Miles de cámaras, sensores y dispositivos de telemetría permiten monitorear en tiempo real lo que ocurre dentro de los buses y anticipar algunos riesgos durante la operación.

Cada vez que un pasajero sube a un bus troncal en Bogotá, activa, sin saberlo, una red invisible de sensores, cámaras y algoritmos que llevan casi una década perfeccionándose.
Lo que comenzó como una respuesta a una exigencia legal terminó convirtiéndose en uno de los ecosistemas tecnológicos más avanzados del transporte público en América Latina y hoy plantea una pregunta que resuena más allá de la capital: si otras ciudades del país están en condiciones de seguir ese mismo camino en sus sistemas de transporte masivo.
Desde 2018, Transmilenio S.A. ha construido progresivamente los Sistemas Inteligentes de Información ITS No SIRCI, un conjunto de cámaras, sensores y dispositivos de telemetría que operan de forma independiente del tradicional SIRCI.
Todo arrancó con 188 cámaras instaladas en los buses biarticulados de Connexión Móvil S.A., en cumplimiento de la Ley 1801 de 2016. Además: Ondas Metropolitanas, el modelo de Bogotá que podría transformar otras ciudades del país

De un puñado de cámaras a un ecosistema masivo
El salto más grande llegó en 2019, con la renovación de la flota troncal de la Fase IV, que sumó 1.441 buses equipados con 17.779 cámaras y con el Sistema Tecnológico de Seguridad.
Entre 2020 y 2022, la expansión se concentró en la flota zonal, con miles de cámaras adicionales gracias a la consolidación de las Fases III y V. El crecimiento no se ha detenido y, en 2026, la Fase III sumó 666 nuevas cámaras a la red.
Hoy, Tansmilenio S.A. cuenta con 39.569 cámaras instaladas en 5.192 buses, de las cuales 36.411 están conectadas a sensores de telemetría que transmiten datos en tiempo real al Centro de Gestión.
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Esa información ha transformado la programación de rutas, el mantenimiento predictivo de los vehículos y la seguridad a bordo, con capacidades como la detección automática de microsueños y la validación de alertas por exceso de velocidad. Con la llegada de la Fase VI, 269 buses cien por ciento eléctricos ampliarán esta red, elevando la capacidad troncal de 2.203 a 2.472 vehículos. Siga informado: Encapuchados vandalizaron buses de TransMilenio y fachadas en Bogotá durante protestas

El reto de llevar el modelo a otras ciudades
Ese nivel de sofisticación contrasta con la realidad que enfrentan otros sistemas de transporte masivo del país.
En Bucaramanga, Metrolínea atraviesa una etapa crítica marcada por el vandalismo de estaciones, la pérdida de flota alimentadora tras el vencimiento de un contrato con su antiguo operador y un plan de transición que apenas empieza a recuperar terreno. Le puede interesar: ¿Quién se llevó los 23 motores que no aparecen en el portal de Girón de Metrolínea?
Las autoridades municipales han anunciado la recuperación de cinco estaciones deterioradas, con cámaras incluidas, dentro de una inversión cercana a los 13.000 millones de pesos, mientras el gerente del sistema ha insistido en que la apuesta pasa por sumar más rutas complementarias con mayor tecnología y una nueva aplicación móvil para facilitar el pago del pasaje.
Así serían las nuevas estaciones de Metrolínea que se recuperarán en la capital santandereana para ofrecerles un mejor sistema de transporte a los bumangueses. Siga informado: Portal Girón de Metrolínea: una obra de $25.000 millones en ruinas y en ‘manos’ de la delincuencia

La diferencia entre ambos sistemas ilustra un desafío estructural del transporte masivo colombiano: la tecnología de monitoreo en tiempo real que hoy blinda la operación de TransMilenio depende de una inversión sostenida en infraestructura y de la estabilidad financiera de cada sistema, algo que ciudades como Bucaramanga aún están tratando de recuperar.
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Mientras Bogotá avanza hacia la inteligencia artificial a bordo de su flota eléctrica, otras capitales del país siguen luchando por mantener en pie lo más básico: buses circulando y estaciones seguras.
Detrás de la evolución bogotana está el trabajo permanente de la Dirección TIC del sistema de Transmilenio S.A., que audita y controla el funcionamiento de los equipos junto a los concesionarios de las Fases III, IV y V.
Ese modelo de gobernanza técnica, más que la tecnología en sí misma, podría ser la pieza que otras ciudades del país necesiten replicar antes de pensar en cámaras y sensores.














