Espiritualidad
Domingo 09 de febrero de 2025 - 07:44 PM

¡Es preciso recuperar el entusiasmo de la vida!

En los últimos años, algunas personas han experimentado una profunda melancolía, una sensación que trasciende el cansancio o la tristeza pasajera. Se trata de una angustia persistente que les arrebata el sueño y las sumerge en un estado de inquietud constante.

¡Ánimo, la vida es bella!
¡Ánimo, la vida es bella!

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Actualmente las preocupaciones se experimentan de forma intensa, y en ocasiones, la vida parece perder su rumbo. No es simplemente un estado de ánimo bajo, sino una crisis interior, una percepción de vacío que genera una desconexión con aquello que antes brindaba seguridad y que hoy se percibe con desazón.

Este fenómeno, conocido por algunos expertos en salud mental como el ‘lado oscuro del alma’, no distingue edad ni circunstancias. Puede afectar tanto a quienes han sido optimistas por naturaleza como a aquellos que han encontrado sentido en la fe o buscan respuestas en medio del bullicio cotidiano.

Cuando irrumpen estas ráfagas de incertidumbre, surgen preguntas inevitables: ¿Por qué pasa eso? ¿Tiene sentido lo que se hace? ¿Es un sentimiento aislado o compartido?

Las crisis de fe pueden ser devastadoras, pero también forman parte del transcurrir de la vida. La confianza en la existencia, en los demás e incluso en uno mismo no es inmutable; se tambalea y, en ocasiones, parece desvanecerse.

Hay que advertir que estos períodos de duda no representan un final, sino una pausa, un tiempo para reflexionar sobre el rumbo que se desea tomar.

No se deje embadurnar por el pesimismo.
No se deje embadurnar por el pesimismo.

Además, el desánimo puede ser una señal de advertencia para quienes han perdido su propósito y dicho aviso permite afrontar el desaliento con mayor claridad. Cuando se comprende que el desánimo es un recordatorio de que las prioridades se han desviado, ese sentimiento puede transformarse en una herramienta de crecimiento personal.

Conversar con alguien de confianza, encontrar espacios de reflexión o simplemente permitirse sentir sin juzgarse puede ser el primer paso para salir de la oscuridad. Aunque la noche parezca eterna, el amanecer siempre llega.

Es fundamental no dejarse amilanar. La vida es un sendero en el que cada paso debe darse con entusiasmo, pues nada grande se ha construido sin la chispa que enciende el alma.

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Dios, en su infinita sabiduría, enseña a aceptar el desaliento con la frente en alto, no con la amargura de quien ha olvidado soñar, sino con la gracia de aquel que confía en que cada caída es solo parte del aprendizaje.

No existe dolor del alma que no pueda aliviarse cuando se elige mirar hacia adelante y se comprende que el pasado no es una prisión, sino una lección que impulsa hacia el futuro.

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Las circunstancias pueden influir en el camino de cada persona, pero nunca determinar su destino. La decisión sobre cómo actuar y qué sembrar en el propio corazón es individual. Al final, la vida no se mide por lo que sucede alrededor, sino por la manera en que se elige vivirla. ¡Vamos hacia adelante!

LA CONSULTA DEL DÍA

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

¡Dé ese paso que lo transformará!
¡Dé ese paso que lo transformará!

Testimonio: “Tengo miedo a cambiar algo que me están planteando y que podría ser trascendental para mi existencia. Pese a ello, me lleno de dudas e incertidumbres y pienso que podría fracasar. En cierta medida, me lleno de inseguridades. ¿Qué consejo podría darme? Le agradezco su respuesta”.

Respuesta: ¡Es relativamente normal que tenga miedo, más sabiendo que se trata de un cambio que puede ser trascendental, tal y como usted lo dice en su carta!

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La razón más consciente por la que tiene miedo es porque piensa, de manera errónea, que no será lo suficientemente bueno en eso que le están planteando.

Las cosas que conoce le transmiten seguridad porque son previsibles y la tiene bajo control; mientras que lo que no está bajo su radar le produce desazón.

Lo que debe tener claro es que tiene que trabajar más en la seguridad en usted mismo y le corresponde, sí o sí, aprender a tolerar la incertidumbre.

Lo sé, cambiar es uno de los temas que más cuesta a nivel personal y profesional.

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Pero debe orientar su brújula hacia el Norte que considere más oportuno, con visión clara y con determinación, sin tener temor por lo que vendrá. Si no hay cambio no hay evolución y no hay vida. Además, el mañana siempre será incierto. Ni usted ni yo ni nadie es dueño de lo que pueda ocurrir en los próximos años.

Deje de alimentar sus pensamientos sobre las cosas ‘malas’ que, según usted, le podrían pasar. Recuerde que la mayoría de las situaciones a las que teme no pasarán nunca. Además, si es juicioso y se lo propone, usted podrá crear condiciones favorables para conseguir los objetivos deseados.

En síntesis, tiene que aceptar lo que ocurra, pase lo que pase y, por supuesto, no puede vivir en la negación de los hechos toda la vida.

Y si por alguna razón comete un error o se equivoca, esa podría ser una buena oportunidad para conseguir más información sobre lo que se le da bien y lo que no. Intente pensar en el fracaso como un ‘feedback’ que necesita para mejorar.

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Le sugiero que eleve al cielo la siguiente plegaria, la cual reza así: Dios, le solicito una dosis de fortaleza y orientación. Ayúdeme a ver las cualidades y talentos únicos que me ha dado. Cuando me sienta débil y vulnerable, recuérdeme que en mí yace una gran fortaleza. Amén.

NOTAS BREVES

¡El tiempo pasa!
¡El tiempo pasa!

El tiempo no se detiene ni espera por nadie; así que no detenga su vida por pequeñeces. Siga adelante porque, en este momento, usted es lo más viejo que puede ser y lo más joven que nunca volverá a ser.

La bendición de papá
La bendición de papá

Solicítele al Creador que se haga su voluntad hoy y todos los días. Él es su escudo, confíe su corazón a su divina misericordia y verá que una lluvia de bendiciones le arreciará.

Jesús conduce nuestros pasos
Jesús conduce nuestros pasos

Señor: llévese mi cansancio y mi fatiga, elimine mi miedo y ansiedad y cargue con mis preocupaciones. Tome mi mente y mi corazón e invádalo de amor y paz. A cambio, le ofrezco mi fe, mi perseverancia, mi devoción y la debida paciencia.

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