Magazín cultural
Jueves 30 de abril de 2026 - 02:14 PM

Vidrio, cuerpo y luz: la primera exposición de arte que se abre en el CIE

El artista bumangués Daniel Castillo Serrano inaugura en el Centro Internacional de Especialistas del complejo médico HIC una muestra en la que el vidrio deja de ser materia fría para convertirse en cuerpo, luz y metáfora.

Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

La luz entra, golpea el vidrio y lo cambia todo. Lo que parecía una superficie fría empieza a parecer piel. Lo que parecía decoración se vuelve órgano, tejido, cicatriz, cuerpo abierto. De eso habla “Anatomía de la luz”, la primera exposición de arte inaugurada en el Centro Internacional de Especialistas del Complejo Médico HIC, CIE.

La muestra, del artista bumangués Daniel Castillo Serrano, no busca representar el cuerpo humano como en una lámina médica. No hay músculos dibujados ni huesos expuestos. Lo que hay es otra forma de mirar: fragmentos, transparencias, brillos, capas y colores que recuerdan aquello que llevamos por dentro y casi nunca vemos.El artista bumangués Daniel Castillo Serrano inaugura en el Centro Internacional de Especialistas del HIC una muestra en la que el vidrio deja de ser materia fría para convertirse en cuerpo, luz y metáfora.

“Esta exposición se llama Anatomía de la luz porque hace un homenaje a toda la conformación del cuerpo, a todas las propiedades físicas y químicas de nuestro cuerpo”, explica Castillo.

Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA

La apertura se realizó el pasado 29 de abril y convirtió por unas horas un espacio asociado a consultas, diagnósticos, salas de espera y rutinas médicas en un lugar para detenerse a mirar. Allí, entre pacientes, visitantes, residentes, trabajadores e integrantes de la copropiedad, el vidrio apareció como una materia viva.

Castillo sabe hablar desde ese material porque lo conoce desde hace décadas. Nacido en Bucaramanga en 1960, es un artista con más de tres décadas de trayectoria y ha dedicado buena parte de su vida a explorar el vidrio desde el vitral, el mosaico, la vitrofusión y la escultura.

“Soy Daniel Castillo, artista del vidrio con más de 36 años de experiencia. He dedicado mi vida y he entregado mi vida al trabajo con el vidrio en diferentes técnicas”, dice.

En “Anatomía de la luz”, ese oficio se traduce en cerca de diez piezas que parecen respirar distinto según el punto desde donde se miren. El vidrio refleja, corta, guarda, deja pasar y transforma. A veces parece agua. A veces, fuego. A veces, una herida que no sangra, sino que ilumina.

Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA

La muestra incluye obras como “Recorridos”, “Sonidos de fuego 4”, “Órgano vital”, “Puntadas de cobre”, “Aguas profundas”, “Las gaviotas”, “Variaciones 3” y varias piezas tituladas “Anatomía de la luz”, realizadas entre 2025 y 2026. En conjunto, las obras proponen una contemplación pausada, casi clínica, pero también emocional: mirar el vidrio como quien observa una radiografía de la materia.

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Cada una propone una lectura distinta del cuerpo. En unas, el mosaico habla de lo quebrado y lo reconstruido. En otras, la vitrofusión convierte el vidrio en una especie de tejido continuo. En las esculturas, la luz deja de ser fondo y se vuelve volumen, presencia, materia.

La fuerza de la muestra está precisamente en ese cruce: arte y medicina, belleza y fragilidad, cuerpo y luz. En un lugar donde el cuerpo suele ser observado desde la enfermedad, el examen o el tratamiento, Castillo propone mirarlo desde otra orilla: como una arquitectura luminosa, vulnerable y en transformación.

Durante el acto inaugural, Isabel Pinto, administradora del CIE, junto con integrantes del consejo de administración, destacó la importancia de abrir espacios culturales que aporten bienestar y fortalezcan la conexión dentro de la copropiedad.

Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Daniel Castillo trabaja el vidrio como una arquitectura de luz. En “Anatomía de la luz”, este material atraviesa el espacio, parte la luz y la convierte en experiencia. Foto suministrada/VANGUARDIA

La exposición también marca un gesto importante para el CIE: abrir sus puertas al arte. No como adorno, sino como experiencia. Como una pausa en medio del afán. Como una forma de recordar que los espacios de salud también pueden ser lugares para la contemplación, la sensibilidad y el encuentro.

“Anatomía de la luz” estará disponible para el público y extiende una invitación abierta a la comunidad. La propuesta es sencilla y poderosa: acercarse, mirar despacio y dejar que el vidrio haga lo suyo. Porque en estas piezas la luz no solo se refleja. También revela.

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Publicado por: Redacción Cultural

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