Hoy el Ministerio de Trabajo radicará la reforma laboral en el Congreso. Pero su articulado, de acuerdo con analistas, no ataca la informalidad laboral, ni da soluciones efectivas para reducir las condiciones precarias de estos trabajadores en Colombia.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
Tras conocerse un tercer borrador de la reforma laboral, que se radicará hoy 16 de marzo, la postura del Gobierno Petro se modera sobre la estabilidad forzada, pero todavía hay pendientes sobre cómo reducir la informalidad en Colombia.
A esta conclusión llegan los expertos consultados por Vanguardia acerca de la relación reforma laboral versus informalidad.
El economista y docente Alejandro Barrera insiste en que la actual propuesta borrador de reforma laboral no aumenta la productividad, sino que estancará el empleo formal.
“El problema es de estructura. Tenemos dos enfermedades: desempleo e informalidad, por un modelo empresarial de bajo valor agregado, problemas de productividad factorial, bajo capital humano y sí, altos costos a la formalidad. La reforma profundiza el problema”, advierte Barrera.
En este mismo sentido, la economista Yudy Gamboa Vesga, docente y magíster en Economía Internacional y del Desarrollo, precisa que la reforma laboral se enfoca en mejorar las condiciones de los trabajadores formales a través de medidas como la disminución de la jornada laboral, el aumento de los pagos en horarios nocturno y festivos.
También está el impulso a la contratación a término indefinido y la regulación de las condiciones para el despido de trabajadores en ciertos casos, entre otras.
En esto coincide el economista Mateo Rivera, quien asegura que el borrador de la reforma, desafortunadamente, no resuelve los problemas más críticos del mercado laboral, como los altos niveles de desempleo e informalidad laboral, los bajos niveles de productividad, las brechas de género y las disparidades regionales.
Tercer borrador
El tercer documento de reforma, que tiene 73 artículos, ofrece una mayor libertad a los empleadores en el país para que puedan contratar y despedir trabajadores.
También da más flexibilidad, contrario a lo que pasaba con el primer borrador en el que había una estabilidad absoluta.
A pesar de eso, Barrera precisa que la estabilidad laboral forzada es un obstáculo para promover y aumentar la productividad.
“Lo poco que se pueda ganar en estabilidad y formalidad, puede perderse con creces en proyección de generación de empleo, en especial formal, y más en un año con una fuerte contracción económica”, asevera el economista.
Peligros y brechas
Ante este panorama, Juan Camilo Chaparro, doctor en Economía Aplicada y experto en economía laboral, recuerda que la reforma laboral tiene su origen en varias solicitudes de los principales sindicatos del país.
En particular, se busca revertir algunos cambios implementados por la Ley 789 de 2002, como limitar el alcance y el uso de los contratos a término fijo y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de plataformas digitales.
“Una tercera parte de los trabajadores de Colombia trabaja por su propia cuenta y no tiene relación laboral alguna con otra persona o con un empleador. Estos son los trabajadores más informales del país. Lamentablemente, la reforma laboral no aborda a este subconjunto de colombianos que no tienen relación laboral alguna”, afirma Chaparro.
A renglón seguido indica que el capítulo de estabilidad laboral reforzada parte de una buena intención, pero puede tener consecuencias negativas sobre el empleo formal de mujeres jóvenes y personas vulnerables cabeza de familia.
Para el economista Rivera, es llamativo que el eje central del debate sean discusiones anacrónicas de hace 50 años, que desconocen las transformaciones del mercado laboral de hoy en día, que requiere una mayor flexibilización, mas no rigidez.
El abogado Carlos Camargo, especialista en Derecho Laboral y Relaciones Empresariales, afirma que el texto de la reforma trata de abordar la informalidad desde diferentes focos. Uno de ellos, es el intento de reconocer el estatus y calidad de trabajadores de las plataformas.
Otro escenario, según el laboralista, en el que se busca “formalización” es el de los trabajadores rurales.
“Si bien es acertado que se pretenda generar una protección laboral para aquellos trabajadores rurales, impulsando la formalización de contratos con empleadores, este impone la obligatoriedad de que el vínculo se transforme en indefinido”.
Para Camargo, la reforma laboral no da una respuesta hacia la informalidad, más bien se aleja bastante de buscar una solución de fondo a un problema estructural como este en el mercado laboral colombiano.
“De hecho, las intenciones de regular algunos temas podrían tener un efecto contraproducente y en tal sentido generar más informalidad en nuestro país. El Gobierno olvida por completo que endurecer las condiciones de contratación, ejecución y terminación del vínculo laboral no causarán necesariamente que más trabajadores sean formales y cuenten con protección social”, advierte el experto.
Agrega que debe tenerse en cuenta que la informalidad estará íntimamente relacionada con un sistema de protección social, que dependerá en gran medida de las reformas pensionales y a la salud que también se encuentran en curso.
“La reforma pretende que la regla general sea la contratación laboral a término indefinido. Si bien en principio esto podría interpretarse como beneficioso para los trabajadores, lo cierto es que desconoce por completo la realidad económica, tecnológica y social del país”.
En ciertos negocios o actividades se requiere de otro tipo de modalidades contractuales que no son necesariamente las laborales a término indefinido. Se olvida, además que, en el contrato de trabajo las partes tienen, así sea de forma limitada, autonomía de la voluntad, explica Camargo.
Ahora bien, según el abogado, la informalidad en Colombia debe entenderse como desempleo oculto, subempleo o trabajadores independientes. Pero, estos elementos no se abordan de manera integral en la reforma, desconociendo de esta forma una gran parte del problema.
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En cifras
Para el trimestre noviembre 2022 - enero 2023, la proporción de empleados informales fue de 57,9 %, lo que significó una disminución de 0,6 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior (58,4 %).
Así lo dio a conocer el Dane en su entrega detallada de mercado laboral. Es decir, de cada 10 empleados, más o menos seis son informales en Colombia.
Esta población que se encuentra en condiciones de informalidad no logra llegar al umbral de ingresos del salario mínimo.
Este mal del mercado laboral, de acuerdo con el Consejo Privado de Competitividad, es el resultado de la desprotección y la desigualdad, hace alusión “a una vulnerabilidad estructural que hace que las personas estén desprotegidas frente a riesgos básicos, y que su productividad se afecte, haciéndoles más difícil superar la pobreza propia y la de sus familias”.















