
Publicado por: Resumen Agencias
La expresión oral y corporal son esenciales para comunicarse, construir una imagen y obtener resultados favorables. Dialogar con coherencia, un vocabulario variado y un lenguaje corporal articulado resultan en una persona elocuente. Pero, ¿cómo dar un buen discurso y persuadir al receptor sin ser monótono o inconexo? Diego Salazar, gerente de comunicaciones de PRenseable, afirma que la persuasión es inteligencia emocional y empatía, habilidades sociales básicas para que el receptor encuentre sentido en los mensajes. Salazar ofrece cinco claves para persuadir:

Cuidar el lenguaje corporal:
Es importante lo que se dice y lo que no se dice. Según el investigador Albert Mehrabian, los porcentajes de impacto de un mensaje son: 55% señales y gestos, 38% vocal y solo el 7% verbal. Por lo tanto, controlar los gestos y expresiones faciales es clave para enfatizar el mensaje, así como mantener contacto visual y controlar las manos y la postura corporal.

Controlar el tono de voz y la velocidad:
Elevar la voz es necesario, pero sin gritar para evitar incomodar al interlocutor o perder oxígeno. En cuanto a la velocidad, una conversación demasiado rápida puede llevar a malinterpretaciones o demasiado lenta puede hacer perder la atención de la audiencia. Según Salazar, controlar la velocidad implica también controlar las pausas.

Utilizar palabras de fácil entendimiento:
Según Peter Howarth, vicedirector del Centro de Lenguas de la Universidad de Leeds, se necesitan al menos 1.500 palabras para entablar una conversación. Sin embargo, es necesario que las ideas compartidas estén acordes con la audiencia. Estudiar a quién se quiere llegar permitirá encontrar las palabras adecuadas en el discurso. Explicar un tema complejo en palabras simples resulta más atractivo e inteligente.

Utilizar experiencias personales comparativas:
Una audiencia que reconozca en el vocero experiencias que han vivido o podrían vivir resulta empático y aumenta la confianza en el interlocutor.

Etiquetar a la persona:
Hacer que el interlocutor afirme una característica de su personalidad que sea beneficiosa para el orador puede ser eficaz. Un estudio de la Universidad de California confirma que esta técnica puede aumentar en un 15% la probabilidad de que alguien participe en elecciones políticas.















