Expo Queer 2026 apuesta por convertir el arte en una herramienta para la inclusión, el diálogo y la visibilización de las comunidades diversas de Santander.

Publicado por: John Arias
El Museo de Arte Moderno de Bucaramanga (MAMB) abrió un espacio que pocas veces existe en la ciudad: uno donde ciertas historias, largo tiempo silenciadas, finalmente tienen paredes propias.
Junio es el mes del orgullo Lgbtiq+. Por eso, se inauguró la primera edición del Salón Departamental ExpoQueer 2026 que convirtió las salas del museo en un escenario para la diversidad de género e identidad, reuniendo a artistas santandereanos que encontraron en el arte una forma de hablar sobre inclusión, derechos, experiencias personales y formas distintas de habitar el mundo. Lea también: El balón que suena, la pasión que une: la lección de vida de Juan David Pérez

Más que una exposición, ExpoQueer nació como una apuesta por la visibilización de la comunidad Lgbtiq+ de la región. La iniciativa convocó a artistas de Santander, cuyas obras fueron seleccionadas por un comité curatorial especializado. Al cierre del encuentro, cinco propuestas recibirán reconocimiento como ganadoras del salón.
Pero el verdadero valor de la muestra parece ir más allá de cualquier premiación.
Quienes recorren las salas encuentran un mosaico de expresiones: pinturas que exploran la identidad, esculturas que dialogan con el cuerpo, dibujos en técnicas tradicionales y digitales, piezas audiovisuales proyectadas en pantalla y performances que convierten el espacio expositivo en una experiencia viva. Cinco técnicas, 30 obras y un solo propósito.
“Son diferentes manifestaciones que justamente se gestan alrededor de la temática, pero que llevan un mensaje de inclusión”, explica Nicol Tatiana Gómez Delgado, coordinadora de comunicaciones del MAMB. Le puede interesar: Vivir y jugar, hasta el último aliento

Esa diversidad de formatos no es casual: responde a la diversidad de experiencias que atraviesan a las comunidades Lgbtiq+. Cada obra propone una conversación distinta, pero todas comparten una misma urgencia: visibilizar realidades que aún enfrentan barreras sociales y culturales.
“Como sociedad hemos avanzado en varios aspectos, pero también hemos retrocedido en hablar acerca del género, del sexo y de la identidad”, reflexiona Gómez Delgado. “A veces estas comunidades pueden ver vulnerados sus derechos y este espacio abre una puerta para que puedan mostrarse y compartir su mensaje”.
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En ese sentido, el museo deja de ser únicamente un lugar de contemplación para convertirse en un punto de encuentro. Un refugio simbólico donde artistas y públicos diversos pueden dialogar y sentirse representados. ExpoQueer convierte las salas del MAMB en un espacio donde reconocerse no es la excepción, sino el punto de partida. El arte funciona aquí como un puente entre distintas experiencias de vida y como una invitación a mirar más allá de las etiquetas.
“Este espacio abre un espacio de diálogo, un espacio de historias que merecen ser contadas, de romper el tabú y generar conversación frente a las personas”, señala la coordinadora.

Esa voluntad de generar conversaciones es precisamente una de las mayores fortalezas de la muestra. En una época marcada por debates sobre identidad y diversidad, ExpoQueer propone escuchar antes que juzgar, observar antes que señalar.
Por eso, desde el MAMB esperan que el proyecto no se limite a las actividades del mes del orgullo. La intención es que las reflexiones que nacen en las salas continúen durante todo el año y que la comunidad y que la comunidad construida alrededor de este salón siga creciendo. “Queremos que no solamente se quede este año, sino que haya muchos años más”, afirma Gómez Delgado.
Mientras tanto, las obras permanecen en exhibición como una invitación abierta. Porque ExpoQueer no solo habla de diversidad: habla de la capacidad del arte para abrir conversaciones necesarias y de cómo un museo puede convertirse en el lugar donde todas las historias encuentren, al fin, espacio para ser contadas. Lea también: Las mascotas mueren, pero no se van (la vida después de Crucio)

















