Pocas veces el mundo editorial sorprende con obras que ahondan en esas fibras humanas que, difícilmente, son retratadas o, al menos, abordadas por algún escritor.

Publicado por: JIMMY FORTUNA
En “Fractura”, de Andrés Neuman, los lectores podrán hallar la sabiduría de un joven escritor argentino que perfora con sus palabras y su particular narrativa en los ecos de la memoria, en esas hendiduras que va adueñándose de quien las padece.
Esta novela de largo aliento, compuesta por 11 capítulos (1.“Placas de la memoria”, 2.“Violet y las alfombras”, 3.“El tamaño de la isla”, 4.“Lorrie y las cicatrices”, 5.“Ojo adentro”, 6.“Mariela y las interpretaciones”, 7.“La flor en el escombro”, 8.“Carmen y las contracturas”, 9.“Pinedo y las antípodas”, 10.“Último círculo” y 11.“Y el agua”), perfectamente generaría un diálogo con “Sense8”, serie que, al igual que “Fractura”, plantea una preocupación por ahondar en las múltiples maneras en que la naturaleza y los seres humanos pueden llegar a estar conectados, independientemente del lugar en donde estén ubicados.
En esta obra, aquella profecía a manera de epígrafe de “Si algo existe en un lugar; existirá en todos”, se cumplirá cabalmente en la vida del señor Watanabe, aquel personaje que “rebusca en sus bolsillos como si los objetos ausentes fueran sensibles a la insistencia”. Este hombre, que logró sobrevivir al estallido de la bomba atómica, experimenta, sin proponérselo, otra catástrofe con un posible fin que desconoce: remover el pasado colectivo, pues, como se narra en la novela, “Nada pasa en un solo lugar, piensa entonces, todo pasa en todas partes”.
Además, los lectores hallarán un crudo relato de la sensibilidad humana, sometida a las desgracias: “Qué remotos parecían, en sus tiempos, los desastres ajenos. Y cómo ahora, mediante estas pantallas que conoce por dentro, resulta inevitable espiarlos. Se pregunta si eso ha incrementado o reducido su sensibilidad. La condición de espectador permanente fabrica un filtro, un amortiguador. Aunque también lo obliga a asistir sin descanso a un dolor ubicuo”.













