Cultura
Martes 05 de agosto de 2025 - 08:14 AM

Mateo Galindo: el cineasta de Santander, que lleva su visión a los sets de Netflix

Detrás de cámaras, el bumangués Mateo Galindo Peña ha construido una carrera sólida que conecta el talento regional con la industria de producciones de alto formato, consolidándose como una de las voces emergentes del audiovisual colombiano.

Mateo Galindo, director y productor bumangués, le apuesta al poder narrativo del territorio para abrirse camino en el cine y la televisión nacional. / Suministrada
Mateo Galindo, director y productor bumangués, le apuesta al poder narrativo del territorio para abrirse camino en el cine y la televisión nacional. / Suministrada

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En medio del calor sofocante del set de Cien años de soledad, entre grúas, cámaras y vestuarios empolvados por el viento de Macondo, está un artista santandereano que no solo observa, sino que entiende. Un joven que ha tenido claro que lo mueve la posibilidad de transformar a través del séptimo arte.

“El hecho de estar caminando por un lugar tan maravilloso e increíble como Macondo, rodeado de personas caracterizadas como los personajes, viendo a los actores en acción y sabiendo que, aunque uno no está dentro de la historia, está cerca de ella... eso es lo que a uno lo motiva a seguir adelante y a sacar fuerzas de donde no hay”, cuenta Mateo Galindo Peña, quien desde Bucaramanga ha aprendido a avanzar en un medio exigente, sin perder de vista sus raíces en Santander y su deseo de construir legado en su región.

Es un narrador nato que encontró en el cine el camino para dar vida a sus historias. Su talento lo ha llevado, sin buscarlo, a trabajar en los sets de gigantes como Netflix, Disney y Amazon Prime Video, donde ha dejado huella con su visión y liderazgo. Como él mismo asegura, todo ha sido posible porque ha sabido reconocer y aprovechar cada oportunidad puesta enfrente. Lea: “La Suciedad”: la distopía teatral santandereana que cuestiona el futuro del planeta

En este camino no ha temido equivocarse. Ha tropezado, se ha enfrentado a sus miedos y ha aprendido a mirar de frente sus propias sombras. Pero también ha sabido levantarse, impulsado por una convicción sólida que lo sostiene: contar, crear y persistir.

Nacido en tierra bumanguesa, egresó del programa de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, convencido desde el primer instante que dedicarse a este arte era su camino.

Pero alcanzó a creer que hacer cine era un impulso sin sentido. Para sus padres, tenía “perfil UIS”, e inició sus estudios en Ingeniería Civil. Sin duda, fueron dos años en los que reafirmó que algo le faltaba. Y ese algo era conectar con el arte. A ciegas, se matriculó en Artes Audiovisuales mientras continuaba con Ingeniería.

“Fue una locura. Pero por dentro hay algo que resuena distinto. Tenía la necesidad de sacármela, como si se tratara de una fuerza que me empujaba a crear”, dice, quien con victoria logró salir de esa ingeniería para seguir su sueño.

Hoy su nombre empieza a sobresalir en las producciones más destacadas del universo del streaming. Ha sido convocado para desempeñar cargos en el área de asistencia de dirección (1AD, 2AD, 2nd 2nd AD) en series como Cien años de soledad, Delirio, Medusa y Secuestro del vuelo 601, entre otros proyectos que también han tenido circulación en canales nacionales.

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Allí ha sido uno de los encargados de organizar y coordinar lo que sucede en el set de grabación. Es, básicamente, quien garantiza que el equipo funcione en armonía para lograr el objetivo. “En el caso de Cien años de soledad, nuestro equipo estaba conformado por entre cinco y diez personas debido a la complejidad. Como segundo asistente, me centré en la logística con los actores principales, como supervisar sus procesos de maquillaje, vestuario y tiempos. En sí, asegurar que todo estuviera listo para responder a las necesidades del primer asistente”, explica.

Su trabajo ha dejado huella en los equipos con los que ha colaborado, y eso ha abierto nuevos caminos, pues su nombre circula con confianza entre quienes lideran proyectos de gran escala.

Porque para llegar a estos lugares, sostiene con firmeza que “hay que atreverse, confiar en uno mismo, apostarle de lleno a lo que uno cree y trabajar con toda la energía, siempre dando lo mejor”.

El cine como registro de la historia santandereana

Su sueño nació del deseo de construir un legado cultural desde Santander. Mientras se abrían nuevas puertas, desde 2021 ha venido consolidando una apuesta por conservar la memoria de su región a través del cine. Es cofundador de Guane Films, la casa productora que fundó con amigos, amigas y colegas, con la que ha dirigido cortometrajes que exploran géneros como la comedia, el drama y el thriller, entre ellos Los Coleccionistas, Sala de Espera, El Taxi y El Último Disco.

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Existe una pasión dentro de nosotros que nos jala como a ese estilo de narrativas. Compartimos un sentido de memoria que se mantiene mucho más durante el tiempo a través del cine, y queremos que Santander se siga posicionando en Colombia y el mundo

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Mateo Galindo

Para él, el trabajo colectivo ha sido fundamental. La necesidad de formar grupos surge como una forma de visibilizar el talento de los artistas audiovisuales en la región. Mateo está convencido de que en Santander hay personas brillantes y técnicamente muy capaces, pero que enfrentan una constante barrera y es la falta de inversión. “Muchos proyectos se quedan a medias por falta de recursos o de oportunidades. Pero si seguimos apostando por crear y mostrar el talento local, los ojos externos empezarán a mirar hacia la región, y así el dinero podrá llegar”, sostiene.

Una visión que ha abierto fronteras

Ese esfuerzo ha comenzado a dar frutos y lo ha motivado a alcanzar nuevos propósitos. Hoy cursa una Maestría en Bellas Artes en la Escuela de Cine de Nueva York, con sede en Los Ángeles gracias a dos becas que le han permitido proyectar su carrera en este campo. Una de ellas es el crédito-beca de Colfuturo y la beca otorgada por la misma universidad, destinada a estudiantes con trayectoria en el desarrollo del cine en sus países de origen y que buscan fortalecer sus conocimientos para aplicarlos en sus territorios.

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“En Santander hay muchísima gente talentosa que sueña con lo mismo que yo soñaba, pero que quizás no ha tenido la oportunidad de cruzarse con la persona correcta que los impulse o los conecte con otros espacios”, porque para él, a veces, todo se resume en una coincidencia clave.

Siempre cuenta que está donde está por aceptar un trabajo que le parecía insignificante, uno que no iba a durar más de cuatro días. Pero desde entonces, se creó una bola de nieve que no ha parado de crecer.

“Bucaramanga sigue siendo mi base, el lugar desde donde puedo trabajar con mi empresa y liderar proyectos. Sin embargo, así como alguna vez soñé con conectar Bucaramanga con Bogotá, hoy mi objetivo es ampliar esa relación hacia un eje Colombia- Estados Unidos”, cuenta.

Mateo Galindo se ha dedicado a construir una sólida trayectoria en Estados Unidos que le abra camino en producciones de gran formato como asistente de dirección. Actualmente, da un paso importante en ese proceso al dirigir su primer cortometraje en este país, titulado The Vinyl Collection.

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Aunque continúe expandiéndose desde el exterior, se mantiene inquebrantable a su propósito esencial: crear desde Colombia y para Colombia, llevando consigo el compromiso de construir un legado artístico conectado a sus raíces.

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