La actriz y productora Estefanía Piñeres habló de su protagónico en Malta, la película colombiana en la que una joven enfrenta los desafíos de la edad adulta mientras trabaja en un call center, toma lecciones de idiomas y navega por la complejidad de una familia disfuncional.

Publicado por: Valeria Quiroga
Este jueves 11 de julio fue el estreno de Malta, la película dirigida por Natalia Santa que llegó a salas de cine de todo el país. En su segundo largometraje, luego de su ópera prima ‘La defensa del dragón’, la cineasta propone una conversación alrededor de una familia de clase media en Colombia, una historia en la que la joven Mariana es protagonista.
Vanguardia habló con la actriz colombiana y productora de cine Estefanía Piñeres sobre su papel protagónico en esta cinta que ha recibido elogios por su comentario social sutil y su detallado estudio de personajes. Su estreno mundial tuvo lugar en SXSW 2024, donde capturó tanto la atención del público como de la crítica. ‘Loud and Clear Reviews’ destacó la dirección meticulosa de Santa y las actuaciones excepcionales del elenco, destacando la capacidad del ‘film’ para construir personajes complejos y contar una historia identificable a través de tomas persistentes y primeros planos que transmiten las emociones internas de los personajes.
Preguntas y respuestas
¿Cómo se preparó para representar a Mariana, una joven que enfrenta los desafíos de la edad adulta?
No creo que haya habido una preparación en especial. Creo que mi fortuna más grande fue estar rodeada de la gente de la que estoy rodeada. El guion siento que estaba muy bien escrito y muy claro en sus aproximaciones a sus personajes. Natalia tenía una visión muy clara también y de resto fue una creación muy colectiva.
Trabajamos con un coach actoral maravilloso y con él hicimos sobre todo exploraciones. Nos planteamos muchas preguntas, con Natalia tuvimos muchas conversaciones desde nuestras perspectivas y nuestra propia experiencia, cómo creíamos que funcionaban estas relaciones y cómo creíamos que habitaban el espacio estos personajes e hicimos un trabajo de improvisación profundo para crear de alguna manera una memoria colectiva entre nosotros, porque creo que al final es una película sobre relaciones y sobre la interacción de personajes y cómo estos no son personajes que necesariamente dicen lo que piensan y lo que sienten, sino que, por el contrario, como en la vida real, lo ocultan.

Mariana tiene una familia compleja, ¿cómo aborda el personaje estas dinámicas familiares? ¿Podría contarnos un poco?
Esto está planteado desde el nombre. Quizás su mecanismo de defensa natural es huir, ¿no? Escapar, tratar de no estar. Huir, no solo del espacio físico, sino también de sus preguntas y de sus incomodidades. No lidiar con estas relaciones y con esas tensiones, evadirlas todo el tiempo posible y solo enfrentarlas cuando es absolutamente necesario. Creo que que también hay una gran muralla que ella se ha creado para sí misma. Yo creo que es un personaje que está muy roto y tiene muchas grietas. Al contrario de lo que parece, es una persona superfrágil, supremamente vulnerable, y que por eso no puede permitir que nada la permee y que nada la toque. No se puede permitir sentir, ni manifestar ningún sentimiento, porque yo creo que ella sabe que donde abra esa puerta, se le desborda. Tiene tantas cosas embotelladas, que se le pueden desbordar en cualquier momento.
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Hay un escenario que plantea la película y es que Mariana trabaja en un call center, ¿cómo se relaciona su experiencia laboral con las expectativas culturales y de esa juventud que está queriendo salir del país?
Sí, yo creo que Mariana pertenece a una inmensa mayoría de gente joven que no necesariamente tiene la oportunidad de trabajar en eso que se sueña en el mundo ideal.
En todo esto, a mí me parece muy preocupante también todo este discurso de “los sueños se logran” y “tú puedes hacerlo”, porque creo que viene desde un privilegio inmenso y, para la mayoría del país, en una sociedad como la nuestra, el trabajo es una cuestión de supervivencia y de solución y de: sí, hay que pagar el arriendo, y hay que comer. En ese orden de ideas, se trabaja en lo que se puede y como se pueda.
Entonces, para ella el trabajo, que también hay una cosa muy bella en esto, yo no creo que sea un personaje que se defina por su trabajo, que también estamos muy acostumbrados a eso, donde la definición de éxito está muy ligada a si trabajas en lo que te gusta y qué tanta visibilidad tienes o qué tanto ganas.
Yo creo que la vida de Mariana no gira en torno al trabajo, que eso me parece muy hermoso. Su vida laboral es simplemente un medio para un fin, ella necesita estar lejos de su casa y necesita tener ciertas libertades de tiempo. Hay algo muy bello ahí y muy honesto.

¿Qué significa para usted como actriz haber actuado en esta película que ya se encuentra en salas de cine de todo el país?
Estos son proyectos que son muy escasos, pero son quizás los proyectos por los que alguna vez quise ser actriz. Proyectos que tuvieran personajes complejos, personajes femeninos complejos, que tuvieran muchas capas, que fueran desafiantes en términos actorales, acompañados de estas conversaciones que son profundas y que abren diálogos, porque yo creo que una de las partes más bellas de la película es que no tiene ninguna conclusión, no tiene ninguna moraleja ni juicio moral sobre ninguno de sus personajes, sino que simplemente los expone con una mirada que yo creo que es muy sensible y de mucho detalle. Hacer una película, además, en un país como el nuestro, es un milagro. Toma muchísimo tiempo, muchísimas coincidencias, muchísimas voluntades y sincronía.
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¿Le gustaría invitar a las personas para que no se pierdan Malta en las salas de cine?
Los invito a que no se pierdan Malta, una película muy hermosa sobre la cotidianidad y la vida normal de la gente normal con los problemas normales y las herramientas normales para lidiar con ellos, que seguro se van a sentir identificados o van a reconocer un pedacito de ustedes o de alguien cercano ahí, que creo que es una cosa que no necesariamente pasa tan seguido. Y bueno, una película en este país es un milagro.
















