“Escobar, la traición” es una película que retrata la figura del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria.

Publicado por: JIMMY FORTUNA
Para el público colombiano, saturado de documentales, series y películas sobre el fenómeno de las drogas y sus representantes, es posible que esta nueva obra de Fernando León de Aranoa no sea de su total agrado. Sin embargo, este filme presenta una interesante mirada desde la óptica de un personaje que logró conocerlo muy bien: Virginia Vallejo.
La historia inicia con una versión madura de Virginia Vallejo en 1993, y desde ahí se hace un giro en el tiempo para centrar la narración en 1981, cuando se evidencia el poderío incuestionable de Pablo Escobar en su amada hacienda Nápoles. Para quienes gustan de los filmes basados en hechos reales, esta película lo deja muy claro desde los primeros segundos.
En “Loving Pablo”, más que cualquier otra temática que pudiera analizarse, es clara su finalidad en ahondar en la relación que se estableció entre Pablo Escobar y la periodista Virginia Vallejo. El título en inglés es enfático en centrar su mirada en el aspecto sentimental que se gestó entre estos dos disímiles personajes, mientras que la versión en español deja ver que la lectura que debe realizarse es en torno a la traición que esta exitosa presentadora de televisión le hizo al criminal más buscado del mundo: Escobar.
Desde esa mirada femenina, “Escobar, la traición” ofrece detalles de cómo era la relación de Escobar con las mujeres, además de su esposa, Victoria Eugenia Henao Vallejo, y el sinnúmero de muchachas que entraron en la vida de este narcotraficante, que se convirtió en fundador del cartel de Medellín. Además, los espectadores podrán apreciar cómo este hombre pasó de un estado completamente anónimo a convertirse, incluso, en congresista de Colombia en 1982.
Este filme es explícito en mostrar la faceta criminal de Pablo Escobar. No por algo se oye en la mitad de la película una recordada canción de la agrupación liderada por Manu Chao, Mano Negra, “Señor Matanza”, que sintetiza parte de lo que representó este narcotraficante: “Esa olla, esa mina y esa finca y ese mar / Ese paramilitar son propiedad / del señor Matanza / ese federal, ese chivato y ese sapo, el sindicato / y el obispo, el general son propiedad / del señor Matanza […] Él decide lo que va, dice lo que no será / decide quién la paga, dice quién vivirá”.













