Para algunos hombres se ha vuelto un chiste o un pretexto perfecto decirles a sus parejas que ya estamos en pleno siglo XXI y que la galantería quedó atrás. Más de uno aprovecha esa igualdad de condiciones para asumir una postura bastante relajada cuando de pagar cuentas compartidas se trata.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Es posible que dé con uno de esos hombres poco galantes que llegan a un restaurante y en el momento de pedir la cuenta dividen por dos y ponen sus billetes, uno tras otro, esperando que usted complete la cifra.
Si usted se ha sentido identificada con alguna de esas situaciones es probable que esté dando con hombres nada caballeros, o un tanto fresco en cuestión de galantería. Algunos ya no se preocupan ni por esperar a que usted ingrese a su casa para irse en el carro. Varios ya olvidaron la cita romántica.
Vanguardia Liberal les presenta las opiniones de una socióloga y una psicóloga, respecto a este fenómeno que especialmente se presenta entre las nuevas generaciones. Ya muchos se aprovechan de la "liberación femenina" para que todo sea por partida doble y no haya espacio para manifestaciones de caballero de épocas pasadas.
Voz de experta
Irina Villagra
Psicóloga clínica
¿Es probable que los hombres estén usando la 'liberación femenina' como arma? Más bien el argumento de la liberación femenina se puede llegar a utilizar como un pretexto, más que como arma, para evadir algo que no le agrada, con lo que no se siente cómodo o para evitar asumir compromisos. Sin embargo, depende mucho de la educación que se recibió desde la niñez y los ejemplos que observaron en sus progenitores respecto al rol que cada quien desempeña en la pareja para construir ellos mismos su propio modelo. No es conveniente caer en generalizaciones y sostener que todos o la mayoría de los hombres usan la liberación femenina como pretexto para no asumir sus responsabilidades.
¿Mi novio se está volviendo tacaño?
¿Qué pasaría si su actual pareja empieza a enviar mensajes claros para no pagar las cuentas, se para antes de tiempo de la mesa, inventa una excusa para irse al baño, o se queda como una estatua cuando llegan a la fila del cine para comprar las entradas?
La primera vez puede ser que usted no le vea problema, que la segunda empiece a inquietarle el comportamiento y que ya en la tercera situación usted se diga "mi novio se está volviendo tacaño".
Ante la duda es probable que le pregunte y él le responda con un "no pasa nada, las mujeres también pueden invitar a los hombres".Y claro que pueden hacerlo, pero debe haber comunicación entre las partes.
Puede que la primera vez le haya pasado por "ingenua", pero la segunda....bien sabe por qué.
La psicóloga Irina Villagra explicó que en ese tipo de casos si no se está de acuerdo con la situación pues genera molestia, hay que decirlo de frente. Uno de los errores de muchas mujeres es creer que ya se da por sobreentendido que "él sabe que no está bien y que eso no le gusta".
"Si no lo han hablado, él no tiene por qué saberlo y la mujer no tiene por qué soportar una situación que la hace sentir incómoda", admitió Villagra.
Ni la flor ni tampoco la delicadeza de la cuenta
Seguro durante la etapa del romance usted espera que las invitaciones por parte de su pretendiente sean las soñadas. No espera dar con una persona que no la recoge sino que le pide que se vean a la entrada de la discoteca o del restaurante, que le reitera todo el tiempo el valor del 'cover' para que usted no lo olvide y que cuando se acaba la velada se despide y se va, mientras usted conduce sola a casa o espera un taxi. De ser así lo mejor es que se niegue de entrada a la cita.
Frente al tema la socióloga Paloma Bahamón indicó que "no se trata de que esperemos que nos traten con la caballerosidad de un cortesano del siglo XV; o sea no se trata de que nos frustremos si no nos regalan la rosita, no nos recogen el pañuelo del suelo o no nos abran la puerta del carro. Se trata sí, de comprender que merecemos ser tratadas con el respeto y los buenos modales que un ser humano debe prodigar a otro ser humano por el hecho de serlo. Emancipación femenina no implica que nos falten al respeto, al contrario".
Lo que sí recomendó la socióloga es que se logre un equilibrio, en el caso de las invitaciones, donde haya paridad y en el caso de las salidas, que la primera la inviten ellos y la siguiente las mujeres. "Se trata de entendernos en el equilibrio", agregó.
De igual forma piensa la psicóloga Irina Villagra, quien admite que la clave está en la comunicación. "Una comunicación asertiva entre ambos permite que se conozcan los puntos de vista de cada quien con respecto a quién paga la cuenta, lo que se espera de la pareja o del amigo, la distribución de las responsabilidades, entre otros aspectos que van surgiendo con el relacionamiento y la convivencia con la otra persona. Ninguna visión extremista lleva a buen puerto; ni el punto de vista del feminismo tiene la verdad absoluta, ni el desentendimiento del hombre hacia aquello que le "complica" de alguna manera la vida permiten construir un vínculo equilibrado".
De la caballerosidad de antes a la ausencia de príncipes de hoy
Es probable que décadas atrás sus abuelitas hubiesen tenido como característica primordial para enamorarse, la caballerosidad. Que un hombre les prestara el pañuelo, les abriera la puerta, les corriera la silla y demás actos de cortesía y buenos modales eran el mejor sex appeal para ellas.
Pero ¿dónde quedaron esos príncipes?
La socióloga Paloma Bahamón explica que "una característica de los 'machos' de antes era ser muy autosuficientes económicamente a tal punto que era un asunto de honor, de orgullo y hasta de jactancia responder sólo por el hogar y previo a éste impedir que en las salidas la novia gastara".
La invitación de la socióloga es a que los hombres se pregunten si ¿ese comportamiento de evadir cuentas, o esperar que ellas siempre paguen, es tan solo parte del fenómeno de una paternidad irresponsable?
















