Javier Martínez lidera la empresa santandereana Control y Controles Industriales, que centra sus esfuerzos en la investigación para el aprovechamiento de residuos y el aporte al medioambiente. Su trayectoria ha estado plagada de retos y desarrollos para la industria.
Publicado por: Redacción L R
El ingeniero Javier Ricardo Martínez Castillo está acostumbrado a superar cualquier reto industrial que se le atraviese.
Hace 32 años, fundó Control y Controles Industriales y desde entonces ha trabajado con premisas como investigar, persistir e innovar.
Tras dedicarse por años a la producción de máquinas y soluciones integrales para empresas de diversos sectores, Martínez decidió dedicar sus esfuerzos a la investigación de energías renovables.
Una de las nociones que define su trabajo empresarial es ofrecer la solución completa ante cualquier tropiezo o necesidad industrial. Lea también: Mujeres y madres cabeza de hogar lideran el Mercado Verde en el 14º Festival de Cine Verde de Barichara
El Carrasco
Si hay una asunto que preocupa a Javier Martínez es el presente y futuro de los residuos sólidos en el área metropolitana de Bucaramanga.
El ingeniero advierte que a diario se desaprovechan toneladas de residuos que podrían emplearse para generar combustibles y energía.
En medio de los procesos judiciales y la búsqueda de alternativas, el ingeniero considera que es momento de tomar decisiones de fondo.
Sobre sus mesas de trabajo, Martínez tiene diagramas, cálculos y muestras de diferentes productos para aprovechar los residuos sólidos y orgánicos que llegan al relleno sanitario.
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En su oficina, Martínez Castillo ha construido un fortín del conocimiento e investigación. Pasa horas consultando, leyendo y descifrando.
Una de las propuestas que Martínez Castillo ha puesto sobre la mesa es que de los residuos que llegan a El Carrasco, se permita un plan piloto para su aprovechamiento y la producción de combustibles. Lea también: Morosos: ¡Así quedaron las rebajas en el Predial e Industria y Comercio en Bucaramanga!

Aportamos una opción: podíamos entrar en el primer año a tomar 100 toneladas para mostrar la tecnología

A través de una planta de compostaje, se recuperaría cerca del 60 % de los residuos orgánicos que llegan. En el siguiente espacio, propone Martínez, entrarían los recicladores de la ciudad para que puedan elegir qué les sirve.
En ese planteamiento, los residuos que queden pasarían por el proceso de pirólisis. “Para la producción de energía eléctrica o venta de combustibles”, detalló el ingeniero.
Para cerrar el cálculo, de las 100 toneladas diarias que plantean como prueba piloto, Martínez Castillo cree que entre el 97 % y 98 % pueden ser valorizadas, mientras que el resto terminaría en el relleno sanitario.
1.000 toneladas son depositadas a diario en el relleno sanitario El Carrasco, que tiene permiso para operar hasta 2027. Lea también: El Carrasco: 15 años de “excusas” para su cierre
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Un camino
Son pocos los sectores industriales que se han escapado de la labor e ingenio de Martínez.
En su carrera, el ingeniero ha diseñado y ejecutado máquinas para clasificar los pollos por su peso, cortadoras de bloques, ascensores industriales y andamiajes para programas de televisión.
De sus creaciones, él recuerda con especial aprecio la solución para clasificar los pollos, ya sacrificados, por su peso.
Era 1999, y en compañía de Diego Ramírez, amigo y avicultor, pusieron en funcionamiento una banda que iba separando los pollos de acuerdo a su tamaño y gramaje.
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De ese episodio recuerda que mientras en una feria avícola en Atlanta, Estados Unidos, se presentaban estos sistemas como el futuro de la industria mundial, esas máquinas ya funcionaban en Bucaramanga.
Logros y retos
Uno de los capítulos que más recuerda Martínez tiene que ver con el sueño de exportar.
En 2005 se trazó esa meta y no tardó mucho en obtener clientes ávidos de soluciones que él podía cumplir.
Sin embargo, las trabas burocráticas del comercio exterior le llevaron a distanciarse del envío de sus productos.
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Recientemente, retomó esa senda, pero con un valor diferencial: las asesorías y consultorías que brinda en Europa.
Martínez Castillo espera que así como sus ideas y trabajos han tenido respuesta en múltiples sectores de la industria nacional e internacional, la ciudad avance en el trabajo con los residuos sólidos y se aproveche el potencial.
Sea cual sea la tecnología, este empresario cree que es momento de tomar acciones.
Más sobre la pirólisis
La pirólisis es un proceso que utiliza el calor para transformar materiales orgánicos en productos necesarios para el día a día, de una manera más limpia y sostenible que la incineración.
Este proceso termoquímico se utiliza para transformar residuos orgánicos como restos de comida, madera o plásticos en productos útiles, como combustible, biochar (un tipo de carbón vegetal) o líquidos que se pueden usar como materia prima para fabricar otros productos.
Los gases que se generan en la pirólisis se pueden quemar para producir electricidad o calor, por lo que podría ser aprovechada para el suministro a la cadena energética.
Asimismo, la pirólisis permite obtener productos químicos. Algunos de los líquidos obtenidos con este método se pueden utilizar como materia prima para fabricar otros artículos o suministros como plásticos o fertilizantes.
Para el ingeniero Martínez Castillo, es esencial pasar a la acción en el manejo de los residuos.
Las otras áreas de energías renovables en las que trabaja este empresario son la gasificación para motores de combustión interna, la biodigestión anaeróbica (biogas) y la energía para termoeléctricas.
















