Con la decisión provisional del Consejo de Estado, la estrategia del Ministerio de Hacienda de salir de la junta directiva para evitar decisiones sobre la tasa de interés quedaría ‘sin efectos’.

Publicado por: Redacción Economía
El Consejo de Estado tomó una decisión relevante sobre el futuro de las reuniones de la junta directiva del Banco de la República.
En un auto conocido esta semana, decidió suspender provisionalmente el aparte que hacía obligatoria la presencia del ministro de Hacienda para las sesiones de la junta directiva del Banco de la República.
La decisión es clave porque si bien en el último encuentro hubo un consenso de mantener la tasa de interés inalterada en 11,25 %, el presidente Gustavo Petro había amenazado con la salida del Gobierno de la junta directiva del Emisor ante las decisiones de aumento de la tasa de interés. Puede interesarle: ¿Cómo puede la IA salvar al sector agropecuario? Mukesh Srivastava explica el reto para Santander
Según el artículo 35 de los estatutos del Banco de la República, para una reunión de la junta directiva deben estar presentes al menos cinco miembros. El presidente de la sesión es el ministro de Hacienda, por lo que su presencia era vital para la toma de decisiones.

No obstante, el auto del Consejo de Estado suspende provisionalmente ese artículo en el apartado en el que se menciona la presencia del ministro de Hacienda.
La determinación sería fundamental para la reunión del próximo 30 de junio, en la que se debe tomar una determinación sobre la tasa de interés.
Lo anterior debido a que el ministro Germán Ávila había condicionado su participación a una postura de reducción de la tasa de interés.
Si bien el Gobierno Petro ha nombrado a tres codirectores en su periodo (Olga Lucía Acosta, Laura Moisá y César Giraldo) y tendría mayorías con el voto del ministro Ávila, las decisiones han sido contrarias a la intención del Gobierno.
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¿Por qué es importante la tasa de interés que fija el Banco de la República?
La tasa de interés que fija la junta directiva del Banco de la República es clave para el crecimiento económico, como para el control de la inflación.
Además, es el valor mínimo que le cobra el Banco de la República a las entidades financieras por la liquidez que les suministra.
Cuando sube la tasa, se encarece el costo del crédito, lo que puede reducir el gasto de los colombianos. Estas decisiones se evidencian en el mediano y largo plazo.
Si bien su efecto no se traslada inmediatamente al bolsillo de los colombianos, es la referencia que tiene todo el sistema financiero para las tasas de interés.















