El municipio de Galapa, en el Atlántico, es cuna de más de 220 artesanos cuyas creaciones dan vida y color al Carnaval de Barranquilla, una de las fiestas más emblemáticas de Colombia.

Con máscaras, disfraces y carrozas que fusionan tradición e innovación, estos maestros del arte popular han convertido a Galapa en un pilar fundamental de esta celebración declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Lea también: Reflexión Política: 27 años de historia, arte y ciencia
El término ‘Galapa’ tiene un significado muy especial, hace referencia al lenguaje de la tribu indígena Mocaná y significa ‘agua sobre la arena’. “Para mí este municipio significa un territorio patrimonial, cultural y sin duda es una tierra de la esperanza, muy andestral y llena de arte,m”, cuenta Eider Cera, guía del Museo Arqueológico de Galapa.
En los talleres de Galapa, el arte se respira en cada esquina. Allí, más de 220 artesanos dedican horas de trabajo meticuloso para crear las piezas que engalanan el Carnaval de Barranquilla. Desde máscaras que representan personajes tradicionales como el famoso “Joselito Carnaval”, hasta disfraces que brillan bajo el sol caribeño, cada obra es un testimonio de su maestría en creatividad y el talento de esta comunidad.
Entre estos creadores, destacan maestros artesanos cuyas técnicas han sido transmitidas de generación en generación. Estos veteranos del arte popular preservan las tradiciones e innovan, incorporando nuevos materiales y diseños que mantienen viva y fresca la producción artesanal.
Cabe destacar que sus obras no solo se lucen durante el Carnaval, sino que también viajan a ferias y exposiciones, llevando el nombre de Galapa y Barranquilla a nuevos públicos.

“Un dato curioso es que en el tour de Shakira, Las mujeres no lloran, se elaboraron máscaras de lobas en este municipio”, cuenta Luisa Pertuz, guía del Museo Arqueológico de Galapa. Este museo es un espacio para admirar la artesanía contemporánea, un espacio donde se conserva la herencia precolombina.
En sus salas se exhibe una amplia muestra de alfarería y cerámica, que revela los conocimientos y tecnologías de los pueblos indígenas. Estas piezas, que incluyen desde utensilios para comida y agua hasta objetos ceremoniales, son testimonio de cómo estas comunidades lograron adaptarse y prosperar en su entorno. Muchas de las técnicas ancestrales que se observan en estas obras han influido en la creación de las máscaras y otros elementos que hoy forman parte del Carnaval de Barranquilla.

Más allá de su valor cultural, la artesanía es un motor económico para Galapa. Muchas familias dependen de esta actividad, que genera empleo y fortalece la identidad local. Además, los talleres funcionan como escuelas informales donde jóvenes aprendices adquieren habilidades que aseguran la continuidad de este legado. Lea también: Cuentos de lo raro de Fabián Mauricio Martínez: surrealismo, terror y crítica social en cada relato
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Y es que, como dice Juan Jaramillo, director del Carnaval de Barranquilla, “el Carnaval de Barranquilla es el permiso a ser como quieras ser”. Esta frase encapsula la esencia de una fiesta que celebra la diversidad, la libertad y la creatividad, valores que se reflejan en cada una de las obras salidas de los talleres de Galapa.
El Carnaval de Barranquilla, con su explosión de música, danza y color, no sería lo mismo sin el aporte de Galapa. Cada máscara, cada disfraz y cada carroza cuenta una historia, refleja una identidad y celebra la riqueza cultural del Caribe colombiano.
















