Antes de su concierto del 23 de mayo en Bucaramanga, Jerry Rivas habló con Vanguardia sobre el legado de Rafael Ithier, la fuerza de himnos como Un verano en Nueva York y la identidad que ha mantenido a El Gran Combo vigente durante 64 años.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Hay grupos que uno no siente lejanos aunque hayan nacido mucho antes. El Gran Combo de Puerto Rico es uno de ellos. No importa si alguien no vivió el gran auge de la salsa en los años setenta, cuando el género alcanzó su pico de popularidad: lo cierto es que canciones como “Un verano en Nueva York” ya hacen parte del paisaje sentimental de varias generaciones, también en Bucaramanga.
La agrupación ofrecerá el próximo 23 de mayo en Bucaramanga y en conversación con Vanguardia, Jerry Rivas, una de las voces más reconocibles del grupo, habló del vínculo con la ciudad y con Colombia, del legado de Rafael Ithier y de la identidad musical que ha mantenido viva a la orquesta después de más de seis décadas y lo hizo con una mezcla de gratitud, memoria y claridad sobre lo que representa seguir al frente de una orquesta que ya cumplió 64 años.
“Es una gran bendición, primero que nada, porque son muchos años y que el Gran Combo ustedes lo acogen de la manera en que lo hacen, los colombianos. Estamos muy agradecidos por eso y que nuestra música la sigan haciendo su favorita”, dijo.
Cuando la conversación entró a canciones como “Un verano en Nueva York” y “Me liberé”, Jerry señaló la idea de una identidad que atraviesa incluso los arreglos y las manos creativas que han pasado por el grupo. “Hay un detalle en las canciones que acabas de mencionar… ‘Un verano en Nueva York’ y ‘Me liberé’, y estás oyendo esa identidad del grupo”, explicó. Luego fue más lejos al hablar del repertorio construido por Ithier: “‘Un verano en Nueva York’, como ‘Brujería’, como ‘La fiesta de Pilito’, como ‘Azuquita pa’l café’, como ‘Teléfono’, como ‘Que le pongan salsa’, todo eso son creaciones de Rafael Ithier”. Y sobre “Me liberé” hizo una revelación: “El arreglo musical no es de Rafael… es del señor Tommy Villariny. Y si tú piensas, estás escuchando a Rafael y te está bien. O sea, que todos estos muchachos que después tuvieron la oportunidad de hacer música para nosotros respetaron esa identidad, y eso es lo que tú vas a escuchar siempre”.

Esas canciones no se han vuelto fósiles. Siguen sonando porque no quedaron atrapadas en una fecha. Siguen entrando en la vida cotidiana de la gente porque conservan una marca inmediata, un pulso reconocible, una alegría que no envejece fácil.
Luego aterrizó esa idea en Bucaramanga, donde el grupo volverá a encontrarse con un público que conoce su repertorio de memoria: “Y llegar a Bucaramanga, a su fiesta también, y compartir el escenario con grandes figuras… definitivamente agradecido por eso también y esperando pasarla bien, que así será”.
Jerry entiende que el Gran Combo ha sobrevivido porque sus canciones siguen ocupando un lugar real en la vida de la gente. Cuando se le pregunta por el secreto de esa permanencia, responde desde un punto muy preciso: la identidad. “Yo creo que primero el Gran Combo tiene una identidad, y esa es su identidad; desde el primer acorde ya tú sabes, yo no tengo que cantar, eso tú sabes que es el Gran Combo”, dijo. Y enseguida añadió una idea que define la historia del grupo con una limpieza admirable: “Claro que ha tenido sus innovaciones, sus cambios, pero sin maltratar la identidad”.
Cambiar, sí; perderse, no. Él mismo reconoce que la salsa ha encontrado nuevas maneras de sonar y que eso es sano para el género. “Lo que sí, en la salsa, tiene la manera de cómo variar, de cómo funcionar, y eso ha pasado con otros artistas. Y qué bueno, porque entonces hay una variedad… los muchachos hoy en día están haciendo muy buena salsa”, dijo. Pero enseguida volvió al centro de la discusión: la música debe conectar. “Nosotros tenemos que hacer música para que la gente disfrute, no para los gustos de nosotros… pensando siempre qué le puede gustar a la gente”.
