La Andi alertó que por varios factores, este 2022 podría terminar con una inflación por encima de las tasas más altas de lo habitual, lo cual sería una señal para que los gobiernos adopten medidas en materia de política monetaria.

Publicado por: Colprensa
La pandemia del COVID-19 y las elecciones presidenciales y legislativas que están en camino han terminado por conformar otra tormenta perfecta en términos económicos para Colombia.
Por lo menos así lo ven varios expertos, que consideraron que la tendencia al alza del Índice de Precios al Consumidor, IPC, es inevitable pues, primero, se trata de un fenómeno mundial y, segundo, al parecer lo único que les queda a las instituciones económicas son medidas de contención.
En su habitual balance de año y proyecciones económicas, la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, aseguró que la inflación tiende este año a ubicarse por encima de tasas más altas de lo habitual, lo cual debería ser interpretado por los gobiernos para tomar medidas en materia de política monetaria.
“El resultado del 2021 es una inflación global, un alza de los fletes y costos logísticos, escasez de insumos intermedios y de bienes finales. Muchas fuerzas convergen hacia una creciente presión inflacionaria. Es importante reconocer esto al definir la política pública que, como país, se debe asumir frente a la inflación. No es lo mismo enfrentar aumentos de precios internos que enfrentar situaciones globales”, señaló el documento firmado por Bruce Mac Master, presidente de la asociación.
En dirección similar apunta la apreciación de Jorge Munévar, consultor económico y social de la Universidad EAN, quien dijo que el aumento del precio del dólar frente al peso colombiano ha jugado un rol preponderante en el aumento del IPC, pues no pocos productos de la canasta familiar son importados, lo que representa un impacto directo en el bolsillo de los colombianos.
El académico reconoció que la primera mitad del año no será la mejor para la economía familiar, pues la estabilización de los precios de los productos básicos se tomará todo un semestre dadas las condiciones de salubridad y la agitación política del país.
La aparición de la variante ómicron del COVID-19 sería otro factor determinante a la hora de entender la tendencia al alza en los precios al consumidor. Así lo afirmó Munévar, quien señaló que la economía está ineludiblemente sujeta a lo que ocurra en el mundo con la pandemia.
Munévar ve con preocupación la correlación entre las cifras de inflación y los niveles de desempleo, que se mantienen en dos dígitos, tal como lo registra mensualmente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane.
Cabe recordar que la meta del Banco de la República en términos de inflación es del 3% como promedio anual para cuando termine el 2022. La optimista cifra se ubica justo en el medio de lo que fueron los meses con mayor y menor inflación en 2021: marzo (1,51%) y noviembre (5,26%).
Para el analista José Roberto Acosta, la inflación se determina por cuatro factores: el aumento del salario mínimo, la expansión monetaria, la devaluación del peso colombiano y la reactivación económica. Sin embargo, consideró, estos son elementos cuya trascendencia no debería perdurar más allá del tercer trimestre del 2022. Lo que sí sirve como hoja de ruta, indicó Acosta, es la tendencia mundial inflacionaria, a la que Colombia debería atender con regularidad.
“Si tenemos en cuenta que la devaluación del peso en la tasa de cambio es una variable que ni Banco de la República ni Ministerio de Hacienda han podido controlar, en un ambiente mundial de inflación, es inevitable ver medidas como disminuir la liquidez por parte de bancos centrales. El ambiente mundial sigue siendo predominante frente a las escasas herramientas que tiene el Banco de la República”, explicó.
Y sobre esas “escasas herramientas” del Emisor habló Munévar, quien aconsejó al Banco de la República mantener su conducta heterodoxa en el manejo monetario. Pero recordó que “el Emisor, constitucionalmente, es autónomo para tomar decisiones internas en momentos de dificultad como el que se avecina”.
Señaló además que el panorama político puede llegar a afectar las cifras de inflación. Su argumento es que la tensión al respecto de quién llegará a ser Presidente de Colombia es algo que también comparten los inversionistas internacionales y las firmas evaluadoras de riesgo.
