La importación de gas desde Venezuela ha sido uno de los escenarios que Ecopetrol ha contemplado para cubrir la demanda de este hidrocarburo en el país. ¿Por qué esta determinación está en manos de Estados Unidos?

Los ojos del mundo están en Venezuela por cuenta de la jornada electoral celebrada el domingo, 28 de julio, y en el que hay graves cuestionamientos por los resultados que avalarían la reelección de Nicolás Maduro Moros, para el período entre 2025 y 2031.
Uno de los asuntos más álgidos de las relaciones entre Colombia y Venezuela tiene que ver con el comercio de gas. Desde hace meses, Ecopetrol ha contemplado la posibilidad de traer gas desde Venezuela por el gasoducto bicentenario Antonio Ricaurte. Pero la decisión depende de una entidad del gobierno de Estados Unidos.
“El Grupo Ecopetrol continúa acompañando a Pdvsa sucursal Colombia, en el marco del contrato firmado en el año 2007 en las actividades necesarias para la rehabilitación del Gasoducto Antonio Ricaurte, con el objetivo de importar gas en el 2025″, dijo la estatal petrolera mediante un comunicado difundido recientemente. Puede interesarle: ¿Qué plantean Ecopetrol y Minminas ante déficit de gas para 2025?
La condición para que este escenario sea viable depende del aval del Gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, Ofac.
Cabe recordar que hace unos días, la Asociación Colombiana de Gas Natural, Naturgas, advirtió que si no se complementa la oferta nacional de gas con fuentes externas, el país se enfrentaría a un desabastecimiento de gas natural en 2025 y 2026. Lo anterior, teniendo en cuenta la oferta de cantidades disponibles de gas natural para la venta en firme.
¿Por qué depende de Estados Unidos?
Importar gas desde Venezuela es una determinación que depende de la determinación de la Ofac. El abogado Claro Manuel Cotes, Asociado Senior en Holland & Knight y experto en temas energéticos, detalló en qué consiste este permiso y el porqué de su importancia para lograr la importación de gas desde el vecino país.
“La licencia de la Ofac es un permiso especial emitido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, que forma parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Esta licencia es necesaria cuando una empresa colombiana, como Ecopetrol, desea realizar transacciones comerciales con entidades venezolanas, como PDVSA Gas, que están sujetas a restricciones debido a las sanciones económicas internacionales impuestas a Venezuela”, dijo el jurista.
Además, la Ofac es la entidad que vigila por el cumplimiento de las sanciones económicas y comerciales impuestas por Estados Unidos y mantiene actualizado ese listado de países o individuos con sanciones.
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“La Ofac regula y supervisa el comercio internacional para asegurar que las transacciones cumplan con las leyes y regulaciones establecidas por los Estados Unidos y otros países. Este proceso de licenciamiento garantiza que cualquier acuerdo entre Ecopetrol y PDVSA Gas sea conforme a las normativas internacionales, protegiendo los intereses legales y comerciales de ambas partes involucradas”.
Si bien Ecopetrol dejó claro en su pronunciamiento que depende de la determinación de la Ofac, el abogado Cotes explicó a lo que se expondría el país si hay una importación sin esta licencia. “Es un riesgo inmenso realizar un convenio con PDVSA sin la licencia de OFAC, toda vez que se verían afectadas las transacciones internacionales de Ecopetrol, que es la empresa que más utilidades le da al Estado y la cual tiene importantes relaciones comerciales con Estados Unidos”, dijo el experto consultado.
El efecto de las elecciones
Sumado a este aspecto, Cotes señala que la postura que asuma Colombia podría tener implicaciones en el comercio de gas: “Venezuela posee vastas reservas de gas que resultan atractivas para el mercado colombiano, especialmente en el contexto de la política colombiana actual de restringir la exploración de nuevos yacimientos de gas”.
Como parte de esta dinámica, el jurista señaló que estos acuerdos comerciales comprometerían la soberanía energética del país, y explicó las posibles repercusiones que podrían traer.
“En este escenario, la cooperación energética y el comercio de gas podrían convertirse en una opción favorable para ambos países, llevando a cambios en los acuerdos de importación y exportación de gas entre Colombia y Venezuela. No obstante, la concreción de acuerdos comerciales en el sector energético podría generar una dependencia energética de Colombia respecto a Venezuela, lo que podría comprometer en el mediano plazo la seguridad energética de Colombia y afectar negativamente los precios del gas, todo lo cual se podría ver reflejado en un aumento del costo del bien de cara al consumidor final”, sintetizó Cotes.















