Aceptar un permiso para acceder al micrófono, compartir la ubicación o descargar una aplicación desde un sitio desconocido puede parecer un trámite rutinario. Sin embargo, detrás de estos gestos cotidianos pueden esconderse riesgos como el robo de credenciales, el fraude financiero y la suplantación de identidad.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una aplicación solicita acceso a la cámara, los contactos, las fotografías y la ubicación permanente. El usuario quiere ingresar rápido, así que pulsa “aceptar” sin detenerse a preguntar para qué necesita el servicio toda esa información. Ese clic, aparentemente inofensivo, puede ampliar su exposición a amenazas digitales.
La advertencia cobra relevancia en el marco del Día del Administrador de Sistemas Informáticos, que este año se conmemora el viernes 31 de julio y reconoce, desde el año 2000, el trabajo de quienes mantienen operativas y seguras las infraestructuras tecnológicas. La celebración llega en 2026 a su edición número 27.
El riesgo no es menor. Durante 2024, Colombia registró cerca de 36.000 millones de intentos de afectación cibernética y se convirtió en el segundo país más atacado de América Latina, con el 17 % de los casos de la región, según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
A este panorama se suman las denuncias por delitos informáticos, que alcanzaron 77.666 casos, de acuerdo con datos de la Policía Nacional divulgados por la Asociación Colombiana de Informática, Sistemas y Tecnologías Afines.
Cuando un permiso debe levantar sospechas
Para crear una cuenta en una red social, plataforma o aplicación suelen bastar un correo electrónico, un nombre de usuario y una contraseña segura. Las alertas deberían encenderse cuando el servicio exige información que no resulta indispensable para su funcionamiento.
Jonatan Quiñones Reyes, docente del Programa de Ingeniería de Software de la Fundación Universitaria Horizonte, señala que los usuarios deben desconfiar cuando una aplicación solicita el número del documento de identidad, información bancaria, dirección de residencia, ubicación permanente o acceso a los contactos, la cámara, el micrófono y las fotografías sin una razón clara.
“¿Este servicio realmente necesita esta información para funcionar?”, es la pregunta que, según el docente, debería hacerse toda persona antes de aceptar. Si la respuesta no es evidente, recomienda investigar la aplicación, revisar quién la desarrolló y conocer sus políticas de tratamiento de datos.
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Porque ninguna herramienta gratuita es completamente gratis. Muchas plataformas sostienen su modelo de negocio mediante la recopilación de información sobre los usuarios: hábitos de navegación, intereses, compras, horarios de conexión y ubicación. Con esos rastros pueden construir perfiles de comportamiento, personalizar publicidad, mejorar algoritmos o compartir información con terceros autorizados.
Una descarga también puede abrir la puerta
Entre los errores más frecuentes se encuentran utilizar la misma contraseña en diferentes servicios, descargar programas desde sitios no oficiales, abrir enlaces enviados por desconocidos y aceptar todos los permisos sin revisarlos.
También aumenta el riesgo conectarse a redes wifi públicas sin medidas de protección o mantener desactualizados el sistema operativo y las aplicaciones. Estos hábitos pueden facilitar la entrada de programas maliciosos, el acceso no autorizado a cuentas personales, la pérdida de archivos y el fraude financiero.

Para reconocer una plataforma confiable, Quiñones aconseja comprobar que la dirección web corresponda al sitio oficial y utilice una conexión segura —identificada con HTTPS—, descargar aplicaciones únicamente desde tiendas como Google Play o App Store y revisar la reputación del desarrollador.
Los errores ortográficos, el exceso de publicidad, las ofertas demasiado atractivas y las solicitudes de permisos innecesarios también pueden ser señales de advertencia.
No todas las cookies son indispensables
Las cookies son pequeños archivos que los sitios web guardan en el navegador para mantener una sesión abierta, recordar preferencias y facilitar la navegación. Sin embargo, algunas permiten seguir la actividad del usuario, elaborar perfiles y mostrar anuncios personalizados.
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Aceptar todas las cookies no siempre es necesario. Antes de hacerlo, conviene revisar cuáles son esenciales, cuáles tienen fines publicitarios, con qué terceros se compartirá la información y si es posible rechazar las opciones de seguimiento.
Entre las medidas básicas para reducir los riesgos están utilizar contraseñas largas y diferentes para cada cuenta, activar la autenticación de múltiples factores, actualizar los dispositivos, revisar periódicamente los permisos de las aplicaciones y realizar copias de seguridad.
También es importante desconfiar de los mensajes que exigen entregar información personal o financiera de manera urgente. Esa sensación de prisa suele ser una de las herramientas utilizadas por los delincuentes para impedir que la persona compruebe quién está detrás de la solicitud.
La primera línea de defensa sigue estando en los hábitos cotidianos. Una aplicación puede desinstalarse en segundos, pero los datos entregados durante su uso pueden permanecer en internet durante años.










