Si se piensa como un hecho noticioso de estos tiempos, la prensa no habría ahorrado espacio para registrar el gran acontecimiento de la Resurrección de Jesús. Desde una visión periodística y obviamente con el respeto que el hecho católico representa, presentamos un registro de cómo se redactaría esta noticia un medio de comunicación. Veamos:

De manera misteriosa, la tumba de Jesús, situada en la zona del Calvario de Gordon, metros distantes de la ciudad de Jerusalén, se encuentra completamente vacía. El cadáver del Nazareno había sido depositado en esa fosa en la tarde/noche del pasado viernes, después de un larga, tormentosa y penosa jornada de crucifixión, tras el controvertido juicio que presidió el Procurador Romano de Judea, Pilatos, y que concluyó con la sentencia de muerte.
La noticia de la Resurrección fue divulgada por tres mujeres, quienes al momento de acudir al sepulcro, notaron que estaba destapado y sin los restos mortales de Jesús.
María Magdalena, una de las mujeres que dice que el llamado Mesías resucitó, contó que al llegar al cementerio vio la imagen difusa de un ángel quien le habría formulado la siguiente pregunta: “¿Por qué buscas a los vivos entre los muertos?”
“No había ningún cadáver. ¡Jesús resucitó!”, relató la sorprendida mujer.

Los guardias que custodiaban el sepulcro afirmaron de manera literal: “No vimos resucitar cuerpo alguno”. Sin embargo, aseveraron que esta mañana sí sintieron que se les movía el piso y vieron de manera extraña cómo se removía la piedra de la tumba de Jesús.
Ellos argumentaron que, al igual que María Magdalena, también vieron una imagen difusa que tenía un gran resplandor parecido a un rayo:
“Yo quedé impávido y no recuerdo qué más pasó. Es como si me hubiera quedado dormido. Cuando reaccioné, la tumba estaba vacía”, dijo uno de los guardianes.
El testimonio de este guardia, quien reiteró que sufrió un tremendo susto, fue suministrado a las autoridades romanas, así como a los príncipes romanos. Para hoy, de manera extraordinaria, se tiene previsto un consejo de seguridad, con la presencia de Pilatos y los sumos sacerdotes.
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Reacciones de los judíos

Los detractores de Jesús, incluidos los fariseos, desestiman hoy las versiones de la Resurrección de Jesús. “No podemos olvidar que Jesús era un ‘impostor’ y que, incluso estando todavía en vida, había dicho que después de tres días iba a resucitar. A mí me parece que sus discípulos, para darle crédito a estas palabras, se robaron el cadáver para poder decirle al pueblo que Jesús ha resucitado entre los muertos”, señaló uno de los judíos consultados por esta Redacción.
Por su parte, el Procurador de Judea no se ha atrevido atreve a emitir concepto alguno, hasta tanto se investigue y se les pueda dar crédito a los testimonios que dan cuenta del misterioso suceso.
Para los apóstoles que siguieron a Jesús en vida, “la Resurrección referenciada es el más importante milagro que haya obrado el Maestro. Esa es la prueba contundente de su divinidad, y el principal fundamento de nuestra fe”, explicó Pablo, uno de sus más devotos discípulos.
Él dio mayor valor a esta noticia, teniendo en cuenta que Jesús había profetizado en diversas ocasiones su Resurrección: “Es la crónica de un milagro anunciado. Esto lo sabíamos no solo los apóstoles, sino también los enemigos de Cristo; por eso, se apresuraron a pedirle a Pilatos, guardias para el sepulcro”.
Al cierre de esta edición, tanto los judíos, como los máximos jerarcas y las autoridades romanas, discutían sobre la veracidad de los hechos e, incluso, se ordenaba una investigación exhaustiva.
Hablan los expertos
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Si se analiza en los tiempos actuales, muchas serían las tesis que surgirían en torno a la noticia de la Resurrección de Jesús. Nos pusimos en la tarea de averiguar qué piensan algunas de las personas que han estudiado el tema.
Por ejemplo, se tejen muchas dudas de que la tumba de Jesús estuviera misteriosamente vacía. Sin embargo, Paul Althaus ha dicho, ‘el mensaje de la Resurrección’ no podía haberse sostenido en Jerusalén ni siquiera un día, ni una hora, si la tumba vacía no hubiera sido un hecho establecido.
Otro escéptico, John Dominic Crossan, afirma que la ley romana automáticamente prohibía el entierro de Jesús, y que él en consecuencia, debe haber sido arrojado a una fosa común.
Raymond Brown, por su parte, explicó que la política de entierros romana variaba con las circunstancias y permitía la posibilidad de entierros personales de algunos de los crucificados.
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Si los evangelios hubieran sido falsos en este asunto, no hubieran sido capaces de soportar la rápida rectificación de los judíos.
¿Cómo reaccionan hoy los escépticos al tema de la Resurrección de Cristo?

Algunos han dicho que alguien debe haber robado el cuerpo de Jesús de la tumba, y que esto provocó los relatos de la resurrección milagrosa ¿Es posible?
Ni los judíos ni los dirigentes romanos que custodiaban la tumba, habrían tomado el cuerpo del lugar. De hecho, ambos tenían todos los motivos para mostrar el cuerpo en público, con la intención de humillar a los discípulos y cortar su movimiento de raíz.
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No obstante, ningún cuerpo fue mostrado. Si los Judíos tuvieran el cuerpo, lo habrían exhibido en el día de Pentecostés cuando todo Jerusalén estaba alborotado por causa del sermón de Pedro sobre la Resurrección de Jesús.
Del mismo modo, es extremamente improbable que los seguidores de Jesús pudieran haber retirado el cuerpo con una guardia romana protegiendo la tumba, además de una gran piedra como puerta.
¿Por qué iban los discípulos (o alguna otra persona) querer arriesgar sus vidas para robar el cuerpo de Cristo?
El registro Bíblico muestra que los discípulos estaban acobardados, desanimados y desalentados. Su único motivo podía haber sido engañar a sus fieles.
Pero todo lo que leemos acerca de estos hombres indica que eran buenos y honestos. ¿Cómo podrían haber salido a la calle el resto de sus vidas y predicar todos los días que Cristo se había levantado de los muertos, cuando sabían, durante todo ese tiempo, que era una mentira?
¿Se habrían sacrificado y sufrido tan grandemente por algo que ellos sabían que era un engaño absoluto?
Hubiera sido tonto esconder el cadáver y falsear una Resurrección. Más sabiendo que las consecuencias de su lealtad a Jesús desencadenaron en azotes, encarcelamientos, e incluso en la misma muerte de Jesús.
El crecimiento explosivo de la Iglesia es una contundente evidencia en favor de la Resurrección de Jesús. Significativamente, no fueron los poderosos, sino los plebeyos, marcados con todos los estigmas culturales en su contra, cuyo mensaje de resurrección transformó pacíficamente al Imperio Romano.

















