Magazín cultural
Sábado 27 de junio de 2026 - 12:59 AM

El arte drag como un acto de libertad

Ocultó una parte de sí mismo por miedo a los prejuicios. Hoy encontró en el arte drag una forma de expresar su feminidad, desafiar los estereotipos y construir un espacio de libertad personal.

Entre maquillaje, pelucas y escenarios, Perra Sin Gracia encontró mucho más que un personaje artístico. Para Keyner Torres, el drag se convirtió en una forma de resistencia, autoconocimiento y libertad que hoy comparte con orgullo desde Bucaramanga.
Entre maquillaje, pelucas y escenarios, Perra Sin Gracia encontró mucho más que un personaje artístico. Para Keyner Torres, el drag se convirtió en una forma de resistencia, autoconocimiento y libertad que hoy comparte con orgullo desde Bucaramanga.

Compartir

Publicado por: John Arias

Durante años, Keyner Torres miró el mundo drag desde la distancia. Admiraba el maquillaje, los vestuarios, el brillo y la fuerza de quienes se subían a un escenario para convertirse en una versión amplificada de sí mismas. Pero algo lo frenaba: el miedo al rechazo que suelen enfrentar quienes no encajan en los moldes tradicionales de la masculinidad.

Hoy, ese temor quedó atrás. El drag le permitió expresar una parte de sí que durante mucho tiempo mantuvo oculta. “Mi nombre es Perra Sin Gracia, mucho gusto. Soy artista drag de la ciudad de Bucaramanga”, dice cuando se presenta.

Lea también: Las obras de Expo Queer convierten la diversidad en memoria, resistencia y arte en el mes del Pride

Hace apenas un año se atrevió a subir por primera vez a un escenario como drag queen. Desde entonces, Perra Sin Gracia ha construido una identidad artística que le permitió dejar atrás el miedo y abrazar plenamente quien es.
Hace apenas un año se atrevió a subir por primera vez a un escenario como drag queen. Desde entonces, Perra Sin Gracia ha construido una identidad artística que le permitió dejar atrás el miedo y abrazar plenamente quien es.

Brochas, sombras, correctores y brillos. Con cada capa de maquillaje, el rostro cotidiano de Keyner Torres se transforma para darle paso a Perra Sin Gracia.

A través de este personaje, el joven de 25 años encontró una forma de habitar su autenticidad en una sociedad que todavía impone límites a la diversidad. “El nombre de mi personaje nace de quien fue subestimada, de quien le dijeron que no era suficiente y decidió convertir esa crítica en su marca. ‘Perra’ es una palabra que históricamente se ha usado para insultar a mujeres y personas trans. Yo la tomo, la hago mía y la transformo en fuerza, en carácter, en presencia. Ya no es un ataque: es identidad”, cuenta.

Aunque comenzó oficialmente hace apenas un año, el deseo de hacer drag lo acompañaba desde mucho antes. Durante años postergó ese sueño por inseguridades y por los prejuicios que cargaba desde la infancia. Recuerda, incluso, aquella vez en que una tía alertó a su mamá porque notó que caminaba de forma amanerada.

Pero fue el apoyo de sus amigos lo que finalmente le dio el impulso necesario para lanzarse. “Me dijeron: ‘Marica, tú puedes con todo’. Y efectivamente he podido con todo”, cuenta con orgullo.

Fue en octubre cuando se decidió a mostrar públicamente esa parte de sí. Su debut ocurrió en una fiesta organizada por una amiga. La emoción y el miedo se mezclaron mientras terminaba de maquillarse y se preparaba para salir por primera vez como drag queen. “Estaba muriéndome de nervios. No podía creer que por fin me estaba lanzando, que estaba cumpliendo uno de mis sueños”, recuerda.

Publicidad

La historia de Perra Sin Gracia es la de una búsqueda personal marcada por la valentía. Detrás del brillo y el espectáculo hay un joven bumangués que encontró en el drag una forma de romper prejuicios y expresar todo aquello que durante años permaneció en silencio.
La historia de Perra Sin Gracia es la de una búsqueda personal marcada por la valentía. Detrás del brillo y el espectáculo hay un joven bumangués que encontró en el drag una forma de romper prejuicios y expresar todo aquello que durante años permaneció en silencio.

Romper los moldes para ser libre

Pero detrás de las pelucas, las pestañas y labiales, Perra Sin Gracia encontró algo más profundo que un personaje. “Para mí el drag es un arte, una forma en la cual puedo expresar mi feminidad sin sentir que soy otra persona. Claro, es un personaje, porque mi nombre es Keyner Torres, pero también soy Perra Sin Gracia”.

Para ella, el drag no consiste en convertirse en alguien diferente, sino en sacar a la luz aspectos de su identidad que durante años permanecieron limitados por las expectativas sociales. En el escenario encontró la posibilidad de mostrarse tal como es.

Uno de los mayores logros de este proceso ha sido desprenderse de los estereotipos con los que creció. “Me enseñaron que los niños tenían que ser niños y las niñas tenían que ser niñas. Pero yo vine a este mundo a hacer lo que quiero”, afirma.

