Con la renuncia de Edwin Palma (nuevo ministro de Minas), la junta directiva de Ecopetrol tendría tres asientos vacantes que se deben cubrir. ¿Qué está en juego para la estatal petrolera?

El próximo 28 de marzo será decisivo para el futuro de Ecopetrol. En la asamblea de accionistas que se cumplirá para esos días se deberán elegir tres nuevos miembros de la junta directiva.
La renuncia de Edwin Palma Egea, quien asumirá las riendas del Ministerio de Minas y Energía, abrió un nuevo espacio que se deberá completar en ese encuentro de accionistas. Para ello, se presentará una plancha con los candidatos.
En esa reunión ya se tendrán insumos como los resultados operativos de 2024. Puede interesarle: Ecopetrol y Fracking: Petro pide vender participación del negocio en Estados Unidos
Según conoció esta redacción, se espera que Palma Egea presente su carta renuncia el próximo lunes, 3 de marzo. Cabe recordar que en marzo de 2024 había entrado a la junta de la estatal petrolera.
Los otros dos asientos que se deberán cubrir son los de Luis Alberto Zuleta y Juan José Echavarría, quienes eran miembros independientes hasta el 9 de noviembre, fecha en la que se aceptó su salida. Ellos anunciaron su renuncia en agosto del año pasado cuando Ecopetrol optó por no participar en el negocio del proyecto CrownRock en la cuenca del Permian en Estados Unidos. Esta iniciativa es propiedad de la Occidental Petroleum Company, Oxy.
En una carta firmada por Zuleta y Echavarria, recordaron que en mayo de 2024 la junta directiva de Ecopetrol había votado a favor (7-2) de la inversión en el 30 % de este negocio, señalando al impacto favorable que dejaría en utilidades y reservas para la compañía petrolera.
El ‘freno’ al negocio se habría dado el día en el que se inauguró el Instituto Colombiano del Petróleo y Energías de la Transición, Icpet, en Piedecuesta. Previo al evento, se dio un encuentro informal en el que el presidente Gustavo Petro habría expuesto sus reparos a esa inversión.
“El 31 de julio de 2024 en la tarde nos informaron que, en una reunión informal en Piedecuesta, el presidente Gustavo Petro había manifestado a Ricardo Roa y a varios miembros de la junta no estar de acuerdo con el proyecto por tres razones fundamentales: se invertía en fracking, significaba endeudar más a Ecopetrol e implicaba enviar recursos desde Colombia al exterior”, señala la carta firmada por los dos exmiembros.
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¿Qué está en juego con los nuevos miembros de la junta directiva de Ecopetrol?
Una de las claves en el futuro de Ecopetrol es la ampliación de su participación con la compañía Oxy para la exploración en la cuenca del Permian, en Texas, Estados Unidos.
La exploración en el Permian fue esencial para Ecopetrol y sus resultados operacionales durante el tercer trimestre de 2024. En ese lapso, la compañía tuvo un incremento en el volumen de ventas de $1,1 billones. Uno de los motivos fue la mayor disponibilidad de crudos para exportación, dada la mayor producción de Permian.
Sin embargo, un día después del anuncio de la ampliación del acuerdo, el presidente Gustavo Petro pidió que se vendiera la participación en ese negocio para invertir en energías limpias.
Sobre las decisiones venideras para Ecopetrol, Diego Palencia, experto en finanzas y vicepresidente de investigaciones de Solidus Capital, explica que serán cruciales. Asimismo, cuestionó la “fragilidad” del gobierno corporativo.
“La llegada de nuevos miembros de junta directiva demuestra la fragilidad del gobierno corporativo y la necesidad de repensar los manuales actuales de Ecopetrol que permiten implementar cambios ideológicos y estratégicos trágicos”, señaló Palencia.
Asimismo, el analista explicó que la manera de elegir los miembros tiene implicaciones directas en la inmediatez.
“El cuociente electoral de Ecopetrol, la mayor compañía colombiana, tiene en juego el control de la estrategia y la toma de decisiones de corto, mediano y largo plazo: hoy se encuentra comprometido y está generando evidencias de fallas en el gobierno corporativo que tendrán desarrollos jurídicos”, explicó el analista financiero.
De acuerdo con Palencia, desde la ética y el gobierno corporativo “se han materializado todo tipo de riesgos” y “a la luz del modelo de una empresa minero-energética no se puede comprometer la sostenibilidad del flujo de caja por parámetros ideológicos y sectarios: mucho menos un miembro de junta puede permitir esa dinámica y aprobar su implementación. Esto lleva a la revisión de todos los manuales de gobierno corporativo en Colombia que permitan evitar a futuro estas tragedias”, añadió Palencia sobre esta situación.

















