Magazín cultural
Viernes 27 de marzo de 2026 - 11:03 AM

“Los Pizarro”, el libro que revive una familia marcada por la guerra y la esperanza en Colombia

A partir de una lectura personal de Los Pizarro: Una familia, tres generaciones y cien años de historia, esta reflexión recorre el duelo, las contradicciones y los sueños truncados de una familia que terminó retratando buena parte de la historia reciente de Colombia.

“Los Pizarro”, el libro que revive una familia marcada por la guerra y la esperanza en Colombia. Foto suministrada/VANGUARDIA
“Los Pizarro”, el libro que revive una familia marcada por la guerra y la esperanza en Colombia. Foto suministrada/VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: Natalia Agudelo Castañeda, Especial para Vanguardia

Durante déace varias semanas, en una librería independiente de la ciudad, mi atención fue capturada por un libro de cubierta naranja titulado “Los Pizarro: Una familia, tres generaciones y cien años de historia” editado por Icono Editorial. Inmediatamente, el nombre de Carlos Pizarro, el guerrillero del M-19, llegó a mi mente. Le pedí al librero que me permitiera hojearlo y, aunque el volumen supera las seiscientas páginas, fueron las fotografías de su interior las que terminaron por cautivarme. Después de tres semanas de lectura intermitente pero finalmente dedicada, quiero compartir algunas reflexiones que esta obra me suscitó.

Resulta cuando menos interesante que un periodista neerlandés, Robert-Jan Friele, se haya interesado por contar, a partir del caso de la familia Pizarro, un fragmento sustancial de la historia colombiana. La investigación le tomó poco más de cinco años, e implicó viajes, alrededor de ciento cincuenta entrevistas y el acceso a archivos personales y familiares. El libro reconstruye el árbol genealógico de los Pizarro comenzando por sus padres: Juan Antonio Pizarro, conocido como “El Almirante” fue un reconocido militar desde los años cincuenta, y Margoth Leongómez, hija de un militar chileno, es decir, ambos provenían de un mundo en el que primaba lo militar. De este matrimonio nacieron cinco hijos: Juan Antonio, Eduardo, Carlos, Hernando y Margoth (Nina). Los tres últimos se vincularían a las filas de los ejércitos revolucionarios de los años setenta.

Esta no es una obra que haga apologías de ninguna filiación política o ideológica. Sin embargo, para quienes nos apasiona la historia reciente del país, resulta difícil leerla sin experimentar sentimientos encontrados: admiración, rabia, desazón. Friele narra con detalle la infancia y juventud de los Pizarro en su paso por Washington, Cali y Bogotá; su tránsito por la escuela, el colegio y la Universidad Javeriana, donde la mayoría de los hermanos adelantaron estudios de derecho hasta su expulsión o retiro por actividades políticas. También recrea sus exilios, los momentos dramáticos de persecución y la lucha constante contra la sombra de la muerte que acompañó especialmente a Carlos y Hernando, pero también la actividad de Eduardo y obviamente el lazo que compartía con sus hermanos lo hizo acreedor de estigmatizaciones y persecución. Es evidente que la vida de los cinco hermanos tomó rumbos distintos y tuvo desenlaces diferentes, como también es claro que, por el carácter de su figura, Carlos Pizarro ocupa un lugar central en el relato. Pero el libro ofrece, además, una reflexión sobre los diversos caminos que pueden elegirse para la transformación social y las limitaciones que cada uno impone: de un lado, el ejercicio revolucionario (Carlos, Hernando y Nina); del otro, el ejercicio intelectual y político para entender y mediar en situaciones graves (Eduardo); y también el ejercicio de la cordura y la preservación del ámbito familiar (Juan Antonio).

La obra está llena de detalles narrados con delicadeza. Sin embargo, como el propio autor lo reconoce al final, se trata de una historia contada desde su interpretación: la mirada de un periodista externo a todas las realidades de nuestro contexto convulso y complejo, que para un neerlandés resulta difícil desentrañar y comprender en su totalidad.

¿Podremos saber realmente por qué se crea una guerrilla? ¿Qué motivó a jóvenes a emprender proyectos donde podían morir? ¿Llegaremos a comprender los motivos y los silencios que rodearon la toma y retoma del Palacio de Justicia? Quizá muchas de estas preguntas, como tantas otras, son imposibles de responder. Lo que sí resulta importante es conocer apartes de esta historia y no olvidar que nuestro pasado está plagado de sueños inconclusos, de proyectos truncados, y que la transformación anhelada sigue, aún hoy, esperando.

Para concluir, quiero decir que son muchos los pasajes del libro que resultan especialmente emotivos. No solo aquellos que narran de manera lenta y detallada la muerte del Almirante, Margoth, Carlos y Hernando, así como en su momento el duelo de Nina y su madre Margoth y de sus hijos, sino también los que dejan entrever los momentos en que la esperanza del país era arrasada y enterrada. Duele leer cómo segundos bastaron para echar por tierra años de perseverancia, de construcción de confianzas para lograr la paz y los cambios anhelados.

La vida de los Pizarro es, también, uno de esos relatos que dan cuenta de parte de la historia reciente del país: una historia de encuentros y desencuentros, sí, pero sobre todo de duelo y de esperas.

Publicado por: Natalia Agudelo Castañeda, Especial para Vanguardia

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad