Fútbol
Viernes 23 de octubre de 2026 - 08:39 PM

Pablo Peirano rompió el silencio tras perder con Boyacá Chicó en la Liga BetPlay

Atlético Bucaramanga perdió el invicto en Tunja y el profesor Pablo Peirano reconoció que su equipo no hizo un buen partido.

Pablo Peirano señaló que al Bucaramanga le sacaron los puntos del bolsillo, luego del polémico penalti que le sancionaron ante Águilas Doradas. Foto: Cortesía Atlético Bucaramanga.
Pablo Peirano señaló que al Bucaramanga le sacaron los puntos del bolsillo, luego del polémico penalti que le sancionaron ante Águilas Doradas. Foto: Cortesía Atlético Bucaramanga.

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Atlético Bucaramanga sufrió su primera derrota en la Liga BetPlay II de 2026 al caer 1-0 frente a Boyacá Chicó, en el estadio La Independencia de Tunja. El resultado no solo frenó la racha de imbatibilidad del conjunto santandereano, sino que también dejó señales de alerta en su funcionamiento ofensivo, especialmente por las dificultades para construir jugadas claras y aprovechar las oportunidades de gol.

El equipo dirigido por Pablo Peirano llegó al compromiso con la intención de prolongar su buen momento en el campeonato, pero encontró un rival que supo competir, incomodarlo y aprovechar una de las opciones que tuvo durante el encuentro.

Alejandro Maya marcó el tanto de la victoria al minuto 64, suficiente para que los boyacenses celebraran tres puntos importantes en su lucha por la permanencia.

Atlético Bucaramanga perdió ante Boyacá Chicó y puso fin a su invicto en la Liga BetPlay. Foto: Atlético Bucaramanga
Atlético Bucaramanga perdió ante Boyacá Chicó y puso fin a su invicto en la Liga BetPlay. Foto: Atlético Bucaramanga

Tras el partido, el entrenador del Bucaramanga hizo un diagnóstico autocrítico. Reconoció que su equipo no estuvo a la altura de lo esperado, tuvo dificultades para generar fútbol con claridad y volvió a quedarse sin recompensa pese a disponer de oportunidades para marcar.

Peirano reconoció las dificultades del Bucaramanga

El técnico uruguayo no buscó excusas para explicar la derrota. En su análisis, destacó que fue un compromiso cerrado, con pocas opciones claras para ambos conjuntos, en el que la diferencia estuvo en la efectividad frente al arco.

“Fue un partido duro, de pocas ocasiones de gol. No hicimos un buen partido”, admitió Peirano, quien recordó las oportunidades que tuvieron Emerson Batalla y Luciano Pons durante la primera mitad, además de las acciones de peligro que generó su equipo después del descanso.

El entrenador lamentó que el Bucaramanga no pudiera capitalizar esas aproximaciones, especialmente porque en anteriores compromisos había conseguido convertir situaciones similares. No obstante, esta vez la falta de precisión terminó pasando factura.

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“Nos costó construir jugadas limpias y finalizar jugadas en el ataque; acá el que hace el gol pega y ellos lo hicieron y nosotros no”, explicó.

La declaración resume buena parte de lo ocurrido en Tunja. El conjunto auriverde tuvo momentos para buscar el resultado, pero le faltó claridad en los últimos metros y terminó cediendo ante un Chicó que encontró el gol en el momento decisivo.

La altura de Tunja, otra explicación del entrenador

Peirano también se refirió a la imprecisión que mostró su equipo durante diferentes pasajes del encuentro. El estratega mencionó la adaptación a las condiciones de altura como uno de los factores que pudieron influir en el rendimiento, aunque evitó utilizarlo como justificación absoluta de la caída.

Pablo Peirano no baja la guardia: así analiza al Junior de Barranquilla antes del duelo en Bucaramanga. Foto: Vanguardia
Pablo Peirano no baja la guardia: así analiza al Junior de Barranquilla antes del duelo en Bucaramanga. Foto: Vanguardia

“La imprecisión siempre pasa cuando uno entrena en otra altura y cuando sube cuesta acomodarse. Las velocidades y el cambio de aire”, señaló.

Según el técnico, el Bucaramanga comenzó con dificultades para encontrar precisión, aunque posteriormente logró mejorar algunos aspectos de su juego. Aun así, el equipo no consiguió sostener una producción ofensiva suficiente para cambiar la historia.

El entrenador también reconoció los méritos del rival y recordó que Boyacá Chicó ha conseguido resultados importantes en condición de local. Para Peirano, el análisis no debe limitarse a las diferencias de nómina o a la posición de los equipos en la tabla, sino a lo que cada uno logra hacer durante los 90 minutos.

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“No es un tema de equipo chico o más grandes. A veces uno tiene las oportunidades y no las puede concretar y el rival hace su mérito”, afirmó.

Los cambios y la búsqueda de una reacción

En el segundo tiempo, el cuerpo técnico intentó modificar el funcionamiento del equipo para encontrar alternativas ofensivas y controlar las proyecciones del rival. Peirano explicó que la sustitución de Gutiérrez respondió a la intención de pasar a una línea defensiva de cuatro jugadores, con Salazar en una posición más adelantada y Castrillón ocupando el lateral.

La salida de Freddy Hinestroza también obedeció a una decisión táctica. El entrenador consideró que el extremo rival representaba una amenaza constante en el uno contra uno y que, además, el futbolista santandereano ya tenía una tarjeta amarilla. Por eso ingresó Albornoz, con la misión de controlar esa banda y aportar en ataque.

Pero las modificaciones no fueron suficientes para cambiar el marcador. El Bucaramanga adelantó sus líneas después del gol de Alejandro Maya y tuvo opciones para empatar, pero la falta de contundencia terminó convirtiéndose en uno de sus principales problemas.

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La derrota deja una lección para Peirano y sus dirigidos, mantener el control del partido no es suficiente si las oportunidades no se transforman en goles. En un campeonato cada vez más exigente, los errores en las áreas pueden marcar la diferencia entre sumar y quedarse con las manos vacías.

La preocupación por Diego Novoa

Otro de los asuntos que dejó el compromiso fue el estado físico del arquero Diego Novoa, quien terminó con molestias y quedó pendiente de una evaluación médica para determinar su disponibilidad para el siguiente partido.

Peirano fue prudente al referirse a su situación y explicó que el guardameta presentaba bastante dolor, por lo que el cuerpo médico debía examinarlo antes de establecer si podría estar disponible.

“Está con mucho dolor, lo van a evaluar ahora, tenemos que esperar”, manifestó el entrenador.

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La evolución del arquero será un asunto importante para la planificación del próximo compromiso, en una etapa en la que el Bucaramanga necesita recuperar puntos y evitar que la derrota en Tunja afecte su rendimiento en el cierre de la fase regular.

Una derrota que debe servir de advertencia

Perder el invicto representa un golpe para el momento deportivo del Atlético Bucaramanga, pero también una oportunidad para corregir aspectos que quedaron expuestos en Tunja. El equipo había construido una campaña marcada por la regularidad y la capacidad de sumar, aunque esta vez no encontró las respuestas futbolísticas necesarias para evitar la caída.

El equipo tendrá que pasar la página y este lunes 26 de octubre visitará a Independiente Santa Fe en el estadio El Campín, a las 8:05 de la noche.

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