La pandemia del COVID-19 y las elecciones presidenciales y legislativas que están en camino han terminado por conformar otra tormenta perfecta en términos económicos para Colombia.
Por lo menos así lo ven varios expertos, que consideraron que la tendencia al alza del Índice de Precios al Consumidor, IPC, es inevitable pues, primero, se trata de un fenómeno mundial y, segundo, al parecer lo único que les queda a las instituciones económicas son medidas de contención.
En su habitual balance de año y proyecciones económicas, la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, aseguró que la inflación tiende este año a ubicarse por encima de tasas más altas de lo habitual, lo cual debería ser interpretado por los gobiernos para tomar medidas en materia de política monetaria.
“El resultado del 2021 es una inflación global, un alza de los fletes y costos logísticos, escasez de insumos intermedios y de bienes finales. Muchas fuerzas convergen hacia una creciente presión inflacionaria. Es importante reconocer esto al definir la política pública que, como país, se debe asumir frente a la inflación. No es lo mismo enfrentar aumentos de precios internos que enfrentar situaciones globales”, señaló el documento firmado por Bruce Mac Master, presidente de la asociación.
En dirección similar apunta la apreciación de Jorge Munévar, consultor económico y social de la Universidad EAN, quien dijo que el aumento del precio del dólar frente al peso colombiano ha jugado un rol preponderante en el aumento del IPC, pues no pocos productos de la canasta familiar son importados, lo que representa un impacto directo en el bolsillo de los colombianos.
El académico reconoció que la primera mitad del año no será la mejor para la economía familiar, pues la estabilización de los precios de los productos básicos se tomará todo un semestre dadas las condiciones de salubridad y la agitación política del país.
Lea: Año nuevo, aumentos nuevos: conozca las alzas que llegaron con el 2022 y tocan su bolsillo
La aparición de la variante ómicron del COVID-19 sería otro factor determinante a la hora de entender la tendencia al alza en los precios al consumidor. Así lo afirmó Munévar, quien señaló que la economía está ineludiblemente sujeta a lo que ocurra en el mundo con la pandemia.
Munévar ve con preocupación la correlación entre las cifras de inflación y los niveles de desempleo, que se mantienen en dos dígitos, tal como lo registra mensualmente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane.
Cabe recordar que la meta del Banco de la República en términos de inflación es del 3% como promedio anual para cuando termine el 2022. La optimista cifra se ubica justo en el medio de lo que fueron los meses con mayor y menor inflación en 2021: marzo (1,51%) y noviembre (5,26%).
Para el analista José Roberto Acosta, la inflación se determina por cuatro factores: el aumento del salario mínimo, la expansión monetaria, la devaluación del peso colombiano y la reactivación económica. Sin embargo, consideró, estos son elementos cuya trascendencia no debería perdurar más allá del tercer trimestre del 2022. Lo que sí sirve como hoja de ruta, indicó Acosta, es la tendencia mundial inflacionaria, a la que Colombia debería atender con regularidad.
“Si tenemos en cuenta que la devaluación del peso en la tasa de cambio es una variable que ni Banco de la República ni Ministerio de Hacienda han podido controlar, en un ambiente mundial de inflación, es inevitable ver medidas como disminuir la liquidez por parte de bancos centrales. El ambiente mundial sigue siendo predominante frente a las escasas herramientas que tiene el Banco de la República”, explicó.
Y sobre esas “escasas herramientas” del Emisor habló Munévar, quien aconsejó al Banco de la República mantener su conducta heterodoxa en el manejo monetario. Pero recordó que “el Emisor, constitucionalmente, es autónomo para tomar decisiones internas en momentos de dificultad como el que se avecina”.
Señaló además que el panorama político puede llegar a afectar las cifras de inflación. Su argumento es que la tensión al respecto de quién llegará a ser Presidente de Colombia es algo que también comparten los inversionistas internacionales y las firmas evaluadoras de riesgo.














