Santander se consolida como un departamento rico en cinematografía y destaca en Colombia y el mundo. ¿Cómo financiar películas hechas por talento local?

Publicado por: Tendencias 2
Santander cuenta con una cinematografía propia que permite esculcar las narrativas de las cotidianidades con su propia voz, cuerpo y memoria, un proceso que se ha consolidado en el transcurso de los años con películas que han generado un impacto importante de visibilidad del departamento en Colombia y el mundo.
Una película documental o de ficción requiere de un proceso a fuego lento que puede tardar meses o años hasta que el producto final llegue a ojos del espectador en las salas de cine. En su trayectoria como documentalista, Frank Rodríguez recuerda cómo desarrolló Tren Transoceánico, una película en la que pone valor en el público de Bucaramanga una canción que fue éxito en Europa a mediados del siglo pasado y que para la ciudad era completamente desconocida.
“Grabamos este documental y mientras lo fuimos grabando, fuimos buscando financiación”, relata el cineasta, quien tuvo que acelerar la película sin ningún apoyo económico logrado debido a que su protagonista, Álvaro Serrano, enfermó de cáncer terminal y el deseo del equipo de producción era que pudiese ver el resultado antes de su fallecimiento.
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Los retos para un director de cine y su equipo son múltiples. La financiación y búsqueda de inversión para hacer realidad la propuesta artística son dos temas fundamentales al momento del desarrollo de una cinta.
En Colombia existen varias opciones para financiar la producción cinematográfica. Por un lado, el Ministerio de Cultura, a través del Programa Nacional de Estímulos, tiene como objetivo apoyar a artistas, creadores, investigadores y gestores culturales colombianos. Este programa ofrece convocatorias públicas anuales en el área de cinematografía. Además de estos estímulos, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico es un instrumento de financiación del cine en Colombia que recibe los dineros recaudados a través de la cuota parafiscal que pagan exhibidores, distribuidores y productores por la exhibición de obras cinematográficas nacionales y extranjeras en Colombia. Los recursos del FDC son de carácter público y se destinan a proyectos cinematográficos a través de becas por concurso y becas automáticas. Por otra parte, también existen las becas regionales de creación por parte de las administraciones locales en cada departamento del país.
Al respecto, Frank Rodríguez sostiene que el cine en Colombia todavía es dependiente de los recursos del Estado, por lo que se requiere diversificar mucho más las alternativas y comenta que falta mayor interés y conocimiento de los beneficios que trae la Ley de Cine para las empresas que deseen vincularse a los proyectos cinematográficos.
“Yo parto de la idea de que el cine es arte y uno no puede estar pensando en una película para convencer a unas personas para que aporten dinero. Uno prima la expresión artística y por eso a veces se queda sin dinero”, comenta el director de cine y profesor del programa de Artes Audiovisuales de la Unab.
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Cine hecho en casa
En Bucaramanga se están gestando más de tres proyectos de largometraje durante 2024 que llegarán a la cartelera de cine del país y del mundo en 2025. Una de ellos es Luis Tercero, la tercera película del director santandereano Iván David Gaona, producida por Mónica Juanita Hernández, que ahora mismo se encuentra en su etapa de desarrollo en la ciudad y espera ser filmada en julio del presente año.
“El cine es un negocio de inversión y un escenario de donación. Una gran película se compone de una historia emocionante y relevante, grandes actuaciones, un lugar mágico como Santander y Bucaramanga, aliados de instituciones públicas, un equipo de producción experimentado y socios inversionistas o donantes”, afirma el director.
Junto a su empresa La ContraBanda buscan inversionistas y donantes para financiar la historia de Luis, un profesor que se pensiona de su trabajo como profesor luego de trabajar 40 años en el Colegio Tecnológico en la ciudad y no encuentra una rutina que lo haga sentir útil en su nueva etapa sin trabajar.

Gaona explica que las películas son productos comercializables con ventanas de venta hasta de cinco años en vitrinas como salas de cine a nivel nacional y mundial, circuitos culturales y ventas en plataformas de streaming. En 2003 se creó la Ley 814 de 2003 o Ley de Cine, que a través de los años, la experiencia de las productoras y algunos nuevos artículos, creó un escenario de inversión más atractivo para empresas privadas contribuyentes.
“La ley invita a empresarios de todo el país y en este caso, a los santandereanos, a invertir o donar dinero en películas, otorgando descuentos en sus rentas por el 165 % del valor de su inversión. Una empresa que normalmente hace donaciones con fines sociales, culturales o filantrópicos, tendría un descuento adicional en sus rentas de 165 % de la donación, si lo hiciera en proyectos de películas de cine colombiano”, sostiene el director.

Por otra parte, la Ley crea otro camino de participación en el cine nacional a través de inversiones de capital a fiducias asociadas a los proyectos, otorgando un descuento de las rentas de cada inversionista por un valor del 57.75% del valor de su inversión, dejando solo en riesgo el 42,25 % del aporte invertido.
“Santander crece constantemente de manera económica y éstos proyectos de cinematografía ayudarán a construir una espacio de memoria y región que fortalecerán dicho crecimiento. El sector empresarial santandereano es un potencial socio activo del crecimiento cultural de nuestros territorios”, agrega Gaona.
















