en el primer semestre de 2025.

Sus gambetas, asistencias y goles le han permitido ganarse el calificativo de ídolo, que le queda apenas bien.
Como si fuera poco, Sambueza también se ha destacado por su gran corazón, compartiendo lindos momentos con los aficionados, especialmente en hospitales.
Américo Montanini, el más grande
Desde Argentina, a Bucaramanga llegó su futbolista más importante, que dejó con la boca abierta a los hinchas que lo alcanzaron a ver.
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Américo Montanini se convirtió en el máximo goleador de la institución ‘auriverde’ con 134 anotaciones y con su calidad de juego, habilidad, capacidad goleadora y entrega por ‘El Leopardo’, cautivó el corazón de miles de hinchas, que hasta el día de hoy le siguen rindiendo un homenaje.
Con Atlético Bucaramanga, Américo Montanini alcanzó dos terceros lugares del fútbol colombiano, en 1958 y 1960, es el goleador histórico y luego de retirarse como futbolista profesional siguió vinculado a la institución, como entrenador del plantel profesional y también en las divisiones menores, y posteriormente como un hincha más, acompañando al equipo hasta en los entrenamientos.
Miguel Oswaldo, un goleador inolvidable
Son varios los futbolistas que han vestido la camiseta de Atlético Bucaramanga y que son provenientes de Argentina.
Hablar de Miguel Oswaldo González en Bucaramanga es hablar del ídolo de los niños santandereanos de la década de 1980.
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‘El Negro’, como lo apodan, marcó una época en el equipo ‘Leopardo’, y mientras los más chicos se peleaban por ser Miguel Oswaldo González en los ‘picaditos’ del barrio, en el estadio los más grandes asistían confiados porque la posibilidad de goles estaba latente.

En el Atlético Bucaramanga, Miguel Oswaldo González estuvo de 1982 a 1985 y en dos ocasiones se quedó con el título de goleador, tanto en el debut como en la despedida; además, integró ese elenco de 1984, que bajo la dirección técnica de Hermán ‘El Cuca’ Aceros y con jugadores como Luis Landaburu, Luis Fernando Herrera, Óscar Muñoz, Juan Carlos Díaz, Alfredo Ferrer, Janio Cabezas y Héctor Ramón Sossa, entre otros, peleó por el título del campeonato, con un fútbol que enamoró a propios y extraños.
Ramoa, talento puro y amor por el Atlético
Por su parte, Jorge Ramoa, también argentino, pero más santandereano que la hormiga culona, es uno de los jugadores más queridos por la afición búcara a lo largo de la historia, teniendo en cuenta que dejó un legado en su paso por el club en la década del noventa.

El argentino, que compartió equipo en Boca Juniors con Diego Maradona, en 1981, se caracterizó por una técnica envidiable, que constantemente marcaba goles y que tenía una pegada muy precisa en los cobros de tiro libre.
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En el momento más adverso, el descenso de 1994, permaneció en el club y lideró el ascenso en 1995.
















