Entre goles, himnos y ruedas de prensa, el torneo también ha dejado al descubierto un mapa cultural en el que las palabras pueden unir a selecciones separadas por miles de kilómetros.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En un Mundial marcado por la diversidad de países, culturas y aficiones, los idiomas también se han convertido en protagonistas. Dentro de los estadios, en las conferencias de prensa y hasta en los vestuarios, la posibilidad de entenderse resulta tan importante como cualquier estrategia planteada sobre el campo.
Una comparación de las lenguas relacionadas con las 48 selecciones participantes muestra que el español ocupa el primer lugar: está presente en el 20,8 % de los equipos, por encima del inglés, el árabe y el francés. El dato adquiere relevancia después de la polémica surgida al comienzo del torneo por las limitaciones para formular preguntas en español en algunas ruedas de prensa. La FIFA explicó entonces que el idioma no estaba prohibido, sino que las traducciones dependían de las lenguas habilitadas para cada encuentro.
El análisis, elaborado por Preply, incluye a selecciones hispanohablantes como Argentina, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay y Uruguay. También incorpora a Estados Unidos, donde el español tiene una presencia amplia, y a Curazao, territorio que conserva vínculos históricos, económicos y culturales con el mundo hispano.
“Que sea la lengua más representada en el Mundial refleja un punto de unión entre sociedades muy diferentes, muy lejanas geográficamente, pero que comparten una herramienta de comunicación”, señaló Yolanda del Peso, portavoz de la plataforma.
En el segundo lugar aparece el inglés, relacionado con el 18,75 % de los equipos. La lista reúne a Inglaterra, Escocia, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, además de países como Sudáfrica y Ghana, donde esta lengua tiene un papel importante en la administración, los negocios y la educación.
El árabe se ubica en la tercera posición, con presencia en algo más del 16 % de las selecciones. Argelia, Arabia Saudita, Egipto, Irak, Jordania, Marruecos, Túnez y Catar hacen parte de este grupo. Después aparece el francés, vinculado con cerca del 15 % de los equipos, entre ellos Francia, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Senegal, Canadá, Suiza y Haití.
La diversidad lingüística también se hace evidente dentro de los vestuarios. En varias selecciones, los entrenadores y los jugadores no comparten la misma nacionalidad, por lo que deben encontrar un idioma común para transmitir instrucciones, resolver diferencias y fortalecer el trabajo colectivo.
Así, mientras las selecciones compiten por avanzar en el campeonato, fuera de la cancha se libra otra disputa menos visible. En ella no cuentan los goles ni las tarjetas, sino la capacidad de las lenguas para cruzar fronteras y convertir al fútbol en un espacio de encuentro entre culturas.














