Habitantes de Rionegro dejaron los residuos sólidos frente a la Alcaldía tras una semana y media sin servicio. El mandatario local explicó qué pasó.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Con bolsas de basura frente a la Alcaldía, los habitantes de Rionegro, Santander, protestaron tras completar diez días sin recolección de residuos, debido al bloqueo de la vía hacia el relleno sanitario en Aguachica.
Según la comunidad, la acumulación ha provocado malos olores, proliferación de insectos y problemas de sanidad. Los manifestantes denuncian, además, un servicio deficiente de la empresa de servicios públicos EMSERVIR E.S.P. en el abastecimiento de agua potable.
“Nos dicen que tengamos paciencia, pero nosotros sí pagamos puntual y no nos hacen ningún descuento”, señaló una habitante del municipio durante las protestas. Le puede interesar: El Carrasco recibió más basura en 2025 y en Bucaramanga se recicla solo el 5% de los residuos
A través de redes sociales, EMSERVIR había emitido varios comunicados en los que le pedía a la comunidad abstenerse de sacar basuras. La medida responde a un plan de contingencia por situaciones de orden público que impiden la correcta disposición de los residuos en el relleno sanitario.
El alcalde explica la crisis: de la exclusión del Carrasco al traslado a San Gil
El alcalde de Rionegro, Héctor Santana Muñoz, explicó a Vanguardia el origen del problema. Desde 2022, el municipio quedó excluido de llevar sus residuos al relleno El Carrasco, lo que lo obligó a buscar alternativas.
El mandatario señaló que en Santander no abundan los sitios disponibles, por lo que se optó por el Parque Tecnológico Las Bateas, ubicado en Aguachica, en el departamento del Cesar. Aunque temporal, esa medida elevó los costos de traslado y no resuelve el problema de fondo.
En los últimos días, la vía hacia Aguachica quedó bloqueada en el sector de Puerto Mosquito. Allí la comunidad exige soluciones urgentes al deterioro de la carretera local. También reclama por la alta contaminación de polvo y los riesgos para la salud, causados por el paso constante de vehículos pesados y tractomulas cargadas de carbón.

El bloqueo impidió que las basuras de Rionegro llegaran a su destino final. Santana Muñoz detalló que existían dos alternativas: trasladarlas a Bogotá, con un alto costo de dinero y tiempo, o llevarlas hasta el sitio El Cucharo, en San Gil.
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La administración eligió la segunda opción, pero antes debía cumplir ciertas normativas contractuales. El alcalde precisó que el trámite coincidió con un fin de semana, lo que lo retrasó todo el proceso. Aun así, indicó que el martes 26 ya estaba firmado el contrato y que este miércoles 27 avanzará con las pólizas de seguro, otro requisito de ley, para habilitar el traslado a San Gil.
Santana Muñoz pidió comprensión a la ciudadanía y confía en que el inconveniente se resuelva en un día. No obstante, advirtió que ésta no es la salida definitiva: insistió en la necesidad de unir esfuerzos para crear una nueva zona de disposición de residuos, propia del municipio, que reduzca costos.















