Espiritualidad
Jueves 04 de diciembre de 2025 - 07:16 PM

Reflexión espiritual: ¡Usted puede avanzar un poco más!

Conocer su destino es la diferencia entre avanzar con propósito o simplemente dejarse llevar.

Tener un rumbo definido no solo le ayuda a avanzar con seguridad, sino que también le permite reconocer oportunidades, corregir desvíos y mantener la motivación incluso en los momentos difíciles.
Tener un rumbo definido no solo le ayuda a avanzar con seguridad, sino que también le permite reconocer oportunidades, corregir desvíos y mantener la motivación incluso en los momentos difíciles.

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Ya estamos llegando al final del año y casi que visualizamos las puertas del 2026. Por eso quiero formularle una inquietud muy simple pero muy importante: ¿usted ya sabe qué va a hacer para lograr eso que tanto desea?

Le hago tal cuestionamiento de frente porque muchas veces caminamos por la vida sin mirar bien hacia dónde nos dirigimos. Y cuando uno no presta atención, termina avanzando por costumbre, no por convicción.

No sé si a usted le pasa, pero en esta época muchos sienten que el año se les fue volando y que, de todo lo que planearon, lograron muy poco. A veces ni el 20 % o menos. Eso duele y hasta puede generar frustración.

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Por eso, ‘sí o sí’ usted debe ubicar su propio camino. Pregúntese con sinceridad: ¿voy empezando?, ¿voy por la mitad?, ¿o estoy dando vueltas sin ton ni son? Saber dónde está es el primer paso para entender hacia dónde debe ir.

Saber hacia dónde se va es clave porque le da sentido a cada paso que usted da. Cuando tiene precisa su meta, su esfuerzo se enfoca y evita caminar por inercia.
Saber hacia dónde se va es clave porque le da sentido a cada paso que usted da. Cuando tiene precisa su meta, su esfuerzo se enfoca y evita caminar por inercia.

Y aquí viene algo que no puede pasar por alto: ¿ya tiene claro cuál será su próximo paso? Porque sin ese “peldaño siguiente”, uno se queda quieto sin darse cuenta. Proyectarse no pasa por arte de magia y avanzar es una decisión.

Pero no quiero que esto lo estrese ni que se llene de angustia existencial. Solo aspiro a que se regale un momento para pensar al respecto. Respóndase las preguntas que le plantee arriba con calma. Nadie puede hacer ese trabajo interno por usted.

¡No importa lo empinado del camino, escale lo más que pueda!
¡No importa lo empinado del camino, escale lo más que pueda!

¿Sabe algo? A veces usted mismo se pone trabas. En ocasiones no logra lo que quiere porque se llena de excusas para no hacer lo que le corresponde. Este no es un regaño; es una realidad que todos vivimos alguna vez.

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Y también pasa que, sin querer, usted termina diciendo: “Dios no quiere que esto pase”. Pero no es así. Dios quiere lo mejor para usted. Si su intención es crecer, Él no lo va a frenar; el freno, muchas veces, aparece dentro de usted mismo.

Por eso quiero recordarle otra cosa importante: usted es responsable de sus logros y de sus fracasos. Sin embargo, es común culpar a otros: a la familia, al dinero, a la educación que no tuvo o hasta al Estado. Con esa mentalidad es muy difícil avanzar.

¡Vamos para adelante!
¡Vamos para adelante!

Así que, en lugar de seguir quejándose, empiece a construir un horizonte, un plan sencillo, claro y suyo. Algo que lo ayude a ser mejor persona, mejor profesional, mejor compañero, en fin...

Llénese la mente de pensamientos positivos, acepte sus errores sin culparse de más y empiece a moverse hacia lo que quiere.

El éxito también es para usted. Solo necesita subir un peldaño más, incluso si le toca comenzar desde abajo otra vez. Lo importante es no dejar de subir, porque su meta está arriba, esperándolo.

Y si en algún momento siente que se cansa o que todo va lento, no se desanime. A veces avanzar es cuestión de constancia, no de velocidad. Cada día que usted lo intenta, ya está ganando.

Termino diciéndole algo sencillo: usted puede más de lo que cree. No se rinda antes de intentarlo en serio. El próximo año puede ser diferente, pero depende de usted dar el primer paso. ¡Le envío una buena vibra!

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¡Nos escriben los lectores!

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com  En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

Regálese un tiempo para reflexionar sobre su vida.
Regálese un tiempo para reflexionar sobre su vida.
  • Testimonio: “A veces, pero no siempre, mi espíritu se contrae. Le diría que mi estado de ánimo se asemeja a un papel arrugado, con grietas que me frenan. Eso me hace sentir débil ¿Qué me puede estar pasando y qué debo hacer?”

Respuesta: Si usted se siente así, quiero decirle que no está solo ni es débil por sentirse quebrado. Todos, en algún momento, pasamos por días en los que el alma parece reseca y sin fuerzas.

En esos momentos, haga una pausa, respire hondo y reconozca con sinceridad cómo se siente. Aceptar su realidad es el primer paso para aliviarla.

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Cuando el corazón se agrieta, uno tiende a encerrarse y a guardar silencio. Pero le aconsejo que no cargue todo usted solo. Hable con alguien de confianza, aunque sea para decir “no estoy bien”.

A veces una palabra amiga, un abrazo o simplemente ser escuchado afloja el nudo que llevamos dentro. Y si tiene una creencia espiritual, pídale a Dios que la resequedad de su alma se vaya pronto; ese acto de fe le abrirá un espacio a la calma.

También es importante que cuide su cuerpo y su mente. Comer bien, dormir lo necesario y hacer un pequeño esfuerzo por moverse o caminar puede ayudar más de lo que imagina. Cuando la vida duele, uno pierde energía incluso para lo básico; pero recuperar hábitos simples le devuelve fuerza poco a poco. Permítase hacer algo que disfrute: escuchar una canción, salir a mirar el cielo, leer unas buenas líneas. Son gestos que alimentan el alma.

Usted no está hecho para quedarse roto; está hecho para levantarse, incluso si lo hace despacio. Con paciencia, apoyo y fe, su alma se recuperará y su ánimo se irá estirando de nuevo.

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Reflexiones cortas

Vivir preso.
Vivir preso.
  • Quien más grita libertad a veces la niega en su propia casa; el poder revela resentimientos y abusos, mientras otros sólo actúan bien si los vigilan, mostrando una mentalidad esclava que depende de la autoridad para cumplir incluso lo más básico. Ojo con vivir preso de su propio mundo.
¡Siempre piense bien!
¡Siempre piense bien!
  • La calidad de nuestros pensamientos moldea quiénes somos y cómo vivimos. Lo que dejamos entrar en la mente influye en nuestras decisiones, emociones, actitudes y forma de interpretar el mundo. Si pensamos con claridad, esperanza y responsabilidad, construimos una vida más coherente.
¡Merece ser feliz!
¡Merece ser feliz!
  • Usted no necesita justificar su derecho a vivir en paz. No nació para cargar culpas ajenas ni para conformarse con migajas emocionales, sino para construir un camino donde pueda sentirse en calma consigo mismo. La felicidad no es un premio para unos pocos, sino una posibilidad real que usted puede cultivar.

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