Fútbol
Miércoles 30 de septiembre de 2026 - 11:52 AM

¿Por qué se van los técnicos en Colombia? Las razones detrás de las ocho salidas en la Liga BetPlay

Richard Páez, Jonathan Risueño, Camilo Ayala, Alfredo Arias, Fabián Bustos, Hernán Darío Herrera, Hubert Bodhert y Sebastián Oliveros dejaron sus cargos durante el semestre.

Hernán Darío Herrera, técnico de Once Caldas.//CORTESÌA
Hernán Darío Herrera, técnico de Once Caldas.//CORTESÌA

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El banquillo del fútbol colombiano volvió a convertirse en uno de los puestos con mayor inestabilidad. La Liga BetPlay II-2026 apenas ha disputado 12 jornadas (una menos por la fecha del terremoto en Colombia) y ya son ocho los entrenadores que han dejado sus equipos, una cifra que coloca al entrenador en una dificultad de construir procesos en el fútbol profesional colombiano.

Richard Páez, Jonathan Risueño, Camilo Ayala, Alfredo Arias, Fabián Bustos, Hernán Darío Herrera, Hubert Bodhert y Sebastián Oliveros son los técnicos que han salido de sus respectivos clubes durante este semestre. La mayoría de las decisiones estuvieron relacionadas con resultados, pero los casos no son iguales.

Hay una diferencia importante entre ellos: algunos fueron despedidos después de malos arranques, otros quedaron condicionados por la presión de los objetivos y hubo incluso casos en los que los resultados no eran suficientes para garantizar la continuidad.

Hubert Bodhert ascendió con los puros criollos en 2008. //Cortesía
Hubert Bodhert ascendió con los puros criollos en 2008. //Cortesía

La situación de Bustos es quizás la muestra más clara. El argentino dejó Millonarios después de seis partidos de Liga, con 11 puntos de 18 posibles y el equipo en el quinto puesto. Su salida estuvo relacionada, según versiones periodísticas, con la poca satisfacción de la directiva por el funcionamiento del equipo. Bustos, por su parte, aseguró que la decisión lo tomó por sorpresa y que los dirigentes le manifestaron diferencias con la propuesta futbolística.

Es decir, en Colombia ya no siempre alcanza con ganar para sostener un proyecto si el rendimiento futbolístico no convence a quienes toman las decisiones.

El resultado sigue siendo el principal detonante

El primer factor continúa siendo el más evidente, perder partidos y acumular malos resultados aumenta rápidamente la presión.

Richard Páez fue el primer entrenador en salir del torneo. El venezolano dejó Cúcuta Deportivo el 9 de agosto, después de un comienzo complicado y con el equipo comprometido en la tabla del descenso. Su salida se produjo después de tres partidos sin conocer la victoria y de la eliminación en Copa Colombia.

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Richard Páez no es más director técnico de Cúcuta Deportivo. Foto: Tomada de La Opinión
Richard Páez no es más director técnico de Cúcuta Deportivo. Foto: Tomada de La Opinión

Páez alcanzó a dirigir tan solo 18 partidos en la Liga, juegos en los que consiguió tres victorias, seis empates y nueve derrotas.

En Deportivo Pasto ocurrió algo parecido. Jonathan Risueño dejó el cargo después de un comienzo de campeonato con cuatro derrotas consecutivas. El equipo quedó en la parte baja de la clasificación y la directiva decidió cambiar el rumbo antes de que la situación se hiciera todavía más complicada.

Camilo Ayala también terminó su ciclo en Alianza después de un comienzo sin victorias. El equipo acumuló apenas dos empates en sus primeros seis partidos y la situación deportiva terminó provocando el cambio de entrenador.

En estos casos aparece una fórmula conocida en el fútbol: cuando los puntos no llegan, la primera variable que cambia suele ser el técnico.

Junior, ni siquiera ser campeón garantiza continuidad

Uno de los casos más llamativos fue el de Alfredo Arias. El uruguayo había conseguido dos títulos consecutivos con Junior, pero ese antecedente no fue suficiente para sostenerlo cuando el equipo tuvo un comienzo de semestre muy por debajo de las expectativas.

Alfredo Arias, director técnico de Junior, durante la rueda de prensa del sábado 29 de agosto tras el empate 1-1 con Independiente Santa Fe por la octava fecha de la Liga BetPlay Dimayor.//Captura de pantalla.
Alfredo Arias, director técnico de Junior, durante la rueda de prensa del sábado 29 de agosto tras el empate 1-1 con Independiente Santa Fe por la octava fecha de la Liga BetPlay Dimayor.//Captura de pantalla.

Junior apenas había sumado dos puntos en cinco partidos de Liga y además había quedado eliminado de la Copa Colombia ante Barranquilla FC. El empate en casa contra Santa Fe terminó aumentando la presión y posteriormente se confirmó su salida.

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Aquí aparece otro elemento determinante, la memoria en el fútbol es corta cuando cambian los resultados.

