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Martes 10 de febrero de 2026 - 02:39 PM

Foto finish histórico: Bulgaria vuelve a ganar una medalla olímpica de invierno tras 20 años

La definición ante el esloveno Tim Mastnak se resolvió mediante milímetros. El resultado marcó apenas la séptima medalla invernal en la historia del país.

Zamfirov hace historia para Bulgaria en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. /FOTO: Captura de Pantalla
Zamfirov hace historia para Bulgaria en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. /FOTO: Captura de Pantalla

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A veces, una medalla no se gana por velocidad, fuerza o técnica, sino por milímetros. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, el deporte volvió a demostrar que la gloria puede decidirse en un parpadeo. Un cierre tan ajustado que obligó a detener el tiempo, revisar la imagen y confiarle la historia a la tecnología. Así, en un final de foto finish, Bulgaria volvió a subirse a un podio olímpico invernal después de 20 años.

El protagonista fue Tervel Zamfirov. Con apenas 20 años, el snowboarder búlgaro conquistó la medalla de bronce en la prueba de slalom paralelo tras superar por una diferencia imperceptible al esloveno Tim Mastnak. El marcador marcó 0.0 entre ambos, lo que obligó a los jueces a recurrir al sistema de foto finish para confirmar que Zamfirov había cruzado primero la línea decisiva.

La imagen selló una hazaña histórica: se trató del primer podio olímpico de invierno para Bulgaria desde Turín 2006 y apenas la séptima medalla del país en la historia de estas justas. Un logro que trasciende lo deportivo y se convierte en símbolo de perseverancia para una nación poco acostumbrada a celebrar en escenarios de nieve y hielo.

“Ganar una medalla olímpica cumplió mi mayor sueño deportivo; todo lo que venga ahora es un bono”, confesó Zamfirov tras la ceremonia. Reconoció incluso que, en el instante final, pensó haber quedado cuarto, un desenlace que habría sido más doloroso que quedarse a un paso del podio tras haberlo rozado. En tono relajado, bromeó sobre la longitud de sus brazos, factor que terminó siendo determinante en un cierre definido por centímetros.

El impacto del bronce fue inmediato. Además de modificar la ubicación de Bulgaria en el medallero —donde ascendió al puesto 18 tras los primeros días de competencia—, desató una oleada de orgullo nacional. Noruega lidera la tabla con cinco oros y nueve preseas, seguida por Suiza e Italia, pero en Sofía el foco estuvo puesto en un nombre propio: Zamfirov.

El ministro de Juventud y Deportes, Ivan Peshev, calificó la medalla como un hecho histórico al recibir a la delegación en el aeropuerto Vasil Levski. Destacó el respaldo institucional al deporte y expresó su deseo de que el financiamiento continúe fortaleciéndose para las próximas generaciones, especialmente con miras a disciplinas como el biatlón y el salto de esquí.

Zamfirov, quien finalizó quinto en la fase clasificatoria y luego avanzó hasta el duelo por el bronce, fue recibido como un héroe junto a Radoslav Yankov y Malena Zamfirova, también destacados en sus respectivas pruebas. El joven atleta agradeció el apoyo federativo y sorprendió al proyectar una carrera de largo aliento: sueña con competir profesionalmente hasta después de los 40 años y disputar hasta cinco Juegos Olímpicos más.

Mientras Milán-Cortina 2026 continúa hasta el 22 de febrero, Italia se consolida como epicentro del deporte invernal. Pero para Bulgaria, el recuerdo ya quedó grabado: una medalla ganada en silencio, decidida por una imagen congelada en el tiempo y celebrada como el regreso a una historia que llevaba dos décadas esperando un nuevo capítulo.

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