Instagram y TikTok se han convertido en fuentes frecuentes de información sobre alimentación. Un estudio reveló cuáles son las dietas más conocidas y qué motiva a las personas a seguirlas.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Un video de TikTok, un reel de Instagram o el testimonio de una persona que asegura haber perdido varios kilos pueden despertar el interés por una nueva dieta. Sin embargo, convertir una tendencia de redes sociales en un régimen alimenticio puede implicar riesgos cuando se desconocen sus efectos, contraindicaciones o las necesidades particulares de cada organismo.
Una encuesta realizada por el Programa de Enfermería de la Universidad Manuela Beltrán (UMB) muestra la amplia presencia de estas prácticas. El 66 % de los participantes aseguró haber practicado alguna de las dietas populares consultadas, mientras que el 34 % manifestó no haberlo hecho. Lea también: Murió joven creadora de contenido tras comer en exceso en directo: sufrió un paro cardíaco
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A pesar de su popularidad, más de la mitad de los encuestados mantiene reservas frente a estas prácticas: el 54 % dijo que no recomendaría estas dietas a sus conocidos, frente a un 46 % que sí las recomendaría.
Para Caroline Espitaleta, experta del Programa de Enfermería de la UMB, los resultados muestran que la popularidad de una dieta no necesariamente significa que sea segura.
“Que una dieta sea popular en redes sociales no significa que sea segura ni que sea adecuada para todas las personas. En estas plataformas, en algunos casos, se muestran únicamente los resultados positivos y pocas veces se explican los riesgos”, explica la experta.
El ayuno intermitente, la dieta viral más conocida
Entre las dietas consultadas en el estudio, el ayuno intermitente fue la más conocida, con el 64,8 % de las respuestas.
Le siguieron las dietas detox, con 38,9 %; la dieta de jugos o juicing, con 33,3 %; la dieta keto, con 32,1 %, y la paleo, con 3,7 %.
El estudio también encontró que el 59 % de los participantes revisa contenido nutricional en redes sociales, mientras que el 41 % no lo hace.
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“Hoy las redes sociales ya no son únicamente espacios de entretenimiento. También se han convertido en escenarios donde las personas buscan educación e información sobre salud”, señala Espitaleta.

Verse más delgado, la principal razón para hacer dieta
La encuesta también indagó por las razones que llevan a las personas a seguir un régimen alimenticio. El principal motivo señalado no estuvo relacionado directamente con una enfermedad ni con una recomendación médica.
El 44 % afirmó que hace dieta para verse más delgado. A esta razón le siguieron la falta de tiempo, con 28 %; la rapidez con la que recibe información, con 20 %, y la opinión de terceros, con 8 %.
De acuerdo con Espitaleta, estos resultados evidencian la influencia de los estándares de belleza difundidos en redes sociales.
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La experta advierte que la presión relacionada con la imagen corporal puede favorecer la adopción de conductas alimentarias de riesgo y contribuir al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.
Los jóvenes son uno de los grupos más representativos
Los jóvenes tuvieron una participación importante en la encuesta. El 56,8 % de los participantes tenía entre 18 y 25 años, por lo que este fue el grupo de edad más representativo.
Para Espitaleta, este dato resulta relevante porque durante la juventud se consolidan hábitos que pueden mantenerse durante la vida adulta.
La experta señala que algunas de estas conductas podrían aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como obesidad o enfermedades cardiovasculares. Le puede interesar: De la yuca y el maíz, a una nueva forma de comer la arepa santandereana
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Estos son algunos riesgos de las dietas virales
Los efectos de una dieta pueden variar de acuerdo con las condiciones de salud, las necesidades nutricionales y la manera en que se lleve a cabo. Por eso, la UMB advierte sobre posibles consecuencias cuando estos regímenes se realizan sin supervisión profesional.
Dieta detox: este tipo de alimentación busca eliminar toxinas mediante jugos, infusiones o alimentos muy bajos en calorías. El organismo ya cuenta con órganos como el hígado y los riñones para cumplir esta función. Mantener estas dietas durante varios días puede generar pérdida de masa muscular, mareos, debilidad, deshidratación, alteraciones electrolíticas e hipoglucemia.
Dieta keto: reduce drásticamente el consumo de carbohidratos y aumenta el de grasas. Sin orientación profesional puede producir síntomas conocidos como “gripe keto”, entre ellos dolor de cabeza, náuseas y dificultad para concentrarse. También puede generar estreñimiento y representar riesgos para personas con determinadas enfermedades.
Ayuno intermitente: aunque puede generar beneficios metabólicos en algunas personas, no es adecuado para todos. Sin orientación profesional puede ocasionar hipoglucemia, mareos y dificultades para concentrarse. En algunos casos también puede favorecer episodios posteriores de sobrealimentación e incluso aumento de peso.
Dieta paleo: al eliminar cereales, legumbres y algunos lácteos, puede dificultar el consumo suficiente de determinados nutrientes y fibra, lo que podría favorecer deficiencias nutricionales y problemas gastrointestinales.
Dieta de jugos o juicing: aunque los jugos aportan vitaminas, suelen ser bajos en proteínas y pueden contener altas cantidades de azúcares simples. Mantener este tipo de alimentación puede provocar pérdida de masa muscular, debilidad, fatiga y pérdida de fuerza.
Instagram y TikTok, entre las principales fuentes de información
El estudio también permitió identificar cuáles son las redes sociales más utilizadas por los participantes.
Instagram fue la plataforma más utilizada, con 47,5 %, seguida de TikTok, con 28,4 %, y Facebook, con 19,1 %. Twitter representó el 1,9 %, mientras que el 3,1 % aseguró no tener redes sociales.
La UMB advierte que estas plataformas han adquirido un papel cada vez más importante en la búsqueda de información relacionada con la salud.
“Antes las principales fuentes eran médicos, nutricionistas o profesionales de enfermería; hoy muchas personas recurren primero a plataformas como Instagram o TikTok y solo buscan atención profesional cuando ya tienen dudas o presentan algún problema”, explica Espitaleta.
Ante este panorama, uno de los principales retos está en que los usuarios puedan diferenciar una recomendación basada en evidencia científica de una tendencia construida a partir de una experiencia personal.














