Nacional
Miércoles 12 de junio de 2024 - 02:09 PM

Secuelas del fenómeno de El Niño y biocombustibles, presidente de Fedepalma habla del futuro del gremio

El presidente de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, anticipa que este año se vivirán repercusiones en productividad y ganancias por cuenta del fenómeno de El Niño. Destaca el mercado de los biocombustibles avanzados que se abre para el aceite de palma.

El presidente de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, habla sobre el futuro del sector palmicultor del país. Foto Suministrada / VANGUARDIA
El presidente de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, habla sobre el futuro del sector palmicultor del país. Foto Suministrada / VANGUARDIA

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La industria palmicultora es uno de los sectores más importantes del agro en el país que sufrió las consecuencias del fenómeno de El Niño. Según los cálculos de Fedepalma, esa situación ha significado una caída del 8 % en la producción de los primeros cuatro meses del año.

Con los conflictos mundiales como la guerra entre Rusia y Ucrania o la disputa en Medio Oriente, el consumo interno de aceite de palma se incrementó y terminó reemplazando varios aceites que se importaban desde otras regiones del mundo.

Hasta el 14 de junio, ese gremio se reúne en Bucaramanga para celebrar la versión 52 del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite. Antes de ese encuentro, el presidente de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, habló con Vanguardia sobre la situación de este gremio, los retos de sostenibilidad y las áreas en las que se concentrará el desarrollo.

El dirigente gremial destaca la expansión al mercado de los biocombustibles avanzados para el aceite de palma nacional.

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Preguntas y respuestas

Vanguardia: Recientemente se conocieron los resultados del PIB y el sector agrícola estuvo en positivo. Pero, ¿cuál es el balance que hacen del primer trimestre del año para el sector palmicultor?

El primer trimestre del año, incluso los primeros cuatro meses, significaron un comportamiento menos positivo en la producción, frente al mismo periodo del año pasado. Básicamente por la incidencia del fenómeno de El Niño, con una sequía y radiación solar muy fuertes en la mayoría de las zonas palmeras del país y eso tuvo un efecto sobre la producción. Tuvimos una caída cercana al 8 % en comparación con el período de enero a abril de 2023, era algo que habíamos anticipado podía suceder.

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En 2023 tuvimos una producción histórica de 1 ‘850.000 toneladas de aceite crudo de palma. Creemos que este año vamos a cerrar entre 100.000 y 130.000 toneladas por debajo del año pasado. En materia de precios, han permanecido relativamente estables. (...) Tenemos un año bueno, pero menos bueno que el pasado.

Vanguardia: ¿A qué atribuyen que pese al golpe de El Niño, siga siendo un año bueno?

Desde el punto de vista climático, las condiciones son más favorables, sumadas a las inversiones que se venían haciendo en los cultivos en materia fertilización. Con la llegada de las lluvias, mejora esa parte y no habría una razón, desde el punto de vista climático o productivo, para esperar que lo que reste el año tuviéramos algún tropiezo. La única consideración que tenemos que estar pendientes es con la llegada de la época de lluvias o, si eventualmente, se confirma el fenómeno de La Niña, puede haber alguna afectación material logística por deslizamientos en carreteras o el cierre de alguna vía.

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Vanguardia: Sobre el caso de los fertilizantes y el cuidado de los cultivos, ¿cómo se han visto impactados?

En el año 2022 y primeros meses del 2023, los fertilizantes estuvieron muy impactados por la guerra entre Rusia y Ucrania que tienen digamos una participación en el mercado de la urea y potasio muy significativo. Este año, sí hubo una corrección a la baja bastante marcada en los precios.

Y eso, progresivamente, se ha ido trasladando al mercado nacional. En estos momentos los fertilizantes están a mejores precios y eso le ha permitido a los palmicultores volver a los niveles óptimos de fertilización.

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Hay una zona en particular que está sufriendo un tema sanitario complejo. En Magdalena y el norte del Cesar están teniendo una afectación muy significativa por una enfermedad que le da a la palma de aceite, que se llama la ‘pudrición del cogollo’, y que, sobre todo, en el departamento del Magdalena, en los últimos dos años, ha tenido una afectación muy severa.

