Sherman Cárdenas y sus seres queridos superaron un adverso momento, que los fortaleció como familia.

En el 2018 la vida de Sherman Andrés Cárdenas Estupiñán y su familia se sacudió de una manera inesperada.
Estaba en un gran momento deportivo en Liga de Quito, de Ecuador, pero su hija Shenoa, de siete años, sufrió de leucemia, situación que cambió todo.
En diálogo con Vanguardia, Sherman, que también anunció su retiro del fútbol profesional luego de 20 años de exitosa carrera, contó como vivió esos duros momentos.
“Eso fue durísimo, porque en ese momento nosotros estábamos en Liga de Quito, incluso Liga de Quito me iba a comprar. Nosotros llegamos de vacaciones y bueno, al enterarnos de la enfermedad fue durísimo”, empezó diciendo el exjugador de clubes como Atlético Bucaramanga, Nacional, Junior y Once Caldas.

“No quería saber nada de fútbol”: Sherman Cárdenas
“Al enterarnos de eso yo no quería saber nada de fútbol. Yo le dije a mi representante en su momento que yo no quería volver a Ecuador, que no quería saber más de fútbol. Uno se imagina muerte, en esos momentos enterrando pues a mi hija. Fueron dos, yo creo que tres meses donde lo atacaba a uno como que el demonio y uno se imagina de todo lo peor”, explicó Sherman.
En la adversidad, la familia se fortaleció y entre todos y, con la ayuda de Dios, salieron adelante.
“Yo creo que Dios le da fuerzas a la gente guerrera y lo vivimos digamos, de una forma también bonita, nos dimos cuenta de lo que éramos como familia, de cómo eran nuestros hijos: fuertes. También vimos muchas cosas dentro de la clínica, vimos el sufrimiento de las familias y pudimos acompañar, junto a mi esposa que tiene un gran corazón, a muchos niños y hacer actividades para que estuvieran contentos”, comunicó Cárdenas Estupiñán.
La fortaleza de Shenoa
Así mismo, reconoció que su hija fue quien lo motivo a seguir jugando al fútbol.
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“Yo no quería jugar más fútbol y una vez llegué a la clínica y pues mi hija me dijo que porqué no quería jugar al fútbol si ella era feliz viéndome jugar fútbol y que iba a ser una posibilidad bonita para ella de ser feliz viéndome dentro de la cancha, que eso la alegra mucho”, expresó el mediocampista, que debutó a los 16 años con el Bucaramanga, el club de sus amores, donde también estuvo durante cuatro periodos.

Las palabras de su hija fueron determinantes para tomar más fuerzas y seguir adelante.
“Entonces eso me hizo reaccionar, me hizo decir yo soy la cabeza de la casa, el que tengo que tener más fuerza que todos. Y mi hija fue la que me dio la fuerza y ahí fue cuando decidí regresar acá a Bucaramanga. Obviamente no iba a estar lejos porque quería estar cerca de ella y bueno, esa es una de las fortalezas que nos dio, digamos, también el fútbol”.
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En esa época, el respaldo de Atlético Nacional, que le cedió los derechos deportivos a Sherman para jugar en Bucaramanga, lo mismo que Liga de Quito, que permitió la salida del futbolista, con el que tenía contrato, fueron fundamentales.
También Michael Rangel, que estaba en Turquía, decidió volver a Bucaramanga, para respaldar a su compañero y amigo.
















