Espiritualidad
Lunes 02 de febrero de 2026 - 11:54 AM

La esperanza como escalera en los días más difíciles

Aunque no lo crea, usted puede disponer de una ‘escalera’ que, en medio del abismo, de los problemas o de la adversidad por la que esté pasando, le permite apoyarse y volver a subir. ¡Hablo de la esperanza!

Siempre hay una salida en la vida
Siempre hay una salida en la vida

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Cuando la vida se le llena de problemas, usted se desespera y hasta siente que ‘el agua le llega hasta el cuello’. Así las cosas, no le queda espacio para pensar con claridad y al final la angustia se apodera de todo a su alrededor.

Me refiero a esos días en los que parece que no hay salida, que no encuentra por dónde caminar ni en dónde apoyarse. La sensación de estar atrapado puede ser fuerte y desgastante.

  • Y más allá de que esté en medio del agua, siempre existe una posibilidad de salir adelante. Tal vez no se vea de inmediato, pero está ahí, esperando que usted la busque con paciencia y con fe en sí mismo.
Dios siempre está junto a nosotros
Dios siempre está junto a nosotros

Las dificultades no llegan para destruirlo, aunque al principio lo parezca. Llegan para recordarle que usted tiene una fuerza interior que muchas veces no reconoce. Esa fuerza aparece cuando más se necesita, incluso en los momentos más duros.

Buscar salidas a los problemas de la vida no significa negar el dolor. Significa aceptarlo y preguntarse qué puede aprender de esa situación. Cada dificultad trae una lección que, con el tiempo, puede convertirse en experiencia y fortaleza.

La existencia no nace de una vida sin problemas, sino de la forma en que usted decide enfrentar esas vicisitudes. Es respirar profundo cuando todo pesa, levantarse cuando las fuerzas faltan y dar un paso más, aunque cueste. En esos pequeños actos empieza la recuperación.

A veces la salida no aparece de inmediato. Se necesita paciencia, humildad y, en muchos casos, pedir ayuda. Reconocer que no se puede solo no es una falla, es una señal de madurez.

La esperanza actúa como una luz sencilla pero constante. No hace ruido, no promete milagros inmediatos, solo acompaña. Esa esperanza le recuerda que siempre hay una opción más y una decisión que puede cambiar las cosas.

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Y así, cuando la inundación amenaza con taparlo, aparece una escalera firme. Usted sube despacio, peldaño a peldaño, y logra refugiarse por la ventana de la resiliencia. Desde allí, con el corazón más tranquilo, entiende que los problemas no lo vencieron, porque usted decidió buscar una salida y volver a creer.

Pregunta del día

¿Cuáles son los temores que hoy le resultan opresivos? Compártalos para analizarlos en este espacio. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo dará respuesta.
¿Cuáles son los temores que hoy le resultan opresivos? Compártalos para analizarlos en este espacio. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo dará respuesta.
  • Las inquietudes suelen irrumpir con frecuencia en el estado de ánimo. Sin embargo, cada cuestionamiento abre una nueva oportunidad para encarar otros horizontes, ya sea mediante la reflexión o la aplicación de estrategias saludables para el espíritu. Veamos el caso de hoy:
Ojo con los resentimientos
Ojo con los resentimientos
  • Testimonio: “Por evitar llevarle la contraria a los demás, me guardo todo. Prefiero esquivar conflictos antes que pasar un mal momento. El problema es que muchas de las situaciones que considero ‘injustas’ permanecen rondando mi mente. Se acumulan, me agotan y, en ocasiones, me abruman. Busco un consejo que me ayude a manejar mejor esa carga”.
Buena reflexión
Buena reflexión

Respuesta: Cuando una persona decide callar de manera constante, tarde o temprano el cuerpo y la mente terminan reclamando. Reprimir lo que duele no lo elimina; por el contrario, lo vuelve más pesado. Si no se libera lo que se siente, la tranquilidad se maltrata.

Con el tiempo, la represión emocional transforma asuntos menores en problemas mayores.

Sentir no es el conflicto; el verdadero problema es aparentar que todo está bien cuando por dentro existe más de un nudo persistente y asfixiante.

Enfrentar lo incómodo exige esfuerzo, pero es necesario. Mirar de frente lo vivido, aceptarlo y decidir no cargarlo indefinidamente es un paso esencial para comenzar a liberarse.

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Le reitero que ‘hacer como si nada pasara’ hace que el problema crezca. Además, mantener una actitud positiva no implica ignorar la realidad. Significa colocar cada situación en su justa dimensión.

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No se ‘trague las palabras’. Lo que no se dice se queda rondando y le roba la calma. Así, en cualquier momento, usted estalla.

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Euclides Kilô Ardila

Algunos sicólogos recomiendan apartar un tiempo regular para liberar lo que le inquieta: escribirlo, caminar en silencio, hablar con alguien de confianza o dedicar unos minutos a la reflexión consciente.

Sacar lo que queda atrapado en la mente reduce el cansancio emocional y ayuda a ordenar las ideas antes de que se conviertan en agobio.

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Limpieza interior
Limpieza interior

Hacer esa limpieza interior, liberar lo que pesa y abrir espacio para la paz es una decisión saludable.

  • Conclusión: no es bueno callar lo que siente, ya que reprimir emociones genera estrés, ansiedad y problemas de salud mental y física, aunque tampoco se trata de decir todo sin filtro, sino de aprender a comunicar asertivamente de forma cuidadosa y respetuosa para liberar esa carga, fortalecer vínculos y cuidar el bienestar.

Reflexiones del día

Libretos aburridos
Libretos aburridos
  • La vida de algunas personas se parece a ciertos libretos de películas: los protagonistas son interesantes y los escenarios resultan impresionantes, pero las historias que cuentan son tediosas.
Verse frente a frente
Verse frente a frente
  • Reflexionar sobre lo vivido le permite recomponerse. Y para lograrlo, hace falta valentía para mirarse sin disfraces y aceptar la realidad.

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Una gota de aceptación.
Una gota de aceptación.
  • Nada se logra resistiéndose a algo que ya concluyó. Hay momentos en los que conviene dejar que todo acabe o pase. Si se cuenta con alguna protección, mejor usarla, pero sin negar la tormenta. Después de la lluvia, casi siempre el aire se aclara y el camino vuelve a verse.
¡A propósito de los problemas!
¡A propósito de los problemas!
  • Las adversidades preparan a personas comunes y corrientes para fines extraordinarios.
Saber comportarse
Saber comportarse
  • Se puede ser distinto sin ser grosero. ¡Dé la mano! Ser original no le debe impedir ser amable.

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