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Domingo 17 de mayo de 2026 - 12:00 AM

Artes para la Paz: creatividad y cultura para transformar territorios

Con presencia en 47 municipios y 153 instituciones educativas de Santander, el programa Artes para la Paz, del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, continúa ampliando el acceso a la formación artística y cultural en el departamento. A través de procesos creativos en distintas disciplinas, la iniciativa ha beneficiado a casi un millón de niños, niñas y jóvenes en los 32 departamentos del país, y fortalece espacios de expresión, aprendizaje y construcción de comunidad desde los territorios.

Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA
Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA

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Hace unos meses, Yaira Fernanda Lindado utilizaba el celular principalmente para navegar en redes sociales. Hoy, en cambio, dirige grabaciones, crea guiones y edita videos en su colegio, ubicado en el corregimiento El Llanito de Barrancabermeja. Allí las clases de audiovisuales despertaron en ella una nueva manera de ver el mundo y de imaginar su futuro.

“Yo soy la directora de los videos”, cuenta con orgullo mientras explica que ahora se encarga de grabar y organizar las producciones de su salón. Aunque nunca había pensado en el audiovisual como una posibilidad, el proceso formativo le permitió descubrir habilidades que antes no conocía. “Antes usaba el celular solo para TikTok y esas cosas, pero ahora hago videos y publicidad para el salón”, dice.

Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA
Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA

El arte como espacio de encuentro

Historias como la de Yaira hacen parte de Artes para la Paz, un programa que busca garantizar el acceso a la educación artística y cultural en diferentes territorios del país. A través de procesos de formación en música, danza, teatro, artes visuales, literatura y creación audiovisual, la iniciativa promueve experiencias que fortalecen la creatividad, la confianza y el trabajo colectivo.

En Santander, el impacto del programa ya alcanza a miles de estudiantes y comunidades. Además de llegar a 47 municipios y 153 colegios, Artes para la Paz ha permitido vincular a 223 artistas formadores y sabedores, impulsando también oportunidades laborales y el fortalecimiento del ecosistema cultural del departamento.

El programa también ha entregado instrumentos musicales y dotaciones artísticas en 22 instituciones educativas, con una inversión de 725 millones de pesos en el último cuatrienio. Más allá de las cifras, el propósito es abrir espacios donde niñas, niños y jóvenes puedan expresarse, crear y construir nuevas posibilidades desde el arte.

Para Fabián Enrique Medina López, artista formador en audiovisuales de la Institución Educativa Técnica San Marcos, uno de los mayores aportes del proceso ha sido precisamente acercar herramientas y experiencias que antes no existían en el entorno escolar.

“El colegio no contaba con espacios audiovisuales y este proceso llegó como anillo al dedo”, explica. “Los estudiantes han aprendido a expresarse, a manejar el pánico escénico y a utilizar herramientas audiovisuales que pueden servirles más allá del colegio”.

Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA
Suministradas Universidad Industrial de Santander /VANGUARDIA

Aprender a mirar distinto

En las clases, los estudiantes aprenden conceptos de fotografía, iluminación, edición y narrativa audiovisual, pero también descubren nuevas formas de relacionarse con los demás y consigo mismos.

Jonathan Pérez, estudiante de noveno grado, asegura que el proceso transformó la manera en que utiliza herramientas tan cotidianas como el celular. Lo que antes veía únicamente como entretenimiento, hoy también lo entiende como una posibilidad creativa. “Uno se siente como en familia”, cuenta. “El profesor genera confianza muy rápido y eso hace que uno aprenda más fácil”.

Ahora Jonathan participa en proyectos audiovisuales del colegio y ha aprendido sobre fotografía, grabación y manejo de planos. “Aprendimos cosas que parecen básicas, pero ayudan demasiado: luces, fotografía, cómo grabar mejor. Acá nunca se había visto sacar material de tanta calidad”, afirma.

Para muchos estudiantes, estos espacios representan no solo un aprendizaje técnico, sino también una oportunidad para ganar confianza, fortalecer su creatividad y encontrar nuevas maneras de expresar sus ideas.

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Antes usaba el celular solo para TikTok. Ahora hago videos, escribo guiones y dirijo las grabaciones del salón

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Yaira Fernanda Lindado Jiménez, estudiante beneficiaria del programa.

Una conversación que hoy llega a Iberoamérica

El alcance de Artes para la Paz hoy también hace parte de una conversación más amplia sobre el papel de la educación artística y cultural en la transformación social. Esta semana, Bogotá fue sede del Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026, un encuentro que reunió a 19 delegaciones de Iberoamérica para avanzar en acuerdos y políticas públicas relacionadas con el acceso al arte y la cultura.

Durante el evento, gobiernos, organizaciones y expertos coincidieron en la necesidad de fortalecer la educación artística como un derecho y como una herramienta para promover el desarrollo humano, la cohesión social y la construcción de paz en los territorios.

Esa visión conecta con lo que hoy ocurre en distintos municipios de Santander, donde cientos de estudiantes están descubriendo nuevas capacidades a través del arte. Algunos encuentran confianza para hablar frente a una cámara; otros comienzan a imaginar futuros relacionados con el cine, la música o la creación artística.

Y aunque cada historia es diferente, todas parecen coincidir en algo: cuando el arte llega a los territorios, también llegan nuevas oportunidades para transformar vidas.

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