Dos estudiantes de Artes Plásticas de la Universidad Industrial de Santander presentan sus trabajos de grado en el Centro Colombo Americano de Bucaramanga. La exposición Aquí y siempre está abierta desde el 13 de junio.

Publicado por: Redacción Cultural
La sala del Centro Colombo Americano de Bucaramanga se convierte, por estos días, en un territorio de evocaciones en un espacio dispuesto para el encuentro con la memoria. Allí, dos artistas jóvenes, Ros Nuby Sanabria Vargas y Andrea Melissa Garcés Salcedo, han decidido poner en diálogo sus trabajos de grado bajo el título Aquí y siempre, una exposición que se inaugura este jueves 13 de junio a las 6:00 p.m., con entrada libre al público.
Ambas son estudiantes de décimo semestre del programa de Artes Plásticas de la Universidad Industrial de Santander (UIS), y ambas han elegido el lenguaje del arte para narrar vivencias marcadas por el dolor, la ausencia, el duelo… pero también por el amor, la resistencia y el anhelo de hacer memoria en un país donde el olvido ha sido parte del paisaje.
Sus obras dialogan desde lo íntimo con temas que atraviesan a millones de personas en Colombia: la violencia, el desarraigo, la enfermedad, la pérdida… pero también la ternura, la nostalgia y la búsqueda incansable por narrar lo que muchas veces no tiene palabras.
La exposición es un ejercicio de memoria desde el arte contemporáneo, en un formato accesible y profundamente humano. Al recorrerla, el espectador no encuentra solo obras: encuentra fragmentos de vida, de duelo y de esperanza, tejidos con rigor estético y sensibilidad ética.

Entre la tierra y la herida: un testimonio visual del desplazamiento
La propuesta de Ros Nuby Sanabria, titulada Esto aquí y entonces, parte de su experiencia personal como víctima del conflicto armado interno colombiano. Desde allí, su obra se convierte en un relato poético y material del desplazamiento forzado vivido por su familia, y de las múltiples pérdidas que ello conlleva: el territorio, la casa, los vínculos, los rituales, el tiempo anterior.
La instalación se compone de tres piezas: una representación del municipio que habitaron antes del desarraigo, la ciudad que los recibió tras la huida, y un video que recorre ese primer territorio con una mirada que es, a la vez, nostálgica y doliente. Pero quizá el elemento más contundente de la obra son los rectángulos de tierra dispuestos como sepulturas: símbolo de las personas fallecidas, víctimas del conflicto, y recordatorio silencioso de la muerte que habita esos paisajes.
Ros, ingeniera de sistemas de formación inicial y ahora artista plástica en ciernes, ha encontrado en el arte una vía para resignificar la experiencia, y también para compartirla. “Mi proyecto busca aportar a la memoria colectiva desde mi experiencia personal, como una forma de testimonio íntimo que se abre al espectador. El arte tiene el poder de hacer visibles otras formas de recordar, de sentir y de pensar lo vivido”, afirma.

Una membrana entre el recuerdo y el olvido
Por su parte, Andrea Melissa Garcés presenta Membrana, un proyecto profundamente introspectivo que nace de una vivencia familiar: su padre padece demencia senil, y su proceso la ha llevado a reflexionar sobre la fragilidad de la memoria, el olvido, y la urgencia de preservar aquello que nos constituye.
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La instalación se despliega en tres etapas o capítulos: Etapa primigenia, compuesta por un video performance que remite a la memoria fetal y a los primeros refugios del cuerpo; Etapa olvido, con objetos personales y familiares dispuestos como altar, intervenidos con hojilla de oro, símbolo del intento de preservar lo valioso antes de que se borre; y Etapa recuerdo, una serie pictórica de cuatro cuadros donde aparecen manos, tejidos y símbolos asociados a las conexiones neuronales.
En tonos cerúleo y rosado, su propuesta no solo busca conmover sino también invitar a la contemplación. “Membrana es una cartografía emocional sobre lo que queda cuando la memoria comienza a desvanecerse. Es mi forma de resistirme al olvido, de rendir homenaje a mi padre y a todos los recuerdos que aún habitan en mí”, explica la artista.
La muestra estará disponible en el Centro Colombo Americano de Bucaramanga, ubicado en la Cra 22 #37-74, y hace parte del calendario de exposiciones que apoya los procesos de formación de artistas emergentes de la UIS. Una oportunidad para reconocer el talento joven y, sobre todo, para recordar que algunas historias, las que nos tocan profundamente, no deberían olvidarse nunca.















