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Domingo 10 de marzo de 2024 - 12:00 AM

Miriam, Alexei y Karelys: una historia de esperanza y superación en tierras colombianas

El Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos en Colombia ha beneficiado a más de 1.8 millones de personas. Conozca la historia de Miriam, Alexei y Karelys, quienes dejaron Venezuela en busca de una vida mejor y encontraron esperanza en tierras lejanas.

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Byron Pérez / VANGUARDIA
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 Byron Pérez / VANGUARDIA
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Publicado por: Nelly Vecino Pico

El pasado primero de marzo de 2021 entró en vigencia el Decreto 216, que dio vida al Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, la política de regularización migratoria más audaz de la última década en la región. Un instrumento que llega a su tercer año con más de 2.004.503 Permisos por Protección Temporal (PPT) autorizados, documento de identidad de la población venezolana en Colombia, de los cuales 1.868.264 ya han sido entregados a sus beneficiarios.

Entre ese 1.868.264 de permisos se encuentra el de Miriam, Alexei y Karelys quienes desde hace aproximadamente ocho años salieron de su país natal Venezuela en busca de nuevas oportunidades, debido a la crisis que se vivía en ese momento.

Para Miriam, Alexei y Karelys no fue fácil un día dejar todos atrás. Con apenas una maleta de ropa y miles de sueños e ilusiones partieron desde el estado Yaracuy, capital San Felipe, al norte de Caracas, en busca de una mejor vida y con la convicción de ayudar a sus familias que quedaban atrás.

Migrantes regularizados

De acuerdo con Ronal F. Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, el estatuto surgió en el contexto de la pandemia y se desarrolló desde una plataforma que presentó importantes fallas sobre todo en los tres primeros meses de implementación, la alta demanda de la población que quería regularizarse sobrepasó las capacidades de Migración Colombia, institución encargada de materializar la medida.

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Con el Estatuto, en el territorio nacional se pasó de 1.842.390 personas migrantes en 2021 a 2.896.748 en 2022. El eslogan que identificó la medida se cumplía a cabalidad y se hizo “visible” la migración en Colombia.

También es importante señalar que la medida ha logrado estos importantes resultados gracias al apoyo de la cooperación internacional que complementó al Estado colombiano y la labor de las autoridades. Usaid, Acnur, OIM y GIZ, entre otras agencias, han sido fundamentales para poder lograr que el Estatuto sea una política de regularización clave, en un contexto que promueve la contención migratoria. Así Colombia le apuesta a la integración.

Tuvimos una oportunidad

Miriam y Alexei son una pareja de esposos que actualmente tienen dos niños, uno nacido en tierras venezolanas y la niña que nació en Bucaramanga; pero, adicionalmente, Alexei es un hombre cubano que llegó a Venezuela en una misión médica y un día decidió que no volvería a su tierra nata, lo que le ha costado desde hace 10 años no poder abrazar nuevamente a sus padres y hermanos.

Y con el fin de no repetir la historia, Alexei salió un día de Venezuela en busca de nuevas oportunidades y fue así como llegó a Bucaramanga, con algo de dinero que pidió prestado a familiares.

En Venezuela trabajaba en una fábrica de bordados programando diseños para el bordar, entre otros quehaceres como operario en una fábrica de camisetas, gorras y demás artículos.

Una vez en Bucaramanga comenzó a tocar puertas y como los ángeles existen, recuerda que “encontré un trabajo que me permitió empezar a laborar duro seis meses después de haber salido, y regresar a Venezuela para volver junto con mi esposa y mi hijo pequeño”.

Miriam cuenta que en Venezuela dejó todo intacto y allí sigue todo porque es su papá quien cuida de su casa que en ocasiones la arrienda y con ese dinero también se ayudan. Aunque no tiene la certeza de si algún día regresará a su país.

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Al principio “vivíamos en un apartamento muy pequeño y empecé preparando y vendiendo almuerzos y otros quehaceres para conseguir el dinero y ayudar a mi familia que está en Venezuela, porque somos los únicos que estamos lejos,” cuenta con nostalgia Miriam.

“No fue fácil”, agrega, pero “todos los días nos levantábamos buscando nuevas oportunidades. Nuestro jefe en Venezuela, que fue familia y amigo, le empezamos a comentar y hablar de cómo es Bucaramanga y cómo en esa época se estaba iniciando en el bordado. Nosotros traíamos la experiencia porque habíamos trabajado muchos años con él”.

“A nuestro exjefe le sonó la idea de emprender en la ciudad. Entre tanto, empezamos a buscar el mercado y hacer integración con empresarios de Bucaramanga, y logramos comprar dos máquinas bordadoras y traerlas desde territorio venezolano, que son las que todavía tenemos”, dice Miriam.

Fue así como desde hace seis años comenzamos a trabajar y en la medida que quedaban ganancias, compraban hilos y la materia prima. “Poco a poco nos ha permitido crecer hasta conformar la empresa CBS Factory Bordados, que ya la tenemos registrada ante la Cámara de Comercio de Bucaramanga”, asegura su propietaria.

