Visionarios
Lunes 11 de noviembre de 2024 - 06:03 AM

El ‘espíritu de la contradicción’ de Álvaro Navas, presidente de Sistemas y Computadores

La contradicción fue y es la pasión de Álvaro Navas. Cuando en el país apenas se hablaba de cibernética, se fue a Bogotá y estudió Análisis de Sistemas. De esta manera ha sido un gran visionario y hoy en día la empresa SyC y su proyecto La Casa del Libro Total tiene presencia no sólo en Santander, sino en otras partes del país.

“Conjuguemos el verbo hacer”: la invitación del presidente de SyC, Álvaro Navas. Marco Valencia/VANGUARDIA
“Conjuguemos el verbo hacer”: la invitación del presidente de SyC, Álvaro Navas. Marco Valencia/VANGUARDIA

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Sistemas y Computadores, SyC, es una empresa que nació en el año 1978 y que de ahí en adelante ha marcado un hito en el departamento por casi medio siglo, gracias a la visión de Álvaro Navas, un inquieto por la cibernética.

Aunque está conformada por varios proyectos, tal vez el más reconocido es el de La Casa del Libro Total, concebida en 2008 como un centro cultural en el corazón de la ciudad, donde se ofrecen diversos servicios como el pago de los impuestos y al mismo tiempo los ciudadanos tienen la opción de visitar muestras pictóricas de la región y esculturas de los artistas más representativos de Santander. Además, cuenta con un auditorio, plazoleta central donde se ofrecen muestras musicales, conversatorios, poesía, literatura y una muestra permanente de libros con su proyecto líder “el libro virtual”.

Visión empresarial

En promedio la empresa tiene cerca de 1.200 empleados en las diferentes áreas. Marco Valencia/VANGUARDIA
En promedio la empresa tiene cerca de 1.200 empleados en las diferentes áreas. Marco Valencia/VANGUARDIA

De acuerdo con Navas, SyC se formó para el cambio constante, porque de no haber sido así, mantenerse vigente durante casi medio siglo hubiera sido imposible.

“El cambio demanda grandes recursos económicos, pero sobre todo, de la capitalización del talento humano. Este binomio es indisoluble y se alimenta a sí mismo”, precisa.

En esta empresa en particular, señala, el talento humano produjo el capital económico que le permitió prosperar; ha tenido que buscar la organización adecuada a cada tiempo tecnológico y esa correspondencia abrió paso a una etapa a la que se le denominó Prisma, en pleno desarrollo hoy.

Además, el fraccionamiento de las actividades económicas y de las normas estatales que rigen su funcionamiento han repercutido en la formación de un conjunto complicado para todos, altamente improductivo y costoso. Mediante la estrategia Prisma, SyC se propone automatizar las relaciones entre las partes.

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Destaca Navas que el actor protagonista es un talento humano que no se encuentra formado y llega a la compañía con algunas bases, pero que necesita capacitación. Para ello se organizó una universidad que está comprometida en la formación individual de cada funcionario “y hemos visto cómo operarios se transforman en técnicos, en tecnólogos, ingenieros y directivos”.

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Además, la empresa organizó su millar de empleados en pequeños grupos especializados, coordinados entre sí, cuyo objetivo común es la satisfacción de la demanda de servicios del exterior, enmarcados siempre por las políticas internas de calidad y seguridad.

Resalta Navas que “los mismos socios fundadores hoy continúan haciendo parte la empresa, lo cual da un parte de estabilidad y valores empresariales, con los que nos proyectamos muy tranquilos al futuro”.

“El espíritu de la contradicción”

“Mi abuela me llamaba ‘el espíritu de la contradicción’; era un niño y a partir de ese llamado creí en ese espíritu, el que me llevó a buscar la desigualdad como un tesoro. Marco Valencia/VANGUARDIA
“Mi abuela me llamaba ‘el espíritu de la contradicción’; era un niño y a partir de ese llamado creí en ese espíritu, el que me llevó a buscar la desigualdad como un tesoro. Marco Valencia/VANGUARDIA

“Mi abuela me llamaba ‘el espíritu de la contradicción’; era un niño y a partir de ese llamado creí en ese espíritu, el que me llevó a buscar la desigualdad como un tesoro.

Se enfrentó a los problemas escolares, una educación para la igualdad que no admite diferencia, así sea ella irracional en lo que enseña: “Al comienzo del bachillerato, el rector nos enseñaba historia sagrada y hablaba de cómo Aaron paró el sol. Yo le interrumpí para explicar que el sol no podía pararse porque no daba vueltas alrededor de la tierra. Me gustó el silencio cómplice de mis compañeros y la ira del rector. Aprendía que la desigualdad era mi único camino”.

SyC es reflejo de su personalidad

"Ellos estudian mientras trabajan y prosperan y todo gracias a la desigualdad”, reconoce Álvaro Navas, presidente de SYC. Marco Valencia/VANGUARDIA
"Ellos estudian mientras trabajan y prosperan y todo gracias a la desigualdad”, reconoce Álvaro Navas, presidente de SYC. Marco Valencia/VANGUARDIA

“Amanecer cada día un poco más ignorante es el signo y el propósito de mi vida”, agrega Navas, quien reconoce que su empresa SyC funciona bajo ese principio y los resultados son magníficos. Le puede interesar: Rafael Marín Valencia, el gran constructor de Santander

Explica que a la compañía llegan personas a las que se les clasifica como “víctimas de la desigualdad, no tienen dinero para transportarse a la oficina, su educación no da para hacer nada en el mundo normal, pero con esas personas hemos hecho esta empresa: hombros muy fuertes, capaces de imposibles. Ellos estudian mientras trabajan y prosperan y todo gracias a la desigualdad”, destaca. Además, también se presentan recién graduados de las universidades y “con paciencia los enseñamos a olvidar buena parte de lo aprendido, dejando únicamente lo necesario”

Advierte que “ellos aprenden en SyC a rehacerse todos los días y a no vivir de las viejas soluciones de ayer: aprenden a imaginar, estudiar y crear”.

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Los consejos de una visionario

A diario muchos jóvenes inician su vida laboral en SYC y al mismo tiempo buscan capacitarse y estudiar. Marco Valencia/VANGUARDIA.
A diario muchos jóvenes inician su vida laboral en SYC y al mismo tiempo buscan capacitarse y estudiar. Marco Valencia/VANGUARDIA.

1. Sean desiguales: Desde niño tuve el vicio de contradecir a todo el mundo y me funcionó.

2. El mundo moderno es de inclusividad: En sus empresas incluyan a todas las inteligencias que todas valen la pena, porque, por ejemplo, el hijo de un campesino tiene una inteligencia natural que no la tiene el ciudadano.

3. Hay que atreverse a hacer: Todos deben cojugar el verbo hacer en todos sus tiempos: yo hago, he hecho, estoy haciendo y haré.

4. Hay espacio para todos: Los viejos, después de su jubilación tienen espacio y son creativos hasta el día último.

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