La experiencia drag le permitió romper con esos moldes y alcanzar una libertad que trasciende. “No solamente puedo ser libre como personaje, sino también puedo ser libre como persona”.

Sin embargo, la escena drag en Bucaramanga todavía enfrenta desafíos. Torres considera que persisten barreras sociales que frenan el desarrollo de este arte en la ciudad. “Sigue siendo un tema tabú. Bucaramanga se ha quedado estancada porque la religión y los estereotipos todavía pesan mucho sobre nuestro arte”, afirma.

Aunque reconoce que cada vez hay más artistas emergentes y una comunidad en crecimiento, insiste en que todavía hacen falta espacios seguros y oportunidades reales para desarrollar este arte. “Hay muchas artistas con talento, con mucho que dar. Lo que no hay son lugares donde podamos sentirnos apoyadas y no recriminadas”.

Le puede interesar: Un espacio para existir: Expo Queer 2026 celebra la diversidad en Bucaramanga

Publicidad

La transformación comienza mucho antes de subir al escenario. Sentado frente al espejo, Keyner dedica horas a una labor minuciosa donde la paciencia se convierte en una aliada indispensable.
La transformación comienza mucho antes de subir al escenario. Sentado frente al espejo, Keyner dedica horas a una labor minuciosa donde la paciencia se convierte en una aliada indispensable.

Cuando el maquillaje se convierte en arte

Detrás de cada presentación existe un trabajo que pocas veces es visible para el público: diseño de vestuario, creación de personajes y construcción de espectáculos. “Lo que nunca le puede faltar a una drag sería un buen maquillaje, un buen outfit y sobre todo una actitud arrasadora y un gran carisma”, comenta Torres.

No se trata solo de verse diferente. El drag exige precisión artística: cada línea, color y sombra ayuda a construir una identidad visual propia. Detrás del resultado final hay disciplina, creatividad y una técnica que requiere práctica constante.

Lo que comenzó como un sueño aplazado por la inseguridad terminó convirtiéndose en una herramienta de transformación. A través de su personaje drag, Perra Sin Gracia, Keyner Torres descubrió una manera de ser auténtico en una sociedad que aún impone límites a la diversidad.
Lo que comenzó como un sueño aplazado por la inseguridad terminó convirtiéndose en una herramienta de transformación. A través de su personaje drag, Perra Sin Gracia, Keyner Torres descubrió una manera de ser auténtico en una sociedad que aún impone límites a la diversidad.

Antes de que se enciendan las luces, hay horas de trabajo frente al espejo. Contornear el rostro, crear nuevas expresiones, equilibrar colores, aplicar pestañas y transformar facciones hacen parte de un proceso silencioso que el público pocas veces ve.

En el arte drag, el maquillaje va mucho más allá de la estética: es una herramienta de creación. Cada detalle contribuye a construir un personaje capaz de transmitir emociones, contar historias y convertir el cuerpo en un lienzo vivo. “Desde el momento en que creas un show ya estás trabajando. Empiezas a pensar cómo lo vas a hacer, qué te vas a poner. Es un proceso completo. Necesitamos que nos valoren y nos paguen como artistas, porque esto no es algo de 20 minutos”.

Publicidad

La valentía de mostrarse al mundo

A pesar de los prejuicios y de las dificultades de una escena artística todavía limitada, Perra Sin Gracia cree que hay una cualidad que une a quienes deciden hacer drag: la valentía. “Esto no es para cualquiera. Todos los días nos enfrentamos a comentarios y prejuicios. Hay que tener mucho carácter y confiar mucho en una misma”.

Por eso, su mensaje para quienes sienten curiosidad por explorar el drag es sencillo pero poderoso: atreverse.

“Mana, inténtelo. No se va a arrepentir. En el proceso se va a ir encontrando, va a encontrar personas que la apoyen y va a descubrir quién es realmente”.

Para Perra Sin Gracia, el drag no consiste en convertirse en alguien distinto, sino en sacar a la luz aspectos de su identidad que durante años estuvieron contenidos por las expectativas sociales. En el escenario encontró una forma de mostrarse sin pedir permiso.

En cada presentación, entre luces, lentejuelas y aplausos, Keyner Torres sigue construyendo esa versión de sí mismo que durante años esperó el momento de salir. Ahora que lo hizo, no piensa volver a esconderse. Quiere seguir abriéndose camino, no solo para él, sino también para quienes todavía temen expresar su identidad.

Durante años, Keyner Torres ocultó una parte de sí mismo por miedo a los prejuicios. Hoy, convertido en Perra Sin Gracia, encontró en el arte drag una forma de expresar su feminidad, desafiar los estereotipos y construir un espacio de libertad personal.
Durante años, Keyner Torres ocultó una parte de sí mismo por miedo a los prejuicios. Hoy, convertido en Perra Sin Gracia, encontró en el arte drag una forma de expresar su feminidad, desafiar los estereotipos y construir un espacio de libertad personal.

Publicado por: John Arias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad