Magazín cultural
Jueves 01 de octubre de 2026 - 09:27 AM

La historia detrás de los cientos de fans que esperan a BTS desde Bucaramanga

La llegada de BTS a Colombia representa para los seguidores del género mucho más que un concierto. En Bucaramanga, las ‘fanbases’ llevan más de una década construyendo espacios de encuentro alrededor de la música, el baile y la cultura coreana.

Fanbases y comunidades han creado espacios de encuentro, aprendizaje, integración y solidaridad que hoy hacen parte de una escena en crecimiento y que encuentra en la llegada de BTS a Colombia un nuevo motivo para celebrar.
Fanbases y comunidades han creado espacios de encuentro, aprendizaje, integración y solidaridad que hoy hacen parte de una escena en crecimiento y que encuentra en la llegada de BTS a Colombia un nuevo motivo para celebrar.

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Publicado por: John Arias

Hubo un tiempo en el que decir que se era fan de un grupo surcoreano podía generar miradas curiosas. En Bucaramanga, quienes seguían el K-pop encontraban pocas oportunidades para reunirse, compartir su afición o simplemente conocer a otras personas que escucharan la misma música.

Hoy el panorama es distinto. Las reuniones de fanbases, los concursos de baile, las proyecciones, los talleres de idioma y las actividades relacionadas con la cultura coreana hacen parte de una escena que ha ido creciendo en la ciudad. Y en medio de esa evolución, BTS ocupa un lugar especial.

Para Tania Milena Muñoz, colíder de la fanbase Army Spring Bucaramanga, el cambio ha sido evidente. Ella pertenece al fandom desde 2017, cuando el grupo que integraba apenas reunía unas 30 personas. Actualmente, la comunidad ronda las 5.000 personas en Instagram y mantiene un grupo de WhatsApp con cerca de 300 integrantes. “Creo que lo que pasaba en ese momento es que a la gente le daba un poco de pena y tampoco había esos espacios en la ciudad para poderse integrar”, recuerda. Lea también: Mulett, el santandereano que convirtió al acordeón en una revolución sonora

Con el tiempo, esos espacios aparecieron y las reuniones dejaron de ser solamente una oportunidad para hablar de BTS. Las fanbases comenzaron a convertirse también en lugares para crear, compartir y ayudar.

En Army Spring han organizado actividades artísticas y manualidades, pero también jornadas sociales en las que han entregado juguetes, mercados y visitado hogares de adultos mayores. Son encuentros que muestran una faceta menos visible del fenómeno K-pop: la capacidad de sus seguidores para convertir una afición compartida en vínculos y acciones colectivas. “Tenemos ambas partes: una netamente interactiva, entre nosotras mismas, y también labores sociales que realizamos más o menos cada cuatro o seis meses”, explica Tania.

Lo que comenzó hace más de una década como pequeños encuentros entre seguidores de la música coreana hoy reúne a cientos de personas en Bucaramanga. Fanbases, grupos de baile y comunidades culturales han convertido el K-pop en un fenómeno que trasciende la música, justo cuando BTS llega por primera vez a Colombia.
Lo que comenzó hace más de una década como pequeños encuentros entre seguidores de la música coreana hoy reúne a cientos de personas en Bucaramanga. Fanbases, grupos de baile y comunidades culturales han convertido el K-pop en un fenómeno que trasciende la música, justo cuando BTS llega por primera vez a Colombia.

Una historia que comenzó hace más de una década

La evolución también puede rastrearse en la historia de Army BTS Bucaramanga. Yerly Mendoza, su líder, recuerda que la fanbase comenzó a organizarse en 2013 y que posteriormente tomó identidad propia en redes sociales, con presencia en Instagram desde 2016.

En aquellos primeros años, las comunidades eran pequeñas. Sin embargo, cuando distintos grupos se encontraban, podían reunir decenas o incluso más de un centenar de personas.

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Uno de los momentos importantes llegó con la era Love Yourself de BTS, que amplió considerablemente el alcance del grupo. En Bucaramanga, los seguidores comenzaron a encontrarse con mayor frecuencia en espacios públicos como el parque San Pío, donde realizaban covers de las coreografías y compartían su gusto por la música.

