Galería
Lunes 11 de julio de 2016 - 12:01 AM

¿Qué hay detrás de los apodos?

Los apodos más comunes están vinculados a cuestiones corporales: Gordo, Flaco, Negro, etc. Su uso puede ser simplemente apelativo, pero también discriminatorio o agresivo.

Compartir

Publicado por: YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS

Algunos de los apodos más comunes entre los enamorados y las parejas son ‘bebé’, ‘amor’, ‘vida’, ‘cielo’, sobrenombres que denotan amor, cariño, confianza, pero en ocasiones los apodos puede ser un signo de inconformidad y violencia.

Según explica el sociólogo Chalo Flórez, “decirle al ser amado un apodo es para dejar en claro que no es cualquier persona, es especial. Con esto se crea intimidad, armonía y una respuesta positiva en la relación. Al hacer esto, las parejas cambian el significado de lo que son en términos de una relación, es decir, dejan de ser esa persona que todo el mundo conoce para ser alguien más para él”.

Al momento de poner un apodo o sobrenombre, se debe tener en cuenta que la otra persona esté de acuerdo con él para no tener conflictos o que se sienta ofendida porque no a todas les gusta, sobre todo a los hombres, y “esto no significa que no amen a su pareja, simplemente que les cuesta trabajo expresar y aceptar sus emociones”, indica el experto.

Los apodos pueden ser...

Positivos

Cuando se usan un apodo original para referirse a la pareja, le está diciendo a su cerebro que es único para esa persona, porque la forma en la que lo llama es singular, nadie más lo llama así. El uso de sobrenombres cariñosos produce una reacción positiva en el cerebro que incentiva el apego entre la pareja, de acuerdo con los sicoanalistas produce el mismo efecto de los ‘mimos’ que recibimos de nuestros padres cuando niños.

Dicha sensación de bienestar ayuda a fomentar relaciones de más largo plazo y crea un ambiente afable en el día a día; aunque, no se trata de hacerlo sin intención, ya que sí el apodo no es espontáneo no tiene ningún efecto, enfatizan los especialistas.

Negativos

Cuando los apodos son negativos, como ‘gorda’, ‘bruja’ o ‘bicho’, pueden denotar un trasfondo negativo en quien lo dice. El experto explica: “con estos apodos se recalcan constantemente los errores y defectos de la otra persona. En este tipo de relaciones el amor pasa a segundo término y predomina la posesión, autoridad, dominio y violencia”.

Y agrega: “si tu pareja se refiere así de ti, dile que no te gusta que te hable de esa forma, qué prefieres que te diga algún apodo que sí sea con cariño. A veces en las relaciones de pareja no nos damos cuenta que las personas que más nos aman, son las que más nos pueden lastimar”.

Cuando al otro no le gustan

Aunque parezca un detalle menor, no lo es. Muchas parejas pueden tener problemas porque a alguno de los dos no les parece que los llamen con apodos. “A algunas personas, sobre todo a los hombres, no les gusta decir apodos amorosos. Esto no tiene nada que ver con el hecho de que no amen, simplemente que les cuesta trabajo expresar y aceptar sus emociones”.

Cuando son una estrategia

Referirse a la otra persona como ‘hermosa’, ‘linda’ o ‘bella’ puede ser una ayuda para aquellos que son un poco distraídos. Evita confundir u olvidar el nombre de alguien que recién se está conociendo. Los apodos en las parejas pueden significar muchas cosas. Si te sientes bien con el que usa tu pareja y la relación crece y se fortalece, entonces es una buena señal.

Si por el contrario el apodo te ofende, humilla o te hace sentir incómodo o molesto es un buen momento para hablar seriamente con tu pareja del tema para mejorar.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Douglas Quintero Latorre

Siquiatra y terapeuta de pareja

¿Por qué se utilizan los apodos?

Un apodo es un sustituto del nombre, no hay buenos ni malos pero sí negativos y positivos. Son una referencia que se hace de la persona en una forma cariñosa, sin embargo, se debe tener cuidado con aquellos que se convierten en molestos, porque a quien se le dice no le gusta o porque es una especie de burla a su persona o físico.

Los apodos pueden dar o quitar seguridad, cuando son despectivos y puede traer consecuencias graves al sentirse rechazado o burlado, convirtiéndose el apodo en un bullying en contra de la persona.

Es realmente importante darse cuenta de que la forma de llamar a una persona podría dar lugar a formas de intimidación, y por ello debería ser utilizado para proteger la autoestima del otro.

¿Qué tan frecuentes son en las relaciones de pareja?

En este tipo de relaciones los apodos son formas cariñosas de expresar afecto pero se debe tener en cuenta el grado de confianza que hay, respetando el espacio del otro y asegurandose que el otro esté de acuerdo.

¿En la relación entre padres e hijos?

En común utilizar los apodos desde el nacimiento, como expresión de cariño, pero se puede llegar al grado de pasar límites, es decir, seguir diciendole ‘bebé’, a los hijos, cuando ya son unos adultos, puede generar desagrado con el entorno y amigos.

¿Qué tipo de apodos son recomendados?

Los apodos marcan a la persona y más aún cuando se toma una característica física. Para ser asertivo es importante exaltar una cualidad o habilidad e interpretar que la persona se siente bien para no herir.

Chalo Flórez

Sociólogo

Los apodos van acorde con la etapa de la vida, y pueden ser de carácter positivo o negativo. Hay apodos que resaltan un aspecto que no agrada al otro y son los que se denominan negativos, porque se utiliza humor negro y genera rechazo y mal humor. Socialmente los apodos son demostración de empatía y cariño, no pueden ser mal sanos sino crear una simpatía empática. No son sinónimo de inmadurez, sino códigos verbales que se crean para generar vínculos afectivos y de confianza entre parejas, padres e hijos, amigos, hermanos, y hasta compañeros de trabajo.

En la actualidad, los apodos están en vía de extinción porque ahora es menos la comunicación personal y más virtual, eso no permite una empatía real, generada de la confianza. Los apodos de carácter negativo, son los que más persisten y fluyen por todos lados, porque socialmente es más fácil destruir que construir, así como destacar los defectos o señas visibles de los demás y hacer burla de ello, sin medir las consecuencias.

La primera etapa de los apodos se da en la relación de los padres e hijos. A las niñas por lo general se les dice ‘princesa’ y a los niños ‘príncipe’, ya en la etapa adulta y los enamorados se utilizan mucho: ‘bebé’, ‘cielo’, ‘hermosa’, ‘bombóm’, ‘pastelito’ o los que hacen referencia a las características físicas como: ‘gordito’, ‘cachetón’, ‘flaquito’, y otros derivados.

Publicado por: YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad