Reviva la historia del día que Miguel Oswaldo González, delantero de Atlético Bucaramanga, salió en hombros del estadio Alfonso López (ahora Américo Montanini).

El 22 de diciembre de 1985 los hinchas de Atlético Bucaramanga le pidieron un único regalo al niño Dios: que ‘El Negro’ Miguel Oswaldo González consiguiera el título de goleador de la Liga Colombiana.
El argentino arribaba a la última fecha del octogonal final del balompié nacional con 33 anotaciones, dos más que su inmediato perseguidor, el también ‘gaucho’ Juan Gilberto Funes, de Millonarios.
Los ‘Leopardos’ cerraban la temporada sin posibilidades de disputar el título, ante Independiente Medellín en el estadio Alfonso López (hoy Américo Montanini).
Mientras tanto, Millonarios se medía en el estadio Atanasio Girardot de la capital antioqueña contra Atlético Nacional, también sin opciones de campeonato.

En aquel año, quienes llegaron con posibilidades de estrella a la última fecha fueron América y Cali.
La gloria se inclinó del lado ‘escarlata’, con la quinta consagración para un club que tenía, entre otros, a Julio César Falcioni, Juan Manuel Bataglia, Ricardo ‘El Tigre’ Gareca, Roberto Cabañas y Willington Ortiz.
Una fuerte lucha por el Botín de Goleador
Volviendo a la ‘Ciudad Bonita’, alrededor de 2.000 fieles hinchas asistieron al estadio dos noches previas a la navidad para despedir la temporada y respaldar al ‘Negro’ para que lograra el Botín de Goleador.
La tarea se puso cuesta arriba, porque en Medellín, partido que inició antes, Millonarios se imponía 3-1 con dos aciertos de Funes.
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Al descanso, en la capital santandereana, el compromiso iba 0-0 y Miguel Oswaldo masticaba bronca porque sabía que lo habían alcanzado en el primer lugar de los goleadores y corría el riesgo de perder la bota de máximo anotador.

Eso sí, tenía la ‘ventaja’ de disputar 45 minutos más, mientras que el juego de los ‘azules’ estaba por terminar.
Cayó el cuarto festejo del cuadro ‘embajador’ y en el máximo escenario deportivo de los santandereanos, los hinchas, que seguían el duelo por radio, quedaron mudos; no obstante, la calma retornó al conocer que el autor no fue Funes.
De esta manera, para el segundo tiempo, los jugadores del ‘Leopardo’, entre ellos Luis Fernando ‘El Chonto’ Herrera, Héctor Ramón ‘El Rambo’ Sosa y Alfredo ‘El Pirata’ Ferrer, salieron con la consigna de enviarle todos los balones a su goleador.
A los 59 minutos, Ibargüen adelantó en el marcador al ‘Poderoso de la Montaña’. Tres minutos después, Adolfo León Holguín concretó el 1-1.
Cuando la impaciencia se apoderaba de los aficionados búcaros, que ya casi no tenían uñas, y del propio Miguel Oswaldo, apareció Alex Churio para desequilibrar y asistir al delantero surgido en Deportivo Morón, quien no se dejó llevar por la presión y con la capacidad y habilidad que destaca a los grandes, convirtió el 2-1, que significó llegar a 34 tantos en la temporada y asegurar el título de goleador.
Por eso no fue una celebración cualquiera, la emoción se apoderó del argentino, quien no pudo contener el llanto, pues ya sabía que en Medellín Funes no marcó más.
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“Cuando empezaron a jugar ya sabía que Funes había logrado un gol en Medellín, por eso confieso que estaba nervioso y hasta un poco desesperado pues las cosas no se daban. Cuando supe en el entretiempo que Funes había hecho el tercero de Millonarios salí dispuesto a conseguir la anotación, que ellos prácticamente estaban acabando, afortunadamente para mí se me presentó la ocasión de anotar y no la desperdicié”, sostuvo Miguel Oswaldo, en declaraciones a Vanguardia al finalizar el partido.
Luego Medellín convirtió dos goles más, pero John Cataño decretó el definitivo 3-3 para el ‘auriverde’.
Miguel Oswaldo fue alzado en hombros por los hinchas
Al final del juego, los hinchas ingresaron al campo, al mejor estilo de los festejos para Pelé y Maradona en los Mundiales de 1970 y 1986, y levantaron en hombros a Miguel Oswaldo, al grito unísono de “Miguel, Miguel, Miguel”.
En el cuadro ‘Leopardo’, Miguel Oswaldo González estuvo de 1982 a 1985 y en dos ocasiones se quedó con el título de goleador, tanto en el debut como en la despedida.
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A su vez, integró ese elenco de 1984, que bajo la dirección técnica de Hermán ‘El Cuca’ Aceros y con jugadores como Luis Landaburu, Luis Fernando Herrera, Óscar Muñoz, Juan Carlos Díaz, Alfredo Ferrer, Janio Cabezas y Héctor Ramón Sosa, entre otros, peleó por el título del campeonato, con un fútbol que enamoró a propios y extraños.
En cuatro años con la piel del ‘Leopardo’, ‘El Negro’ concretó 90 goles, distribuidos así: 27 en 1982, 11 en 1983, 18 en 1984 y 34 en 1985.

Cuentan, quienes vivieron esa época, que ‘El Negro’ fue el ídolo de la mayoría de los niños en la década de 1980, que en esos años aún podían patear la pelota sin problemas en las calles de los barrios de Bucaramanga y hasta querían tener su look.
Los menores peleaban por ser ‘El Negro’ Miguel Oswaldo González en los ‘picados’ de barrio y los grandes asistían tranquilos al estadio Alfonso López porque el delantero argentino garantizaba los goles.
Miguel, que imponía su potencia y frialdad para definir con la pierna izquierda, por estos días trabaja con el Real Santander, equipo de la Segunda División, donde entrena a los delanteros.