La pandemia de COVID-19, paradójicamente, también marcó un punto de crecimiento para el fandom. Aunque las restricciones impidieron los encuentros presenciales, las comunidades digitales permitieron que nuevos seguidores se acercaran al grupo.

Después vino uno de los encuentros más grandes que recuerda la comunidad bumanguesa: la proyección en Cine Colombia de un concierto de BTS, que congregó, según la organización, alrededor de 2.000 personas en las salas de cine.

La escena ya no era la de unos cuantos jóvenes que compartían canciones. Era una comunidad capaz de movilizar a cientos de personas alrededor de un mismo artista.

Con el paso de los años, el K-pop ha encontrado seguidores que se reúnen para bailar, aprender sobre Corea, compartir experiencias, apoyar iniciativas sociales y construir amistades, en una escena que sigue creciendo y que hoy vive con especial expectativa la llegada de BTS a Colombia.
Con el paso de los años, el K-pop ha encontrado seguidores que se reúnen para bailar, aprender sobre Corea, compartir experiencias, apoyar iniciativas sociales y construir amistades, en una escena que sigue creciendo y que hoy vive con especial expectativa la llegada de BTS a Colombia.

Una puerta a la cultura

Pero el fenómeno en Bucaramanga no se limita a BTS. Comunidades como K-Soul han contribuido a ampliar la mirada sobre Corea del Sur y a convertir el interés por el K-pop en una puerta de entrada hacia otras expresiones culturales.

Fabián Yáñez, líder de K-Soul Bucaramanga, explica que la comunidad hace parte de Hallyu Colombia, movimiento relacionado con la difusión mundial de la cultura coreana.

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Desde allí organizan actividades alrededor del baile, el idioma, las expresiones culturales y los encuentros entre fanbases. También realizan concursos, proyecciones, integraciones y espacios de aprendizaje.

“Más que una comunidad de K-pop, K-Soul es un espacio para vivir, compartir y descubrir diferentes aspectos de la cultura coreana”, señala la comunidad.

El baile ocupa un lugar central. Las coreografías de los grupos de K-pop se han convertido en una forma de expresión para jóvenes y adultos que encuentran en estos encuentros una posibilidad de aprender, crear y relacionarse con otras personas.

K-Soul se reúne aproximadamente una o dos veces al mes y trabaja junto a diferentes fanbases de la ciudad. También proyecta nuevas actividades en centros comerciales y otros espacios, además de encuentros que incluyen competencias de baile, presentaciones y dinámicas como los llamados random dance. La intención es que la cultura coreana no se quede en las pantallas de los celulares.

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En Bucaramanga, el K-pop dejó de ser una afición de unos pocos para convertirse en una expresión cultural que reúne a cientos de seguidores alrededor de la música, el baile y la cultura coreana.
En Bucaramanga, el K-pop dejó de ser una afición de unos pocos para convertirse en una expresión cultural que reúne a cientos de seguidores alrededor de la música, el baile y la cultura coreana.

BTS, una música que conecta

En ese crecimiento, BTS ha sido uno de los principales referentes.

Para sus seguidores, el vínculo no se explica únicamente por las canciones o las coreografías. Hay también una identificación con los mensajes de sus letras, con las historias de sus integrantes y con la relación que han construido con su público.

“BTS nos ha conquistado con su música y el mensaje que tienen. Creo que conecta con todas las personas y dice cosas muy reales”, expresa Tania.

Esa conexión también aparece en el relato de Yerly, quien destaca los mensajes que el grupo ha transmitido a través de sus canciones y el contacto que mantienen con sus seguidores mediante transmisiones en vivo y otros espacios digitales.

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Para muchos integrantes del fandom, además, la historia de BTS funciona como una fuente de inspiración: un grupo que comenzó con pocos recursos y que, con el paso de los años, alcanzó una dimensión internacional.