Capacitaciones y legalización

Recientemente su empresa CBS Factory Bordados hizo parte de la Feria que se realizó en el Centro de Reindustrialización Zasca, programa que cuenta con el apoyo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la Alcaldía de Bucaramanga, el Sena, las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS) y la Gobernación de Santander.

De acuerdo con Miriam, tener la oportunidad de contar con los documentos al día le ha permitido ser beneficiaria de Zasca, lo que la hace sentir privilegiada, “porque a veces, por ser migrantes, nos toca sufrir el rechazo de muchas personas”.

“Este programa ha sido de mucha ayuda para emprender y tener oportunidades. Como todos saben, migrar no es fácil y nos tocó empezar de cero. Actualmente, no solo distribuimos en Bucaramanga y el área metropolitana, sino también en el sur de Bolívar, San Rafael, Aguachica y Medellín”, relata Miriam.

“Pensé que volvería a los seis meses”

Karelys León, también es del estado Yaracuy, Venezuela. Un día decidió salir de su país debido a la crisis y cuando se despidió de sus padres, dijo que volvería en seis meses. Este año cumplen ocho años viviendo en Bucaramanga.

Una vez termina su carrera universitaria como Administradora, Karelys llega a la capital santandereana motivada por unos amigos que son colombianos y sus padres llevaban muchos años viviendo en Venezuela.

Antes de empezar a trabajar en esta empresa, recuerda que pasó situaciones difíciles por el mal trato que recibía cuando trabajó como mesera en un restaurante, casi siempre por los comensales que asistían al lugar.

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Dice que ahora en este trabajo de operaria se siente feliz porque Miriam, más que su jefe, se ha convertido en una amiga, quien no solo le ha brindado trabajo sino que le ha ayudado también a conocer de Dios y tener la oportunidad de visitar en diciembre a su familia que aún vive en Venezuela.

“Estoy bien aquí en Bucaramanga; vivo con una hermana, y quiero seguir trabajando para ayudar a mis padres porque la situación todavía es muy difícil. Mi papá ya se pensionó, pero lo que gana no le alcanza y aunque mi mamá también trabaja, me siento con la responsabilidad de ayudarles”, relata.

Así como Karelys, muchos jóvenes siguen saliendo de Venezuela. De acuerdo con las cifras en la Plataforma R4V, la migración se ha incrementado hacia Estados Unidos, que desde 2022 sigue siendo el principal destino, seguido de Colombia y Perú.

Sueño con abrazar a mi familia

Cuando Alexei tenía 22 años llegó a Venezuela en una misión médica proveniente de Cuba. En su país de origen había estudiado terapia ocupacional. Dos años después, cuando la misión iba a regresar a la isla, decidió abandonarla en busca de un mejor futuro.

Y aunque no fue fácil por su condición de migrante y sin el respaldo de una familia o de alguna institución, este jovencito enfrentó lo que el destino le deparara.

Allí comenzó a trabajar en lo que el día a día de Venezuela le ofreciera, pero siempre con la convicción de ser una persona de bien, trabajadora y respetuosa de los demás. Además, dice, tuve la suerte de encontrar una familia al lado de Miriam.

Hoy, casi 16 años después de haber salido de Cuba, recuerda con nostalgia a su familia, y aunque su deseo es volver abrazarlos, dice que a pesar de ya no tiene ninguna sanción por haber desertado de la misión, los recursos económicos no son suficientes para viajar.

“Es muy triste no poder abrazarlos, aunque hablamos muy seguido y nos vemos gracias a las nuevas tecnologías, no es lo mismo. Tengo una hermana que dice que no me conoce y pues es muy duro porque yo soy el único hombre y el mayor de la casa”, relata Alexei.

“Mi sueño es seguir en Bucaramanga creciendo como empresario y sacar adelante a mis hijos, uno que nació en Venezuela y la niña que fue registrada en Bucaramanga, y que nunca tengan que vivir la misma situación de nosotros por los asuntos políticos”, concluye el empresario.

Las cifras

La migración venezolana no se ha detenido, y entre finales de 2023 y 2024 creció un 8,3 %; es decir, aproximadamente salieron de su país unas 402.354 personas, según los datos de la plataforma multiagencial R4V.

Por la observación que realizan organizaciones de la sociedad civil y las agencias internacionales, se trata en su mayoría de población joven, menor de 25 años, con una proporción apenas mayor de hombres, porque las mujeres enfrentan un alto grado de vulnerabilidad, y un número no muy grande, pero significativo de niños y de niñas. Se carece de una caracterización rigurosa y los registros de las autoridades son deficientes en la frontera de salida de Venezuela, y a lo largo de la ruta especialmente entre Colombia y Panamá.

Los primeros datos de enero de 2024 señalan que 36.001 personas cruzaron el Darién, lo que representa un crecimiento del 46 % respecto de 2023, según los datos del Crisis Group Latinoamérica. De ellos, 21.940 personas migrantes son venezolanos (60 %). No es un dato menor, donde habitualmente por el invierno en el hemisferio norte los flujos migratorios se reducen significativamente; sin embargo, pese a la temporada, el año inicia con un crecimiento significativo de migrantes en la caravana que inicia prácticamente desde Caracas.

Publicado por: Nelly Vecino Pico

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