El debut de Forlán está previsto para la próxima fecha FIFA de septiembre, cuando Uruguay dispute partidos amistosos.

Uruguay decidió apostar por uno de los máximos referentes de su historia para comenzar una nueva etapa en la selección nacional.
Diego Forlán fue confirmado como entrenador interino de la Celeste tras la salida de Marcelo Bielsa y asumirá el reto de conducir al equipo absoluto, además de hacerse cargo de la selección Sub-20, en un proyecto que se extenderá inicialmente hasta marzo de 2027.
La decisión representa un cambio de rumbo para la Asociación Uruguaya de Fútbol, que optó por confiar en un ídolo nacional para recuperar la estabilidad después del cierre del ciclo de Bielsa. El debut de Forlán en el banquillo está previsto para la próxima fecha FIFA de septiembre, cuando Uruguay dispute una serie de partidos amistosos.
Aunque su nombre despierta consenso entre los aficionados por su brillante trayectoria como futbolista, el nuevo desafío supone la prueba más importante de su corta carrera como entrenador. Hasta ahora, Forlán solo ha dirigido a Peñarol y Atenas de San Carlos, experiencias breves que contrastan con la magnitud de asumir una de las selecciones más tradicionales del continente.

El exdelantero tendrá una doble responsabilidad. Además de preparar al equipo absoluto, liderará el proceso de la selección Sub-20, que afrontará el Campeonato Sudamericano de la categoría con el objetivo de conseguir la clasificación a la próxima Copa del Mundo juvenil.
La Celeste cambia de rumbo
Desde la dirigencia uruguaya consideran que la figura de Forlán puede aportar liderazgo, identidad y cercanía con una generación de futbolistas que creció admirando sus actuaciones con la camiseta celeste. Su conocimiento del entorno y el respeto que genera dentro del vestuario fueron factores determinantes para su elección.
El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, confirmó que las conversaciones con el exfutbolista avanzaron de manera positiva y destacó el entusiasmo mostrado por Forlán para asumir el proyecto, aunque señaló que todavía restaban algunos aspectos administrativos antes de oficializar completamente el acuerdo.

El reto no será sencillo. Uruguay deberá recuperar confianza tras un ciclo que terminó antes de lo esperado y construir una idea de juego que permita competir nuevamente entre las principales selecciones del mundo. El rendimiento del equipo en los amistosos de septiembre será determinante para evaluar la continuidad del nuevo cuerpo técnico.
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Balón de Oro del Mundial de Sudáfrica
Como futbolista, Diego Forlán dejó una huella imborrable en la historia de la Celeste. Disputó 112 partidos internacionales, marcó 36 goles y fue una de las grandes figuras de la selección que conquistó la Copa América de 2011. Un año antes, en Sudáfrica 2010, lideró la histórica campaña que llevó a Uruguay hasta las semifinales y fue distinguido con el Balón de Oro como mejor jugador del torneo.
Su carrera también brilló en Europa, donde defendió las camisetas de clubes como Manchester United, Villarreal y Atlético de Madrid, consolidándose como uno de los delanteros más completos de su generación.
Ahora, el desafío será diferente. Ya no tendrá que definir partidos dentro del área, sino tomar decisiones desde el banco para devolver a Uruguay al protagonismo internacional. La Celeste inicia una nueva etapa bajo el liderazgo de uno de sus máximos ídolos, con la esperanza de que el éxito que acompañó a Forlán como jugador pueda trasladarse también a su carrera como entrenador.
