Un entrenador puede llegar después de conquistar títulos, pero si el nuevo campeonato comienza mal, las directivas empiezan a medirlo con los objetivos del presente y no solamente con lo que consiguió meses atrás.

Millonarios y el problema de jugar bien

La salida de Fabián Bustos introduce una discusión diferente. Millonarios tenía resultados que, vistos exclusivamente desde la tabla, no parecían justificar un cambio inmediato: 11 puntos de 18 y quinto lugar. Además, Bustos terminó su ciclo con 16 victorias, nueve empates y siete derrotas en 32 partidos. Sin embargo, el funcionamiento no convencía.

Distintas versiones periodísticas señalaron que la directiva consideraba insuficiente el nivel futbolístico del equipo y cuestionaba la manera en que se estaba desarrollando el proyecto. El propio Bustos confirmó que le comunicaron que no continuaría porque no gustaba la forma en que jugaba el equipo.

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Bustos rompe el silencio tras la tragedia en Millonarios. /FOTO: Millonarios
Bustos rompe el silencio tras la tragedia en Millonarios. /FOTO: Millonarios

Este caso deja una pregunta importante para el fútbol colombiano: ¿qué pesa más, los puntos o la manera de conseguirlos?

En Millonarios, al menos en este episodio, la decisión mostró que la respuesta no estuvo únicamente en la clasificación.

Once Caldas, cuando un proceso largo también se desgasta

Hernán Darío Herrera representa otro escenario. El entrenador llevaba cerca de tres años al frente de Once Caldas y había construido un proceso mucho más prolongado que el de varios de los técnicos que salieron durante este semestre. Pero, el rendimiento del equipo fue deteriorándose y las dudas sobre su continuidad crecieron.

Antes de su salida, Herrera incluso reconoció públicamente que su permanencia dependía de la directiva.

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Finalmente, después de la derrota 3-1 frente a Atlético Bucaramanga, Once Caldas anunció el final de su ciclo.

Su caso demuestra que la continuidad tampoco funciona como una garantía permanente. Un entrenador puede tener crédito acumulado por el trabajo anterior, pero cuando los resultados y el funcionamiento dejan de acompañarlo, ese respaldo comienza a reducirse.

Estos son los 12 técnicos despedidos en el semestre, en doce fechas del la Liga BetPlay. /FOTO: IA
Estos son los 12 técnicos despedidos en el semestre, en doce fechas del la Liga BetPlay. /FOTO: IA

Jaguares y la presión de la permanencia

En Jaguares el contexto era diferente. Hubert Bodhert dejó el equipo después de una campaña en la que consiguió cuatro victorias, seis empates y nueve derrotas. La derrota 2-1 ante Alianza terminó siendo el último partido de su ciclo.

En un club comprometido con la lucha por la permanencia, cada punto tiene un peso adicional. No se trata solamente de clasificarse a los cuadrangulares: el descenso convierte cada jornada en una evaluación permanente del entrenador y del plantel.

Por eso, en equipos que pelean en la parte baja, la paciencia suele ser todavía menor.

Tolima, estar entre los ocho tampoco fue suficiente

La salida más reciente fue la de Sebastián Oliveros en Deportes Tolima. El equipo estaba dentro del grupo de los ocho, pero acumulaba cuatro partidos consecutivos sin ganar. El empate 2-2 frente a Fortaleza terminó precediendo la decisión de la directiva de finalizar su ciclo.

Oliveros había dirigido 13 partidos en todas las competiciones, con seis victorias, dos empates y cinco derrotas, para un rendimiento cercano al 51 %.

Sebastián Oliveros, contundente: “Todos están como en la viuda del profe Lucas González”. /FOTO: Colprensa
Sebastián Oliveros, contundente: “Todos están como en la viuda del profe Lucas González”. /FOTO: Colprensa

El caso vuelve a demostrar que la posición en la tabla no es el único parámetro que utilizan los clubes.

Tolima tenía posibilidades de seguir peleando por la clasificación, pero la tendencia reciente y las dudas sobre el funcionamiento llevaron a la directiva a cambiar de entrenador.

El problema de los proyectos cortos

Cada cambio obliga al nuevo entrenador a trabajar con una plantilla que no necesariamente diseñó, con poco tiempo para entrenar y con la obligación inmediata de conseguir resultados. Y cuando esos resultados tampoco llegan, vuelve a comenzar el ciclo.

Es una dinámica que puede terminar convirtiéndose en un círculo: malos resultados, cambio de técnico, adaptación, nuevo proyecto, presión por resultados y, si la respuesta no aparece rápidamente, otro cambio.

En Colombia, entonces, la pregunta ya no es únicamente “¿cuántos partidos perdió el técnico?”. También pesa otra: “¿el equipo está jugando y avanzando hacia donde el club esperaba?”

Cuando la respuesta de las directivas es negativa, el banco vuelve a ser el lugar donde comienza el cambio.

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