Vanguardia: ¿Cómo le fue al gremio palmicultor en exportaciones durante el año pasado y a qué mercados apuntan?

En el 2023 exportamos cerca del 26 % de la producción total. Ese ha venido siendo, durante los últimos años, el porcentaje que se exporta. Nosotros llegamos a exportar la mitad del aceite producido en el país, pero ante el aumento tan significativo que tuvieron los precios internacionales de todos los aceites vegetales, la industria nacional, especialmente la de alimentos sustituyó muchas importaciones de aceites de girasol, de colza, por aceite de palma nacional y eso explicó que la proporción que se vende en el mercado nacional aumentará hasta más o menos el 75 %.

Estamos exportando significativamente más a Centroamérica y a Norteamérica, también a Europa. Especialmente, exportamos al mercado mexicano y brasilero porque sus proveedores naturales son los productores de aceite de palma centroamericanos que han tenido unas caídas en la producción incluso mucho más marcadas que las de Colombia.

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Vanguardia: ¿Cuáles serán los ejes del encuentro que se cumple en Bucaramanga?

Estará girando alrededor de la sostenibilidad y particularmente en los avances en la implementación de nuestras estrategias de sostenibilidad, bajo el programa de aceite de palma sostenible de Colombia. Se viene la entrada en vigencia de la normativa deforestación de la Unión Europea, el primero de enero del próximo año, y ese sector se ha venido preparando de forma muy juiciosa y acelerada para cumplir con esa reglamentación. Queremos mostrar cómo va el proceso de certificación de productores que está muy dirigido sobre todo a los pequeños productores.

Queremos mostrar cómo va nuestro esfuerzo en materia de georeferenciación de todas las fincas palmeras, un tema clave para el cumplimiento de la normativa europea. El monitoreo (satelital) voluntario de la deforestación que está haciendo una firma europea, que confirma que en el caso colombiano, la palma no ha estado asociada con la deforestación. (...) Tenemos un capítulo muy importante que es conocer los avances en mecanización y robotización y automatización de labores del cultivo.

Vanguardia: ¿Qué rol juega actualmente Santander en la palmicultura?

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Santander es uno de los principales departamentos palmicultores de Colombia, es el segundo en área y es estratégico para la palmicultura colombiana por varias razones. Primero, porque tiene la doble cualidad de atender tanto el mercado interno como el mercado de exportación porque tiene una posición geográfica, que así se lo permite.

Segundo, tiene una altísima presencia de productores pequeños municipios de Puerto Wilches, Sabana de Torres, son productores con alta presencia de productores pequeños donde se viene haciendo este trabajo precisamente de certificación de asistencia técnica.

También es un departamento muy importante en la producción de biodiesel. Algunas de las empresas importantes de biodiesel están ubicadas en Santander y hay un tema muy interesante que es más del futuro que son los biocombustibles avanzados y el trabajo que venimos haciendo con Ecopetrol para la producción, con el ensayo y los pilotos que están haciendo para la producción de biocombustibles avanzados de aviación a partir de aceite de palma en Colombia. Estos son mercados muy importantes que se empiezan a abrir para la palma colombiana.

Vanguardia: ¿En qué etapa se encuentra ese desarrollo con los biocombustibles?

La tecnología ya está comercialmente probada y viable. Estamos en el proceso de elegibilidad de las materias primas que lo rige una agencia de las Naciones Unidas que se llama la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que se encarga de identificar que las materias primas con las cuales se elaboran esos biocombustibles cumplan con los requisitos de reducción de gases de efecto invernadero. Iniciamos el proceso de solicitar esa elegibilidad el año pasado con un estudio que financió el Banco Mundial y que realizó una empresa alemana. Los resultados fueron muy favorables para la palma colombiana, demostraron que todas las zonas palmeras cumplen con esos requisitos mínimos de reducción de gases de efecto invernadero.

Entonces este año estamos en el proceso de solicitarlo, a través del Gobierno, a la OACI que efectivamente habiliten a la palma colombiana para esa producción. Eso lo estamos haciendo en paralelo con el trabajo con Ecopetrol para probar en sus refinerías, la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF) a partir de palma colombiana. Entonces las dos cosas van en paralelo.

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