Tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió ayer a varias regiones de Colombia, circulan en redes sociales y cadenas de WhatsApp mensajes que anuncian supuestas réplicas a determinadas horas. El OSNOC aclara que este tipo de predicciones no tiene sustento científico.

El fuerte sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia mantiene en alerta a miles de ciudadanos, especialmente por el temor a que puedan presentarse nuevas sacudidas. En medio de esta incertidumbre, en redes sociales y grupos de WhatsApp comenzaron a circular audios, capturas de pantalla y mensajes que aseguran que habrá réplicas a determinadas horas.
Ante esta situación, el Observatorio Sismológico del Nororiente Colombiano (OSNOC) hizo un llamado a la ciudadanía a mantener la calma y, sobre todo, a no convertir los rumores en información.
La principal aclaración del organismo es contundente: actualmente no existe ningún método científico que permita predecir la hora exacta en la que ocurrirá un sismo o una réplica.
Después de un terremoto de gran magnitud es posible que se presenten réplicas, pues se trata de un comportamiento habitual en muchas secuencias sísmicas. Sin embargo, que exista la posibilidad de nuevas sacudidas no significa que los científicos puedan establecer de antemano cuándo ocurrirán, qué magnitud tendrán o incluso asegurar que una réplica específica vaya a producirse.
¿Entonces qué pueden determinar los científicos?

La sismología sí permite hacer seguimiento a una secuencia sísmica después de un movimiento telúrico importante. A partir de los movimientos registrados, los especialistas pueden estudiar su evolución y realizar estimaciones probabilísticas sobre el comportamiento de la actividad sísmica. Pero una estimación probabilística es muy diferente a una predicción.
Por eso, un mensaje que asegure que “a las 2:00 de la tarde habrá una réplica” -como se ha leído en algunos mensajes imprudentes- o que anuncie una hora específica para un nuevo terremoto no tiene respaldo científico, aunque el mensaje asegure proceder de un supuesto geólogo, sismólogo o experto.
El llamado del OSNOC cobra especial importancia en un momento en el que el país atraviesa las consecuencias de un sismo que fue ampliamente sentido y que dejó afectaciones en diferentes departamentos. La incertidumbre y el miedo son comprensibles después de un evento de esta magnitud, pero la circulación de información falsa puede aumentar innecesariamente la angustia de la población y dificultar la respuesta ante una emergencia real.
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Preguntas claves
El mensaje del Observatorio puede resumirse en tres preguntas:
- ¿Pueden ocurrir réplicas? Sí.
- ¿Se puede saber exactamente a qué hora ocurrirán? No.
- ¿Se puede conocer anticipadamente su magnitud exacta? No.
Esta diferencia es fundamental para evitar que la población actúe impulsada por cadenas o publicaciones que no han sido verificadas.
Por ello, el llamado es a no reenviar audios, capturas de pantalla o mensajes que anuncien supuestos movimientos telúricos futuros sin comprobar primero su procedencia. También se recomienda desconfiar de contenidos que atribuyan sus afirmaciones a instituciones o especialistas sin ofrecer una fuente oficial que pueda ser consultada directamente.
La calma hace parte de la prevención

Después de un evento sísmico de esta magnitud, mantenerse atentos y preparados es necesario. Sin embargo, estar preparados no significa permanecer en estado de pánico.
La recomendación es consultar únicamente los reportes de las autoridades y organismos técnicos competentes, seguir las instrucciones de los organismos de gestión del riesgo y mantener disponibles los elementos básicos para responder ante una emergencia.
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En momentos de temor, cada ciudadano también tiene una responsabilidad: no contribuir a la desinformación. (Lea además: Cuando la tierra nos mueve el piso: los grandes sustos de Santander)
Compartir una cadena que anuncia una supuesta hora para una réplica puede generar miedo, desplazamientos innecesarios o decisiones tomadas bajo presión. En cambio, verificar la información antes de compartirla ayuda a que la comunidad pueda concentrarse en lo verdaderamente importante: protegerse, ayudar a quienes lo necesiten y seguir las instrucciones oficiales.
El mensaje, en medio de la preocupación que dejó el terremoto de ayer en Colombia, es sencillo: hay que mantenerse atentos, pero sin entrar en pánico.
La preparación ayuda. La información verificada protege. La desinformación, en cambio, solo aumenta la angustia.

















