Siempre le han dicho que por nada del mundo usted debe ‘tirarle’ el teléfono a alguien. Incluso cuando empezó en el mundo del amor, su enojo lo llevó varias veces a colgar, y esto le generó más de un problema. Por supuesto, a nadie le gusta que lo dejen hablando solo, pues es un total acto de grosería y mala educación.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Pero si usted lo mira desde otro contexto entenderá que en más de una oportunidad es necesario cortar la comunicación, sobre todo cuando no se trata de un diálogo ameno, sino de una verdadera agresión o pérdida de tiempo.
No es sano para nadie tener que exponerse a que al otro lado de la línea, o incluso frente a frente, alguien le diga hasta de qué se va a morir o como se dice comúnmente ‘trapee’ con usted, sólo porque usted es educado.
Es importante que sepa retirarse a tiempo. Por supuesto, necesita seguir siendo diplomático, no rebajarse al nivel de la otra persona y de manera elegante y sin sobresaltarse decir “lo siento pero no tengo tiempo para seguir escuchándote” y “cuando estés más calmado tendremos lo que se conoce realmente como conversación”. Antes, no.
Le colgué, ¿y ahora?
Algunas personas toman a pecho todo lo que les dicen, se lo creen, no pasan por filtros la información, incluso se quedan dándole vueltas una y otra vez a esas palabras que lastimaron y que al traerlas a colación abren la grieta. Estas son algunas sugerencias dadas por la experta, Maritza Otero, apenas cuelga el teléfono:
1. No se crea ni se tome como personal o como si esa persona tuviera la última palabra respecto a lo que le dijo.
“Lo ideal es hacer ecología mental, que no es más que preguntarnos qué nos está enseñando esta situación que se acaba de presentar? ¿Qué de lo que me dijeron me ayuda a ser mejor? ¿Cómo yo puedo crecer a partir de esto? ¿Vale la pena engancharme con esta persona por esa razón? ¿Cuáles fueron los comportamientos que tuve y cómo los interpreto para estar tan molesta?
2. No existe nada que hagamos que no pueda ser cambiado o mejorado y las observaciones que nos hagan podemos tomarlas siempre de manera constructiva obviando la intención del la persona que comunica. “A veces no es como digan las cosas, sino como las recibo porque definitivamente hay mucha gente que no ha tenido amor y no lo conoce por eso no lo puede dar, de manera que sus observaciones siempre sonarán sarcásticas o mal intencionadas. Sin embargo, usted podrá aprender de ellas.
3. En cuanto a los decretos negativos que nos quedan dando vueltas debemos cancelarlos, borrarlos o imaginar que los mandamos al sol y ahí se queman porque somos nosotros mismos los que al darles nuestra atención los ponemos en funcionamiento. Cada uno de nosotros elige a qué poner atención de acuerdo a qué quiere tener.
Preguntas y respuestas
Maritza Gabriela Otero Corrales
Psicóloga Social Comunitaria
Post-grado en Neuropsicología
Diplomada e Instructora de PNL
¿Se dice que colgar es grosería, pero cuándo es necesario hacerlo por nuestro propio beneficio?
Es verdad, colgar el teléfono es considerado grosería especialmente si la otra persona llamó y le colgamos sin despedirnos. Sin embargo, existen personas que olvidan ser educadas al hablar por el teléfono de manera que lo utilizan para discutir asuntos que solo deben tratarse en forma personal o simplemente terminan insultando, usando palabras groseras o deseando lo peor con una serie de decretos negativos que es mejor evitar escucha. Definitivamente en ocasiones es mejor pasar por mal educado que tener que disculparse por los insultos devueltos.
¿Qué decir cuando un familiar, la pareja o un amigo nos agrede por teléfono con sus pa-labras, desaciertos o impertinencias? ¿Es bueno seguir escuchando, o despedirnos a tiempo?
Lo ideal es recordar el dicho “el teléfono se hizo para acortar distancias y no para hacer visitas”, porque hay temas que solo deben discutirse en persona y se solucionan de mejor manera. Cuando permitimos que la conversación entre en zonas oscuras es mejor guardar silencio, aún si es la pareja, y despedirse a tiempo. “Si no tienes nada bueno qué decir, mejor no digas nada”. Es preferible callar, pensar y luego sí hablar, que tener que disculparse y estar resanando la relación.