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Bucaramanga, en ese sentido, es una ciudad donde la salsa todavía encuentra cuerpo. Aquí no vive solo como recuerdo de otra época, sino como práctica: se escucha, se baila, se discute, se celebra. Sigue siendo un territorio salsero porque una fidelidad afectiva en torno a este género que atraviesa generaciones.
Jerry lo entendió de inmediato cuando se le habló del cariño local por la salsa. “Nosotros muy agradecidos por eso, pero superagradecidos de que sea de esa manera. Nosotros entendemos que hacemos música para que la gente disfrute, ¿no? Y en el caso de Bucaramanga, que como están diciendo son tan fanáticos y tan seguidores de la salsa, y con El Gran Combo que nos tratan de esa manera también, y las canciones que han hecho sus favoritas, pues estamos superagradecidos por eso. Y el 23 de mayo allí se estará viendo eso. Estaremos, claro que sí”.
La conversación también pasó, inevitablemente, por el nombre de Rafael Ithier, fundador y arquitecto del sonido de la agrupación. Jerry nabla de Ithier porque su voz sigue sonando dentro del grupo, incluso sin estar físicamente. “Este es su legado, este es su bebé, este es su creación, y cada vez que uno oye el primer acorde, la primera nota, él fue el que dejó eso ahí. Así que eso es por siglos de los siglos”, dijo. Luego fue todavía más claro sobre el compromiso del grupo con esa herencia: “Él está ahí, está presente todo el tiempo, y nosotros dándole las gracias por ese legado que nos dejó. Nosotros lo vamos a seguir respetando de la manera que él lo hizo y llevarlo de esa manera”.
Esa idea de legado no se queda solo en la historia grande del Combo. También atraviesa la historia personal de Jerry dentro de la orquesta. Y ahí su tono cambia: se vuelve más humano, incluso más vulnerable. Recordó al muchacho que entró al grupo sin saber todavía cómo pararse en escena. “Si tú ves mi primer programa de televisión, soy un novato. Un novato, pero novato, novato. Yo no sabía bailar, yo no sabía hacer nada”, contó.
Y añade: “lo que sí puedo ver es un muchachito que tenía intenciones, quería hacer algo. Entonces, yo siempre digo que soy un gran ejemplo de superación. Tras los años me he superado”. Y otra vez volvió al nombre del maestro: “Tengo que mencionar siempre a Rafael, que tiene que ver conmigo al cien por ciento, como músico, como cantante, también la enseñanza como ser humano… todo lo que nos enseñó, la disciplina”.
Hasta su propia timidez sale a colación. Jerry recordó que en otro momento de su vida apenas podía hablar ante un micrófono. “Si en aquel momento me decían que tenía que hablar para la radio, yo decía tres palabras y ya. Yo era supertímido. Sigo siendo tímido… yo tenía que dejar a la otra gente que hablara porque yo no decía ni pío”, dijo entre risas. Después resumió ese proceso con una frase sencilla: “Uno va aprendiendo, uno va soltándose, y tratando de ser, que es lo que he tratado de hacer toda la vida”.
Jerry también anticipó qué clase de concierto verá el público santandereano. Prometió tanto su lista de clásicos, sino una orquesta viva, sostenida por el relevo generacional y por la energía del presente. “El grupo actual es un grupo de mucha energía. Tengo dos compañeros jóvenes al lado mío que me llevan ahí. Es fuerte el grupo como tal, un sonido de Rafael Ithier, pero con unos muchachos que llevan tiempo conmigo también, y hay otros que han entrado últimamente. Son muchachos jóvenes y hay esa vibra que es la que nosotros llevamos al escenario”, dijo. Y luego lo aterrizó en una imagen simple, efectiva: “Por la música que ustedes conocen ya, que la han hecho su favorita, yo creo que la vamos a pasar superchévere”.
Al final, cuando se le preguntó qué ha sido lo más importante en la historia del grupo: el talento, la disciplina, la química con el público o la capacidad de entender a la gente, Jerry no quiso separar nada. “Todo. Todo tiene que ver”, respondió. Y cerró con una frase que dice mucho de cómo se mira a sí mismo y a la orquesta: “El Gran Combo no es la mejor orquesta de salsa, no lo es. Pero es la organización… es cómo hace su música para el público. Y todas esas cosas son los factores para que El Gran Combo esté todavía presente”.















