Los Contemplativos toman la estética y la melancolía de bandas como Kino y Molchat Doma para contar, en español, qué se siente ser extraño en la propia ciudad.

Publicado por: John Arias
Con chaquetas militares, gorras y uniformes de inspiración soviética, los integrantes de Los Contemplativos convierten a Barrancabermeja en ‘Barrancagrado’. No importa que el calor típico del Magdalena Medio roce los 40 grados. Se trata de cinco jóvenes que encontraron en la fría Rusia el punto de partida para construir su propio sonido. “Somos una banda de rock post-soviético fundada el 19 de febrero de 2026”, explica Fabián Alfonso, vocalista y líder.
Para él, el género consiste en tomar la inspiración de bandas eslavas y rusas como Kino, Molchat Doma y Aquarium y trasladarla a otro contexto. “Eso implica un proceso de mezcla y de traducción, de mezclar lo extranjero con lo local. Por eso tenemos esa estética militar, soviética, pero cantamos en español”, cuenta. Lea también: La historia detrás de los cientos de fans que esperan a BTS desde Bucaramanga

Soviéticos no, post-soviéticos
La diferencia está en el prefijo. “Somos post-soviéticos. No somos soviéticos porque ser soviético implicaría tener una ideología que no tenemos”, aclara Fabián. Lo que sí les atrae es la historia, la cultura y el arte de la extinta Unión Soviética. “No tenemos una ideología política, solo una estética visual: en logos, en pósters y todo lo demás”.
Para Fabián, lo que hacen es una adaptación. Y como toda adaptación, tiene cosas propias. La lógica de la ropa, explica, es esta: “Un ruso no se tiene que vestir de ruso. Él ya es ruso. Un colombiano no se va a vestir de colombiano: todos los días se come su arepa y se toma su aguapanela”. En cambio, una banda con una música que casi nadie conoce en Colombia necesita una identidad visible. “Como tenemos una música que no es conocida acá, reconocemos que debemos tener una estética fuerte”, dice.
La eligieron a partir de la moda soviética, que él recuerda como muy escasa, y de ahí salió el aire militar. Evitan los símbolos reales, como la hoz y el martillo. “Nosotros no pretendemos mostrar símbolos reales, sino ir creando nuestro propio universo simbólico”, señala.
El uniforme, además, puede prestarse a malas lecturas. “Podría pensarse que nos gusta la guerra, pero yo creo que es todo lo contrario”, afirma Fabián, quien rechaza la violencia. En su opinión, un joven vestido de soldado que habla de los horrores de la guerra resulta más potente que un mensaje de paz explícito.

Barrancagrado
El universo simbólico llega hasta el nombre de la ciudad. Los integrantes llaman a Barrancabermeja “Barrancagrado”, una alusión a la forma en que se nombran muchas ciudades rusas, como Leningrado o Stalingrado.
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El juego resume la propuesta: tomar un código del otro lado del mundo y aplicarlo a la ciudad petrolera donde nacieron, con su calor, sus chimeneas y su Cristo “hecho de chatarra”.

Lo que conecta a estos jóvenes con la cultura rusa, más que la ropa, es la melancolía. Fabián la encontró en la literatura y la música eslavas. Menciona a Dostoyevski y su novela Noches blancas. Lo que le interesa es la nostalgia, la sensación de falta de progreso y ese “sentirse extraño en la propia ciudad o en la propia vida”.
Dice que no es un sentimiento exclusivo de Rusia. “Yo siento que también se siente en todo el mundo, pero no tenemos ese lenguaje simbólico para poder expresarlo como lo hacen los eslavos.” Para entenderlo, cuenta que ha hablado con rusos, bielorrusos, polacos, ucranianos y kazajos.
La portada de su primer EP tendrá al icónico Cristo Petrolero, al que Fabián considera “un símbolo absolutamente post-soviético, aunque no lo parezca”. Lo explica así: “Es un amasijo de chatarra convertido en una parte de la identidad barranqueña”. Reconoce que el monumento tiene un componente religioso, pero no es lo que les interesa. La fotografía lo mostrará con una mirada más industrial y brutalista.

¿Quiénes son los Contemplativos?
Además de Fabián Alfonso Torres, la banda también la integran Alejandro Arenas Bustamante y Juan Camilo Herazo Gallego, guitarras; Suzanne Alejandra Carreño Marín, (bajo) y Jefferson Vargas Fonseca.
Tienen entre 14 y 17 años, ninguno es músico de profesión. Fabián terminó el colegio el año pasado y ha trabajado en marketing digital, como traductor y como vendedor. La bajista y uno de los guitarristas siguen en el colegio. El otro guitarrista estudia ingeniería informática y el baterista estudia ingeniería en Inteligencia Audiovisual.
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Héroes cotidianos
Hoy preparan un EP homónimo de seis canciones: cuatro en español, una en inglés y una en ruso. En la producción los acompaña el ucraniano Milan Matskevych, quien también le enseña a Fabián a pronunciar palabras rusas complejas para un hispanohablante. “Yo no sé producir, pero estoy aprendiendo de la mano con él”, cuenta. “Una canción barranqueña producida por un ucraniano es una mezcla muy exótica.”
Entre las canciones está Último Héroe, su favorita. Inspirada, entre otras fuentes, en El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell, propone que cada persona es protagonista de su historia. “Usted es el héroe de su propia vida, usted es el último héroe”, resume. No es una protesta, sino una invitación a actuar; el último estribillo cierra con un añadido de Fabián: “Lucha, último héroe”. Otra canción, Blood Type, juega con el contraste entre la estética militar y una postura crítica frente a la violencia.
Su primera presentación fue el pasado 13 de junio en el Teatro Las Tablas, ante unas 80 personas. El 28 de agosto hicieron su primer evento propio en el Centro Cultural Horizonte. Ahora preparan el evetno Entre Rosas y Estrellas, programado para este 17 de octubre, y planean tocar en Bucaramanga entre diciembre y enero próximo.

Fabián quiere vivir de la música, aunque sin pretensiones desmedidas. “Me encantaría vivir holgadamente, no apretado. Tampoco ser Juanes ni Michael Jackson, pero me parece completamente posible”, dice.
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Su método es la constancia: hace publicidad, videos y merchandising, busca eventos y trabaja la técnica vocal. “Un paso al día, uno llega lejos. No ocurre de la noche a la mañana”.
Escenarios como Rock al Parque, el Movistar Arena o el Teatro Santander serían, para él, solo medios para encontrar a quienes de verdad se identifiquen con su música. “Hoy en día usted puede llegar a mucha gente siendo un meme, una burla o un influencer. Pero yo creo que vale más un artista que tiene 10 fans verdaderos que 1.000 visitas en un reel”, afirma.
Ya hay señales de que van por buen camino: personas de México, Chile y Argentina siguen su propuesta y conocen Barrancabermeja a través de ella. “Se siente muy bonito saber que personas extranjeras conocen Barrancabermeja gracias a nosotros”, dice Fabián.

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