Economía
Sábado 03 de mayo de 2025 - 02:00 PM

El turismo en la Antártida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema

El aumento de visitantes pone en riesgo uno de los ecosistemas más frágiles del planeta, mientras los expertos piden una regulación vinculante y urgente.

El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE
El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE

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Publicado por: Laura Juliana Flórez

El turismo en la Antártida ha experimentando un crecimiento imparable, con cerca de 125.00 visitantes durante la última temporada austral, más del doble que hace solo cinco años.

Sin embargo, este auge ha generado una creciente preocupación sobre el impacto ambiental de las expediciones, ya que no existen regulaciones que limiten eficazmente los efectos sobre el ecosistema de uno de los territorios más vírgenes y protegidos del planeta. Lea también: Hamás difunde video de Maxim Herkin, rehén del Festival Nova

Claire Christian, directora de la ONG Coalición Antártica y del Océano Austral (ASOC), alerta que la falta de una gestión integral y vinculante podría poner en riesgo la sostenibilidad de la región. “El turismo está aumentando sin un control real y sin una legislación que lo regule adecuadamente”, asegurá Christian.

La experta subraya que, si se quiere mantener el turismo en la Antártida como una actividad legítima, es crucial establecer normas más estrictas.

Un tratado insuficiente: regulaciones débiles y voluntarios

El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE
El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE

Desde la firma del Tratado Antártico en 1961, 58 países han acordado más de 50 resoluciones sobre el turismo, pero mayoría de ellas son solo recomendaciones no vinculantes. Lea también: Rescatan con vida a los cinco pasajeros de avioneta perdida en la Amazonía

Según Chantal Lazen, investigadora del Programa de Estudios Antárticos de la Universidad de Chile, las resoluciones aprobadas hasta ahora no tienen carácter obligatorio y deben ser adoptados por los sistemas legislativos de cada país.

Por lo tanto, la regulación real del turismo en la Antártida depende, en gran parte, de la autorregulación de las agencias viajes y operadores turísticos, muchos de las cuales siguen la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida (IAATO), pero solo de manera voluntaria.

La falta de un sistema de control robusto permite que la actividad depende de la “conciencia” de los operadores.

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El dilema de los cruceros: sostenibilidad versus demanda

El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE
El turismo en la Ántartida se dispara, pero la falta de regulación amenaza su ecosistema. Foto: EFE

El turismo en la Antártida sigue estando centrado en los cruceros marítimos, con alrededor de 80 buques que arriban a las costa antártica cada temporada.

La mayoría de los turistas provienen de Estados Unidos y, según las recomendaciones vigentes, solo los cruceros con menos de 500 pasajeros pueden desembarcar en puntos específicos de la península. Lea también: El Vaticano blindado: Así se preparan los cardenales para elegir al nuevo papa

No obstante, la creciente demanda ha llevado a algunos operadores a sentir la presión de flexibilizar las reglas para ofrecer “mejores experiencias” a sus clientes, lo que agrava aún más el riesgo de daños al medio ambiente.

A pesar de las buenas intenciones de las expediciones, que promueven un “turismo de reflexión” con énfasis en la sensibilización y sostenibilidad, estudios científicos han demostrado que las actividades turísticas afectan negativamente la fauna, contribuyen al derretimiento del hielo y favorecen la introducción de especies invasores.

En definitiva, el futuro del turismo en Antártida dependerá de una regulación que no solo limite los impactos ambientales, sino que también preserve la integridad de uno de los últimos lugares salvajes del planeta.

*Con información EFE

Publicado por: Laura Juliana Flórez

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