Edwards Jiménez dialogó con Vanguardia, en el espacio de Tribuna Deportiva.

El nombre de Edwards Jiménez está estrechamente relacionado con la berraquera santandereana.
Fue de esos futbolistas que no negoció una gota de sudor y que, siendo delantero, si tenía que ‘trabar con la cabeza’ lo hacía sin ningún problema.
Precisamente el haber jugado como volante de marca le otorgó esa capacidad para recuperar balones en su rol de delantero, al que llegó por cosas del destino: el entrenador Jorge Luis Pinto lo mandó desde el plantel profesional del Atlético Bucaramanga al equipo de la Primera C y allí Jesús ‘El Kiko’ Barrios le vio condiciones de atacante, lo puso en zona ofensiva y Edwards se convirtió en un buen amigo del gol.
Justamente, esa mezcla de delantero con gol y aporte en marca le abrieron el camino en el balompié profesional, en una amplia trayectoria principalmente en Colombia, por clubes como ‘El Leopardo’, Real Cartagena, Deportivo Pasto, Junior y Once Caldas, pero también por México, Venezuela y Costa Rica.

Hace casi 10 años que ‘El Toro de San Gil’, remoquete que retrata su rol dentro del campo de juego, dejó el fútbol profesional y en la actualidad, con 44 años, aguarda para encontrar un espacio en la dirección técnica, labor para la cual, además de la experiencia como jugador, le ha proporcionado mucha preparación.
En diálogo con Vanguardia, el sangileño reveló detalles de su carrera, entre ellos su doblete frente a Atlético Nacional actuando para el club ‘auriverde’, su recorrido por diferentes clubes, los entrenadores que lo marcaron, la opinión acerca del directivo José Augusto Cadena, ese gol al Bucaramanga representando al Cúcuta y la actualidad del club búcaro y la influencia de entrenadores como Rafael Dudamel en el manejo de grupo.
Entrevista con Edwards Jiménez
¿Cómo fue pasar de volante de marca a delantero?
“Es una historia medio rara; yo era volante de marca, debuté siendo volante de marca en el Atlético Bucaramanga, con el profe (Gabriel Jaime) ‘Barrabás’ Gómez, después volví a la Primera C con Bucaramanga y el profe (Jesús) ‘El Kiko’ Barrios me puso de delantero, hice tres goles y de ahí para adelante me quedé de delantero. Fui a México con varios jugadores santandereanos y fueron dos años importantes en México para volver al Bucaramanga (en 2005), donde fui goleador y me dio la opción de seguir mi carrera en otras escuadras”.
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Usted se caracterizó por ser un delantero muy batallador y que colaboraba en presionar a los defensas
“La verdad que eso es lo que más le gustaba a la gente, la entrega, esa berraquera santandereana que siempre nos caracteriza, siempre lo tuve en todos los equipos y por eso me pusieron ese remoquete del ‘Toro de San Gil’, porque era un jugador fuerte y con goles, que es lo que enamora a las aficiones”.

¿Cuáles fueron los clubes en los que mejor se sintió?
“En el Real Cartagena estuve dos años, soy el goleador histórico del equipo y la gente me recuerda con mucho cariño; en el Pasto jugué dos finales el mismo año, así que quedaron bonitos recuerdos. También en Once Caldas pude marcar varios goles. Tuve una carrera muy bonita, jugando con el Bucaramanga y dejando huella en varios equipos”.
Usted marcó el gol 3.000 del Bucaramanga
“Fue en el 2007, con el estadio prácticamente lleno, anoté dos goles contra Atlético Nacional, marqué el gol 3.000 para el Bucaramanga, fue una noche mágica, ese día salí tarde del estadio, porque me pedían muchas entrevistas y autógrafos. Pude hacer el 3-2 en los últimos minutos del partido”.
¿Cómo le fue con José Augusto Cadena, presidente cuestionado en el fútbol colombiano?
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“José Augusto es un personaje, yo estuve con él en el Bucaramanga y después en Cúcuta y conmigo en lo personal siempre se portó bien, obviamente porque uno le respondía en la cancha, pero si se sabe que le quedaba mal a muchos jugadores y todos saben lo que ha pasado con él en los equipos y que no es muy querido”.
¿Cómo fue marcarle gol al Atlético Bucaramanga, vistiendo la camiseta del Cúcuta Deportivo en el 2015?

“Fue una polémica muy grande y yo siempre lo aclaré, yo estaba en Once Caldas y mi primera opción siempre fue jugar en el Bucaramanga, pero los directivos no se pusieron de acuerdo y apareció el Cúcuta que me ofreció todas las condiciones. Ese día yo anoté, pero con todo el respeto, alcé las manos y le pedí disculpas a la afición”.
¿Cuáles fueron sus mejores momentos?
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“Tuve muchos momentos, recuerdo mi primer gol con el Atlético Bucaramanga, de chilena en un partido contra el Quindío, también en un clásico entre Real Cartagena y Junior marqué un golazo, pero me quedo con los goles ante Atlético Nacional, jugando para el Bucaramanga, fue una noche mágica”.
¿Cuáles fueron los técnicos que marcaron su carrera?
“Tengo tres técnicos que fueron importantes; primero (Gabriel Jaime) ‘Barrabás’ Gómez, que cuando me veía jugar de volante de marca me decía que le recordaba a él y fue quien me dio la posibilidad de debutar. Hubert Bodhert también me dio mucha confianza y Flabio Torres en el Pasto, donde jugamos dos finales y dimos la sorpresa”.
¿Y los entrenadores que no fueron determinantes?
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“(Risas) Hay una anécdota con Jorge Luis Pinto. Cuando sale Barrabás él llega al Atlético Bucaramanga y prácticamente me mandó para la Primera C, pero si no hubiera pasado eso yo no habría sido delantero, seguramente mi rumbo en el fútbol habría sido diferente”.
¿Cómo terminó la relación con Efraín Viáfara, luego de aquella pelea en la que le fracturó el rostro?

“Fue una de las etapas más complicadas, porque en su momento pensé que se acababa mi carrera, yo pensé que había perdido el ojo, pero me pude recuperar y al año siguiente lo tuve de compañero en el Pasto, sin ningún rencor, tuvimos una relación, no de amigos, pero sí de compañeros de equipo”.
¿Por qué ahora se habla tanto del manejo de grupo por parte de los entrenadores?
“Eso es muy cierto, para nadie es un secreto cuando no hay mucha empatía entre el jugador y el entrenador hay muchas fracturas, para nadie es un secreto que Rafael Dudamel quizá no haya sido el mejor técnico, pero sí era un gran socializador, con un camerino importante y pudo lograr el título con Bucaramanga. Cuando los resultados no llegan se apunta hacia el técnico, que es la cabeza visible, pero los que resuelven en la cancha son los jugadores y son los que salen a hacer las cosas bien o no tan bien”.
¿Cómo analiza el momento actual del Bucaramanga, que cumple un flojo semestre?
“Bucaramanga no pudo asimilar la salida de (Aldair) Quintana, eso fue trascendental, porque el equipo venía bien, metido entre los ocho y luego de la salida de Quintana y la lesión de (Fabián) Sambueza complicó aún más todo, porque el equipo no sumó y ya cuando se empieza a depender de otros resultados en mucho más complicado”.
¿Cómo se ve en el futuro?
“Me veo vinculado al fútbol, me he preparado y sigo estudiando en la Unidades Tecnológicas de Santander. Me gustaría dirigir en el fútbol profesional”.