Sus seguidores han hecho de fechas como el 13 de junio, aniversario del debut del grupo, una oportunidad para reunirse. También celebran los cumpleaños de cada uno de sus integrantes, adaptando a Bucaramanga algunas de las tradiciones que existen entre los seguidores de BTS en Corea del Sur. Así, el fandom también construye sus propias tradiciones.

Fanbases y comunidades han creado espacios de encuentro, aprendizaje, integración y solidaridad que hoy hacen parte de una escena en crecimiento y que encuentra en la llegada de BTS a Colombia un nuevo motivo para celebrar.
Fanbases y comunidades han creado espacios de encuentro, aprendizaje, integración y solidaridad que hoy hacen parte de una escena en crecimiento y que encuentra en la llegada de BTS a Colombia un nuevo motivo para celebrar.

La llegada que parecía lejana

Por eso, la visita de BTS a Colombia tiene un significado especial para quienes han seguido esta historia durante años.

Para Army Colombia, explica Yerly, llegar a este momento representa el resultado de un trabajo sostenido de los seguidores para posicionar al grupo en el país, en medio de un mercado musical donde históricamente han predominado otros géneros.

“Es una emoción muy grande porque prácticamente Army Colombia ha venido trabajando desde hace mucho tiempo en poner a BTS en las listas de reproducciones en Colombia”, afirma.

En Bucaramanga, la noticia también ha cambiado las dinámicas de las fanbases. Tania describe el ambiente actual con palabras como ansiedad y emoción. Algunas actividades se han reducido porque muchos seguidores están ahorrando para asistir al concierto. Pero la expectativa va más allá del espectáculo.

Para los seguidores, que BTS llegue por primera vez al país abre también la posibilidad de que Colombia entre con mayor fuerza en el mapa de las giras internacionales de artistas coreanos y de que otros grupos puedan considerar al país dentro de sus recorridos.

Fabián coincide en que la visita constituye un momento significativo para una comunidad que lleva años creciendo alrededor de la cultura coreana. “Es una gran oportunidad, sobre todo para muchos fans que llevan muchos años siguiéndolos y quieren conocerlos”, asegura. Le puede interesar: ¿Qué nos enseñaron sobre ser hombre o mujer? 40 artistas llevan la pregunta a Bucaramanga

Lo que comenzó como el gusto por escuchar canciones y aprender coreografías de artistas surcoreanos fue tomando forma de comunidad en Bucaramanga.
Lo que comenzó como el gusto por escuchar canciones y aprender coreografías de artistas surcoreanos fue tomando forma de comunidad en Bucaramanga.

Del fandom a la comunidad

Quizá una de las transformaciones más importantes del K-pop en Bucaramanga está precisamente allí: en que dejó de ser únicamente una afición individual para convertirse en una experiencia colectiva.

Detrás de las canciones, los álbumes, las coreografías y las fotografías de los artistas hay grupos de personas que organizan encuentros, aprenden coreano, bailan, crean, realizan actividades sociales, apoyan emprendimientos y construyen amistades.

Tania lo resume desde su propia experiencia. BTS llegó a su vida en un momento de vulnerabilidad y, a través del fandom, también encontró personas que terminaron convirtiéndose en sus amigas.

Por eso, si tuviera a los integrantes del grupo frente a frente, tendría una sola palabra para ellos: gracias.

“Ellos llegaron a mi vida en un momento en el que estaba muy vulnerable. Creo que esa sería la mayor palabra. Y gracias a ellos conocí a muchas personas que hoy por hoy son mis amigas”, dice.

Ahora, mientras miles de seguidores colombianos esperan el encuentro con BTS, en Bucaramanga las comunidades continúan preparando nuevas reuniones y actividades.

El concierto será un momento puntual. La historia del K-pop en la ciudad, en cambio, lleva más de una década escribiéndose y parece estar lejos de terminar.

Y entre quienes han acompañado ese proceso hay una expectativa compartida: que los integrantes de BTS no solo conozcan los escenarios colombianos, sino también algo de la cultura del país que durante años los ha escuchado, seguido y esperado. “Desde Colombia queremos contagiarlos de más alegría y que conozcan un poco más de nuestra cultura”, dice Tania.

Publicado por: John Arias

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